martes, 19 de enero de 2021

Hay mañanas como hoy...




 



Hay mañanas, como hoy, en las que tu lucidez, te espanta.

tienes en la cabeza pensamientos, como en un nido en medio de la frente

que como una madeja de espaguetis, se extiende en sus terminaciones

hasta el parietal derecho y sube hasta el centro de la cabeza

y ahí se queda.

Es como un suplemento entre vegetal y mineral

que asciende un poquito, marcando un eje y una dirección

hacia el infinito: más allá de las estrellas.

hoy, suficientemente solo, como para ver esencialmente

a quién está cerca, con la nitidez que espanta y que te induce al silencio.

Al silencio y a contar en este cuaderno  de bitácora "itinere cordis"

cosas que tal vez no lean quienes lo entiendan completamente.

Realmente escribo para mi,

en ese afán de encontrar un alma gemela, de verdad.

No una engañifa de persona de esas que gracias a su arte, 

hacen que tu ego, del que no me libro, se ponga de su parte y confíes...

y cuentes con el corazón herido pero totalmente abierto: todo.

Y, con es información sagrada, te hagan vivir una fantasía fantástica pero falsa.

Por eso, así colgado de una nube de algodón vives "sine die"

hasta que la realidad se transforma y deviene en lo real,

que es lo que realmente es: Objetivamente.

Esa amargura como de cicuta, te mata en este plano y viajas en la nada, 

en un sintiempo, ajeno a ti mismo, porque dudas hasta de quien eres;

Lo que has sido siempre. Y casi llegas a pensar 

que eres lo que te han dicho que eres.

Y hasta olvidas tus principios de vida;

 y se desdibuja tu esencia de inteligencia amorosa que eres.

Hasta que , con mucho esfuerzo, recordando los consejos que diste a otros,

comienzas a aplicarte meticulosamente a reconstruirte; nuevamente solo.

Solo y escamado de la gente de tu entorno, de tu familia

(como el gato escaldado que del agua fría huye)

A los que ves cómo realmente son sin el velo de tu engaño propio.

Y los ves por lo que hacen, no por lo que dicen.

Aunque descubres que escuchando atentamente, sin complacencia, 

descubres que realmente dicen ellos mismos lo que son,

porque ahora sus palabras sus gestos y ademanes, son 

perfectamente decodificados, con tal que: no intervengas;

ni le ayudes a expresarse; ni cortes su discurso; 

sin permitir que te lo vuelvan a soltar.

Porque es el mismo discurso con el que me acusan. 

Luego, me callo aunque pudiera seguir hablando, 

como antes hacía,

y que cada cual haga o interprete lo que que quiera según

sus principios, creencias y voluntad.

En esta mañana luminosa y fría de enero de dos mil veintiuno,

al lado de donde y cómo se empezó a escribirse el Quijote,

 descartado y material-mente pre-so,

me atrevo a confesar mi gran vulnerabilidad.

Esa vulnerabilidad que propicia el no ser amado,

no sentirse amado nunca. Ahora lo sé.

Con esa certeza de que, a parte del Ángel de la Guarda,

no hay nadie que me acompañe y acoja de corazón

tal como Ellos lo hacen.


© GatoFénix


https://youtu.be/VGyHddww6ew



sábado, 9 de enero de 2021

"En las guerras no gana nadie, hijo. Todos pierden": mi padre José María García Martínez (RIP)



Mi padre después de terminar el Servicio Militar como ya tenía la carrera de Maestro de Escuela, pero no tenia plaza, mi abuelo le preparó un aula para dar clases particulares, a unos pocos alumnos, en  una habitación de la planta baja de su casa, en la calle de la Feria nº 77 de Albacete.
Así estuvo un par de años hasta que se declaró la guerra y lo llamaron a filas.
Albacete estaba en la zona republicana, así que desde que comenzó la
guerra mi padre estuvo en ella, como soldado, al principio y después,
como Suboficial de Complemento por ser Maestro, era lo que llamaban:
Milicianos de la Cultura.
No contaba muchas cosas porque fue todo tan doloroso que durante toda
su vida no consiguió superar la experiencia que había vivido.
Lo poco que contó, es muy interesante, o al menos a mi me ha servido de
mucho para conocer directamente algo que es historia y que después se
ha contado de muy diversas formas hasta no parecerse en nada a lo ocurrido:
"En una guerra no gana nadie; Todos salen perdiendo" y lo decía él
mirando algunas fotografías en blanco y negro con un grupo de
milicianos, jóvenes como él, de los que recordaba sus nombres y sus
procedencias para luego afirmar que sólo él consiguió milagrosamente
acabar vivo la Guerra.
Nada más incorporarse al ejercito, de nuevo, fue enviado al frente.
Había necesidad de enviar efectivos de infantería a la zona de
Extremadura y allí fueron, a marchas forzadas, caminando. 
En una jornada, que terminaron llegando a algún lugar, desconocido por los Mandos, y,
como se hizo de noche, dieron la orden de acampar para dormir. 
No llevaban ninguna luz, por estar, según sospechaban, cerca del objetivo y así no
ser vistos por el enemigo.
Al amanecer, se fueron despertando unos y otros, quedando espantados por
el espectáculo. Habían dormido rodeados de cadáveres. Había muertos
por todas partes, lo que indicaba que ya estaban en el mismo Frente y,
seguramente, habían llegado tarde. Era uno de los puntos en los que
había librado una dura batalla cerca de Badajóz y se batieron en
retirada recibiendo orden de dirigirse al noreste.
Se replegaron para Talavera y los dirigieron hacia Guadalajara. En sus
inmediaciones, contaba un episodio que repetía muchas veces. Se
encontraba su compañía a las afueras de un pueblo que nunca dijo su
nombre. Era una aldea. Y se refugiaron en una casa que era como un
establo que se encontraba vacío. Él, salió a "hacer sus necesidades" en
un escampado tras unas matas y cuando volvía, andando, cruzando una era,
sin ninguna protección, lo divisó un avión enemigo y le lanzó una
ráfaga de ametralladora. Corrió hacia una piedra enorme que se
encontraba cerca, porque la avioneta o el caza volvía a por él. Así
estuvo más de media hora, dándole vueltas a aquella piedra, evitando las
balas que daban en aquel escudo fortuito y escaso, pensando que cada
pasada sería la última y que allí terminaría su vida. Su angustia era
enorme, porque no podía alcanzar la casa que le pillaba lejos y sin
embargo la piedra cada vea le ofrecía menos protección. En una de las
pasadas le llegaron a saltar a los ojos trozos de piedra que se desprendían por
el impacto de las balas, y allí, a veces tumbado y luego hecho un
ovillo aguantó, rezando y sudando, hasta que cesó el ataque y el avión
se alejó. "Debió acabar las balas", decía, o puede que recibiera la
orden de volver a la base.
Estuvo un rato que no podía moverse del miedo que había pasado
temiendo cada instante por su vida.
Como habían sido descubiertos, inmediatamente salieron buscando zonas
de protección hasta que llegó la noche, pero no volvió el avión tal
vez por no considerar que hubiera nadie más o por la razón que fuera.
De allí los llevaron hasta el Ebro. Mi padre como era maestro lo
nombraron cartero y teñía que llevar las cartas a las trincheras
cuando les llevaban la comida con las acémilas. 
Había muy poca gente que supiera leer y él se encargaba de leerles las cartas a algunos
soldados, y también escribía, por ellos, cuando no sabían, y así enviar noticias
a la familia o a las novias.
Muchas cartas las tenía que devolver a su cartera, porque los
destinatarios habían muerto. Al principio se mandaba un mensaje a casa
luego más adelante ya no se enviaba nada, de ahí que no supieran las
familias ni los soldados cual había sido la suerte que habían corrido
ambos.
No contaba muchas cosas mi padre, pero otra que contaba es que estuvo
en la batalla del Ebro. Aquello fue una carnicería y ellos estaban
retrocediendo en dirección a Barcelona. Un día se dieron cuenta que
todos los Jefes habían desaparecido. Los habían dejado abandonados a
su suerte; luego se enteraron que habían huido a Francia por los
Pirineos. 
Una vez el ejercito deshecho cada uno se fue por donde pudo
y él sólo andando y muerto de hambre llegó a Barcelona, vestido con lo
que quedaba de traje militar y arrastrando el Mauser como se arrastra un arado. Lo
acogieron en una casa y lo escondieron. Le dijeron que se quitase el
traje y le hicieron desaparecer el fusil y los correajes. Le prestaron
ropa y le dijeron que se mantuviera un tiempo escondido. Entonces
empezó la propaganda en la radio y por coches con altavoces por las
calles diciendo que los que no tenían delitos de sangre que se
presentasen en los Cuarteles, que no sufrirían represalias y que les
ayudarían a volver a sus casas. En la casa, donde estaba acogido, insistían en que no hiciera
caso, pero mi padre creyó lo que decían y se presentó porque no tenía
nada que temer. 
Nada más presentarse, lo trataron como a un prisionero
de guerra y lo mandaron a un campo de concentración.
Esa parte, la escribiré en otro momento, porque, aunque no es larga, tengo que recuperar y ordenar lo que sé para poder contarla.


© GatoFénix

martes, 5 de enero de 2021

Caminos distintos seguimos desde un día...Hoy lo sé.

 




Algún día, seguimos caminos distintos, pero

no me preguntes desde cuándo.
Sólo, una noche, encontré la cama tan enorme 
que no me veía en ella.
Y la habitación 
dejo de tener el auténtico sentido de su nombre: dormitorio.
Allí, solo, sólo quedaban recuerdos.
No sé...
 si las fotos de la mesita pertenecían a otra casa o eran
vestigios de un sueño.
No sé...
Te lo diría si lo supiera, 
aunque tampoco me preocupa en este momento, 
porque veo que es algo que no soluciona nada.
Vivo, al lado de los recuerdos.
Unos, estaban en la mesita, en algún cajón del tiempo, 
como testigos mudos de sucesos.
Otros, pasean por mi cabeza y danzan en los sueños entrecortados 
de cada noche.
Es como vivir un asilo domiciliario, 
en mi propiedad, 
sin servidumbre en el que el precio es el desprecio y el silencio, 
lo cual, a veces,  me da un poco de miedo...
Estoy tranquilo y lúcido.
Por un tiempo me devanaba los sesos buscando fechas o acontecimientos 
para entender aquello, pero luego vi que era una tarea inútil y desesperante.
Fuera lo que fuera, estaba muy bien urdido..
Como se puede urdir algo, trabajando meticulosamente;
con información de alguien que se manifiesta sin tapujos;
dejando abiertos todos los frentes.
Algo propio que sufre quien confía y es engañado durante largo tiempo.
Da pena. 
Mucha pena, porque mi realidad interior está muy lejos de lo real y los hechos.
Me consuela recordar al Santo Job y la pruebas que le puso el Señor;
y también, las Bienaventuranzas e incluso,
 la misma Pasión de Jesucristo, salvando las distancias.
 De Él mismo, Jesús, ante Herodes, donde... no dijo ni una palabra.
Siento mucho que mi vida haya sido tan desacertada.
Tanto, como para no saber que sí lo era. 
Tanto, que sabiendo las cosas, las he ignorado por amor; hasta pensar, convencido, 
que mi amor era correspondido.
Escrito el 23 de noviembre de 2017

© GatoFénix (Pero hasta hoy no se ha revelado el escrito)

domingo, 29 de noviembre de 2020

Soledad acompañado, una vez solo conmigo mismo. (1)

 





  

(Evocación de soledad en compañía, una vez solo conmigo mismo)

 

Hoy todo empieza en este punto

Donde el pulgar de tu mano se une al dedo índice.

Besarte ahí, es una metáfora de ti.

Al cerrar los ojos en el beso,

empiezo a sentirte, incluso…

Fuera y lejos, en el espacio y en el tiempo...

Cada pliegue del cristal de tu cuerpo,

está en la superficie de mis labios,

lo que despierta el mapa conceptual

de tu ser, y aunque ni tú misma lo sepas,

este recuerdo, no puede dejar de existir,

porque es imborrable a la ”goma”

del tiempo.

Sin embargo, sé que todo es mentira, no me engaño,

lejos del sentimiento del amor;

y puede darse el caso, que sientas,

lo que no es sino, algo inexistente,

fuera de esta inefable vibración.

Porque, lejos de ser una mentira,

El amor es,

por encima de todo, algo cierto,

aunque íntimo, personal y, que es ajeno

a lo que tú seas, a lo que tú sientas;

Porque es una vivencia existencial,

Una enorme gracia derivada de estar encarnado,

ajena al sentir del otro, porque es intransferible;

porque, de no ser así, ya sería un milagro su olvido,

que es incompatible “de facto”

con el sentimiento del amor real;

Por más incomprensible que te parezca, si

no fuiste la mano, la piel de los labios,

o ambas cosas…

de este momento que viví,

y que, en este ahora, te cuento.

Dichosa la persona que, al leer esto, su alma

viaje transversalmente en las líneas del tiempo

y se encuentre en ese oasis de éxtasis que es:

sentirse en el Todo,

en el, no tiempo, que es el Amor Infinito

de donde provenimos,

en donde nos movemos y,

paradójicamente,…

de donde salimos y a donde volveremos…

si amamos y queremos de verdad.

Y eso, vivido con alguien que esté contigo

intemporalmente desde aquel momento

indeleble.

© GatoFenix  
En todo este eclipse de Luna Nueva 29/11/2020

domingo, 15 de noviembre de 2020

Volver al Templo de la Virgen del Monte en Bolaños.




Atrás queda un verano, este de 2020, tan bisagra.
Por llamarlo algo gracioso.
Un verano que cerraba puertas y, curiosamente,
no sabíamos con certeza, que se abrieran otras.
Otras, sí sabíamos que se estaban gestando,
pero, no teníamos, la más remota idea, de tejas a bajo, claro,
de qué naturaleza eran.
Casi siempre, en circunstancias parecidas,
hemos tomado la moto y hemos hecho la ruta, mi hermano y yo,
a este Santuario de la Virgen del Monte, para,
a nuestra manera, decirle a Ella, sin palabras,
Que Ella que nos vio tantas veces de Romería,
en otros tiempos, nos vea "que allí estamos".
Pidiendo un poco de Luz y concreción 
del tiempo que nos está tocando transitar.
La verdad es,
 que cuando pedimos que se nos diga algo,
normalmente, en nuestro corazón, ya tenemos noticias.
Pero no queremos escucharlas ni verlas. 
Estamos ofuscados por nuestras propias mentiras,
y miramos para otro lado cuando hay cosas obvias  que están,
y que por muchas cosas que también intuimos, las ignoramos.
Secuelas de la infancia, diríamos.
Donde nos acunaron con mentiras y leche agria, y eso,
cuando hubo leche.
Rodeamos la Ermita y aparcamos junto a unos árboles
ya medio frondosos, que conocimos recién plantados.
Ahora todo está urbanizado.
La soberbia y la estupidez del hombre,
no tienen límites.
Son tiempos de sombra, y no precisamente,
la que puedan producir estos pobres árboles.

 © GatoFenix  


martes, 10 de noviembre de 2020

La fuente del Paseo de las Moreras

 


Agua de la fuente;
luna en el cielo:
sentimiento.

Distancia enorme de todo.
borbotones del agua,
reguero y murmullo
escucho muy adentro.

Agua de la fuente...
rebosando
cristalino aliento.

 Tristeza turquesa en vaivenes
rebosa el cuenco
de lejanos y entrañables
recuerdos.

Agua al fin lindando
con unos toneles de buen vino.
Agua y vino
con el pan del amor
para andar nuestro camino.

Cerca de aquí la Parroquia
donde cantaba "El Padre Nuestro"
Ángeles de Dios Padre Madre,
os suplico...
Un abrazo a mi soledad, 
que sea una lluvia
de Tu Aliento
de Sanación Divina.
a quien lo lea y crea.





© GatoFenix 
Tomelloso 11-10- 2020

lunes, 9 de noviembre de 2020

Monólogo con Kika

 



Kika,

Te llevaría a la playa si pudiera,

Pero, no puedo. Lo tengo prohibido.

Pasaríamos las piedras y las arenas

 y correríamos para que no nos pillaran las olas:

ese juego del vaivén.

Una macedonia de agua de mar…

 Ese, vengo a pillarte te toco y me voy…

 tan de juego de niños y…

 a ratos, miras la espuma. Ahí mismo a tus pies, y luego

 te vas lejos con la mirada dónde se pega al cielo

en el horizonte curvo de nuestra altura.

 El ruido de acuna y…el chascar de la espuma ¡Ah! No

Es el chascar de la espuma que suena aquí y

 Ya, mientras el viento, sin hojas que mover, no suena…

 y hasta al hablar, el hablar de las gentes se calla

 o se diluye en el conjunto vuelve

 Y uno, otra vez, vuelve.

 Una y otra vez el mismo chapoteo y luego,

 el arrastre de unos dedos, de agua,

arañando una capa de arena y trocitos de conchas de

¡vaya usted a saber de cuándo!

 Sientes que estás.

 Qué has estado ahí toda la vida, o más.

 Porque pierdes la conciencia del momento y, sin esfuerzo,

te haces uno con el Todo y entras

 en el espacio “del no tiempo”.

 En un tiempo quieto, como un eterno presente.

 Al mirar el reloj, piensas. “El minutero ha dado un salto impropio”…

 porque no corresponde con tu sentir…

…que hayas vivido en un vacío…(  )

 Y vuelve a pasarte varias veces

Y cuando quieres darte cuenta es una hora más tarde

y estás absurdamente…entre contento y feliz

como si hubieras perdido: los kilos, los años,

 y,… por muy poco, casi te quedas en blanco de recuerdos.


© GatoFenix 

7 de agosto 2020

viernes, 6 de noviembre de 2020

Tanto, tanto tiempo sin viajes de moto...

 

TANTO, TANTO TIEMPO LEJOS DE MI SOBRE RUEDAS …(Continuación)

Me visto despacio, ajustando el traje como si fuera lidiar “un Miura”.

Cuatrocientos kilómetro "en canal", de una sentada, hace tanto que no recuerdo.

Sé que con otra cabalgadura el dos de marzo de 2018 cerca de esos kilómetro,

con un temporal indescriptible, que más pareció una “galerna” de las que rompen el foque y las arboladuras, de un navío.

Pero amigo, entre nosotros…ya sabes que el pecho es la proa de nuestro barco,

y nuestro casco, sólo va en la cabeza y nuestras cuadernas de babor y estribor

son nuestras costillas, por eso este juego malabar entre el traje de luces de un torero y la cosa del bonito lenguaje de la mar.

Era esa fecha la de la última salida. Hoy va para dieciséis meses de aquello.

He rezado y me he santiguado antes de poner en la "pata de cabra" los casi trescientos kilos con las maletas y el depósito "hasta la boca".

Al fin he subido y con el Atlantic de nobuk. Me encontraba acogido y cómodo.

Inicio la ruta hacia el Sur camino de Tomelloso...


Y así llegué. Ese es el testimonio visual, luego seguiré contando...
© GatoFenix


A propósito de un texto; unas reflexiones cien años después.

 

ME ENCANTAS, “PATA”…






ME ENCANTAS, “PATA”…

Me encanta cuando eres tú

y aún más cuando ni lo sabes.

Ese tú, alejado de los modos de tu madre.

Me encantan esas maneras tuyas tan femeninas,

que chocan con las enseñanzas ancestrales

de tu casa.

Me gusta cuando te haces: madre con nuestra hija,

y conmigo, simplemente mujer,

porque conmigo eres: mujer enamorada.

Lejos queda esa lucha enfrentamiento

que nace del complejo y del equívoco,

primo hermano de la agresividad

e hija de las experiencias humillantes

de la infancia.

Me gusta sentir tu piel,

más que fina, transparente,

que te permite vivir

casi en el centro de todo.

Es un placer vivirte cada momento,

cuando no estás al lado de tí.

Nadie comprende

lo cerca que estás cerca…

y lo lejos que puedes llegar a estar,

cuando no eres tú y te vas lejos.

A veces, todo parece un sueño;

a veces, las menos, se torna en pesadilla.

Entonces se ve muy claro que vuelves a tu infancia;

Regresas al calvario de tu casa:

Te invaden los ancestros;

te ahogan y confunden; te llenan de desprecios,

tus hermanas.

Recuerdas la amnesia de unos años

a los que no quieres volver.

Y de tanto no querer, no puedes ni evocar.

La infancia es nuestro capital de vida.

En los momentos duros siempre puedes volver

y recargar las risas y hasta esnifar

los olores y los amores que nos nutrieron.

Perdiste el cofre del tesoro, Pata,

y no hay mapa para encontrar un olvido.

Fotos en blanco y negro;

bodegones costumbristas del pasado,

que no llegan ni a ser secuencias

de lo que fue la película de tu vida los primeros años.

Me gusta sentir tu piel…

cuando vuelves.

Y tus besos largos como el café americano

o las pastas de té con sabor a mantequilla,

y el melocotón en almíbar de tu barbilla,

el pan blanco y la miel, del abrazo;

el jamón y el queso,

de eso, y …

la ensalada judía con mandarinas,

la buena pasta de besos, un poco vino,

y de postre un capuchino,

si es tarde, porque se ha hecho,…

descafeinado.

GatoFénix

Hoy seis de noviembre, lejos y descartado,

Me sorprendo que todo sea lo que no es

y parezca verdadero.

Nadie, ni yo mismo, diría lo que es cierto,

porque en este momento todo está cambiado.

La melodía la está interpretando un loco

que no entiende ni sabe de música.

Alguien que tiene potestad porque lo han empoderado

para que mate lo vivo y haga vivo lo que sólo es odio rancio.

Está empoderado porque, aunque la partitura sea correcta,

se ha transportado a varias séptimas o décimas y acordes disonantes,

propios de lo que barrunta el desastre.

Suscribo la partitura anterior, la original, letra por letra,

a pesar de que el ego, que siempre rebulle, me pellizque el estómago

como explicando lo que es “hacer de tripas corazón”

pero no es cierto, porque un corazón, hasta mortalmente herido,

es un corazón y eso es reconocerle , aunque sea un sarcófago,

que en él yace el alma de esta encarnación donde se atesora

cada experiencia pasada, en compañía, y al run-run del amor bonito,

que casi ni creemos que pudiera existir.

Porque al fin todo es una pura representación

digna del “Oscar” de la Eternidad

aunque nos parezca increíble.

Hoy es 06/11/2020 y parece que la nueva normalidad, que venden,

consiste en un retorno a las cavernas del odio y la oscuridad;

y que seamos pastoreados, al menos los que se dejen,

en ese “Mundo (in)feliz” del que tanto hemos hablado y

al que,  tan poco, se ha comprendido;

ni, tampoco parece, que existiera ni tiene cabida,

en “lo real” de ahora, que no es sino:

impura/perversa virtualidad convertida en realidad:

Un desconcierto.

El GatoFénix de siempre (textualmente)

© GatoFenix

 




martes, 12 de mayo de 2020

Llueve como si fuera un llanto - 12 de mayo 2020




Botes de cristal amfora


Llueve... como si fuera un llanto.
Un llanto...lloroso y dulce;
envolvente como la música suave de órgano.
Esta catedral enorme que es el mundo
nos cobija y nos moja
como un bautismo sanador del alma.
Cuesta no llorar. 
Y afloran las lágrimas
de una pena profunda irresoluta, 
insalvable.
Una pena como un abismo que nos desafía a volar sin alas
en el vacío de uno mismo.
Recuerdas cosas que ya no son,
y vuelves a mirar cómo cae mansamente la lluvia.
Entonces te llenas del agua del aire que es amor desbordante incondicional
y ves que esta prisión no te deja ser "loquerealmente", eres.
Un todo lleno de vacío. 
Tu amor no llega ni a empañar la redoma de vidrio
Y te vuelves a entristecer sin lamentarte.
¿Para qué? Te preguntas
y ya sabes que no habrá respuesta humana ni divina.

Llueve fuera y dentro de mi
 como si fuera un llanto.
Un agua sanadora llena de esperanza, 
una esperanza llena de vida,
una vida plena de esperanza,
ahogada la libertad.
Una libertad exenta de odio y de rechazo...

Vuelve a aflorar una lágrima como si fuera 
un gorrión en el nido, pidiendo, 
con el pico abierto,
que venga su madre con una chispa de amor:
el sustento. 
Pero su madre ha muerto.
No viene...
y no vendrá nunca, su madre.

Así esta tarde de lluvia me habla.
Escucho su olor dulce como un trino.
No hay socorro para el pájaro 
herido de soledad y abandono accidental.
Queda, morir a esta existencia
sin lamentarse porque 
la vida es así.

Hoy hace veinte años que me casé feliz,
y todo parece... que no ha sido.
Sólo queda el presente enjugado
con este orballo sobre una cala.

Hoy llueve cono si fuera un llanto. 
Un llanto que viene de muy lejos;
Un llanto, de muy hondo y, de muy alto.
De cuando no se ve el cielo
porque es como si nos abrazara
con la humedad de sus manos frías
verdaderamente
tristes.

Siempre he sido un ingenuo.
No aprendí los registros de esta vida.
Fluía parece que feliz
y todo era mentira.
Un burdo engaño. Y yo,
Un grotesco figurante
haciendo, el ridículo que se hace,
cunado te "sueltas" a ser tú confiado
en el colchón del amor inexistente.

Me resisto a pensar  que merezca esto.
Sólo Dios espero que me perdone,
equivocación tras equivocación,
y me lleve a donde, al menos, no estorbe, 
ni sea herido más.

Esta lluvia de hoy me ha deshecho la figura sin cocer que era
y he vuelto a ser el barro de la senda
que al pisar acoge vuestra huella, al caminar,
para luego borrarse con esta lluvia que es llanto...
y llegar a no ser
nada.

© GatoFenix 12 de mayo 2020