viernes, 16 de febrero de 2018

Feliz Año del Perro

Hoy es el primer dia de Año del Perro del calendario chino.





https://www.karmaweather.com/es/2018-ano-del-perro-de-tierra/

Ahí tenéis mucha información y entretenimiento.

El "perro" al ser el amigo secreto del conejo o gato (vietnamita)
es un signo del que no puedo hablar con objetividad.
Las personas nacidas en los años del perro
siempre han sido buenas conmigo.
Han sido mejores conmigo de lo que yo he sido con ellas,
lo reconozco humildemente.
Siempre han aportado alegría a mi vida
en muchos momentos tristes del camino.
Casi toda la vida ha acudido a mi, como "el buen samaritano",
alguien que ha lavado mis heridas y me ha querido
más de lo que yo mereciera.
Han sido fieles.
 De los que he tenido que aprender mucho
y me han hecho pasar tiempos inolvidables a lo largo de mi vida.
Son así.
Es su naturaleza.
Siempre a tu lado.
Los únicos que queda cuando "vienen mal dadas".
En tu ausencia,
ellos siguen defendiéndote a cara de perro,
mientras los demás te abandonan.

Saben vivir el momento y compartir su alegría.
Se ponen a bailar con cualquier música,
y parecen derviches en trance,
"abandonados dentro del momento".

Nadie sabe hacerlo como ellos.
Espero que este año nos sea venturoso
y nos contagien.
Y sobre todo que nos den valor, del que les sobra,
para que, de una vez por todas, separemos
"el grano de la paja" en nuestras relaciones y
valoremos a cada uno en su justa medida.

Valor para huir de los cantamañanas y aprovechados
que merodean en nuestro entorno, asfixiandonos en la negatividad
que llevan a todas partes consigo.

Es año de amar sin tapujos;
Año de "hacer locuras por amor";
Año de decir: "te quiero" a quienes verdaderamente nos quieren;
"Año de soltarse el pelo", sabiendo que al abandonarse,
como he dicho de los derviches,
a la suerte del momento y al girar y girar...
formaremos un vórtice de energía positiva
que nos hará soltar los miedos y el dolor;
Año de abrazarnos a nosotros mismos
en la saludable buena compañía
de quien nunca te traicionará;
Año de saber disfrutarnos
como cuando mordisqueamos
una fruta jugosa madura o unos labios rojos.

Ya lo advertí, no puedo ser objetivo con el perro,
con esta mochila de buenos momentos
a mi espalda, "me vengo arriba".
Quizás,...
 un poco triste por la añoranza de momentos,
 que aun quedando ahí dormidos
siguen vivos,
 a pesar de los años.

¡Feliz Año del Perro, a todos!

© GatoFénix



jueves, 8 de febrero de 2018

Como un salterio, esos besos.






Los besos llenos. ¡Ay!
esos besos que son como un salterio
que compone la melodía de nuestra vida.
Ahora... voy recordando... es, cómo saltan los dedos
en ese instrumento que parece
que sus notas llegan a la superficie
como pompas
y explotan en nuestros oídos
llegando al fondo del alma y empapando
‎el corazón con fuego y el bálsamo ‎de Fierabrás.
Un salterio que nos hace vibrar enteramente
y nuestra memoria reverdece hasta el más pequeño detalle
No importa: el cuándo, ni el dónde, ni el con quién.
Un salterio que marca una película mítica de principio a fin.
Como un tercer hombre misterioso.
Tan fuerte melodía oculta el guión entre sus notas.
y sólo quedan los besos;
como pilares de una vida mágica muy por encima de "lo real"
creando una preciosa Catedral en un punto energético de esta Tierra.
"Una realidad" invisible a los otros, gracias a Dios,
porque no lo podrían soportar, a menos que,
nos amaran tanto
como a la Sagrada libertad del hombre.
Esta música de salterio nos construye por dentro
y nos arrulla,
tal que ahora,
cuando uno añora y siente
que está
solo.



© GatoFénix











miércoles, 7 de febrero de 2018

Vaivén de una garrapatea.




Amasar los senos del tiempo encarnado.
Barajando la esferas como un mago
haciendo el dominó o el vaivén mientras
no hay pensamientos claros
Y todo son nubes a borbotones
y un estar subido en cachivaches de feria
que te zarandean matemáticamente, sin sentido,
siempre variando sobre un círculo insertado a su vez
 en otros círculos a distintos ángulos, niveles
o "dimensiones".

Nada nos parece lo que es y,
sin los pies en el suelo, 
sentimos
ese vacío en el estómago que nos advierte nuestra fragilidad.
Como si fuéramos hojas caídas
en el momento justo de perder contacto con su árbol.

Hoy nieva.
 Sobre la ropa admiramos,
antes de fundirse,
 cómo el frío es un orfebre que transforma 
una gota mientra desciente, 
en una joya tan preciosa como efímera.

Recuerdo al contemplar este espectáculo 
el impagable calor de tu cuerpo junto al mío;
 y cómo su arte derrite las esquinas de mi ser
 amoldándolo y haciéndolo uno/suyo
 con el espacio interior indefinible.

Como una estrella fugaz que desaparece y se apaga su nieve,
 como si nunca hubiera sido.
La eterna vuelta al principio
 de esta obra maestra de la que participamos,
siendo menos, 
que una garrapatea en un compás de cuatro por cuatro.

© GatoFénix


miércoles, 24 de enero de 2018

Baño en tu esencia.

Obra de mi amigo y excelente pintor Ángel Pintado Sevilla 


Baño en tu esencia.

Hoy, en este momento,
Si pudieramos estarnos
en nuestro deseo.
Si pudiera estarte;
Si pudieras estarme,
como quieres,
como queremos;
No tomariamos café relajadamente;
Nos tomariamos los dos,
A pequeños sorbos,
Entre miradas y silencios.
No hay sitio. No ahora, en esta tarde;
Inmerso, más que sumergido,
en esta bañera cálida rebosando
ausencia y deseo para aliviarme,
entre las espumas, 
mi soledad.

Así poco a poco se resbalan
mis palabras de las yemas de mis dedos
que al chapoteo ahuyenta y las burbujas encandila, 
que casi rebasa su calor
la tibieza del agua, y a mi,
me atemperan 
estándote, sin estar, 
ausente y presente;
Y, estándome, aquietado en 
el estándonos, casi imposible,
de habernos estado en una tarde
de fresa.
Como si fuera ésta.

© GatoFénix



viernes, 19 de enero de 2018

Luna Nueva: Tan distantes.







Nada tengo que añadir, que todo lo asumo,
si acaso, que una memoria me turba y me embriaga, 
no tanto, pero lo suficiente como para hacer 
que mis ojos se humedezcan  un poco, porque 
siento cómo de mi interior brota
un agua cálida que es lo que me la produce.

Una pequeña borrachera accidental,
que ya es mucho en un castellano de antes,
de los que casi morían sin hacer ruido,
por no molestar y sabiendo que morir
es una cosa más de esta vida,
aunque fuere la última.
Y que todo estuvo bien pero algunas cosas
hubo en demasía por gracia de vosotros
los que me hicisteis, más que caminar, deslizarme 
sobre una pista llena de amor y música
que no hay nada mejor que pueda atesorar
en mi corazón, eternamente joven
aunque consciente que soy perecedero
pero feliz, a ratos, con una plenitud
que es lo más parecido a un amoroso abrazo 
en un beso apasionado suave y lento, 
con sabor a fresa y mandarina con canela;
oliendo a trébol recién cortado;
oyendo de fondo esta canción,
como una nana que adormecido
te hace más vivo, aunque parece talmente
que fuéramos a estallar juntos
para volver a nuestro origen
convertidos en polvo de estrellas.
Si no, de qué estos versos
que me gustaría acunar en tus oidos
esta noche de Luna Nueva...
tan distantes.

© GatoFénix 




miércoles, 10 de enero de 2018

El vacío del presente.

El vacío no se puede llenar con cualquier cosa.
El vacío tiene forma,
porque es el presente.
Tenemos que estar siempre buscando la forma.
Una forma que se va haciendo...y
al descubrirla es cuando empiezas a prepararte
para poder llenarlo.
Nuestro peor vacío es el presente
porque siempre es eco del pasado.
Un pasado que, a veces, pareció lleno
y que no tuvo nada.
Pudo estar lleno de "vacíos", 
desencuentros, al fin; aparentes alegrías;
tristezas que rebasan el continente;
o, tal vez, muertes de cosas o de personas
que dejaron de serlo y se hicieron cosas;
incluso música y baile
que me configuraron lleno de "ojos",
como algunos quesos Ana-ranjados, redondos,
que huelen a "nosotros" y a mi mismo.

Por eso el vacío del presente es 
el peor vacío,
porque al llegar a la amanecida
desconocemos su forma y 
tampoco tenemos paciencia
ni sabiduría suficientes
para buscarla.
Para buscar remedio a lo que pensamos,
ya no lo tiene.
Ni si lo tuvo algún día, que es peor.

Cosas que nacen sin remedio posible.
Y casi lo sabemos pero nos engañamos.
Porque, sin saber cómo, hay vacíos rotos.
Rotos, que ya es misterio,
que nos dejan hechos jirones sin compostura.

Hoy, víspera de ingresar, de nuevo,
en el "hotel de la bata de la vergüenza"
El de la mesa fria y descarnada;
la que te acoge en "un sueño sin sueños":
El vacío de mañana.

© GatoFénix 
8 de enero del 2018
Todavia dentro del año chino del Gallo.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Último día de 2017. "Haciéndome sábado"





"Haciéndome Sábado"
Al llegar la de las doce campanadas,
al oír el sonido de cada una pensaremos
que han sido doce meses también 
y que de seguir la tradición, 
la última aceituna/uva
nos puede dar un disgusto.
Hay una risa hueca en el ambiente;
un no acabar de creer que estemos vivos
después de un año Gallo Morón bravo
sigamos en pie aunque con no tantas ganas
de sorpresas desagradables.
Los primeros ocho meses fuimos cuesta arriba,
ahí hubo una meseta llena de escalones y cerveza
para después continuar de sorpresa en sorpresa
cada vez más sorprendente, cada vez pás esperada,
y cada vez más ajena al sentido común.
Pero cada Gólgota personal tiene premio,
no es un premio al uso como tal sino  otra sorpresa
en la que nos encontramos inmersion
como una gran ensenada que nos hace flotar
solos y ausentes de los otros,
viendo sus ademanes y palabras
difíciles de entender y rebatir.
Un viaje interior de reencuentros,
aunque no los haya habido fisicamente,
porque hemos cambiado nuestra sustancia
y nos hemos tenido que rehacer recogiendo
los cachitos nuestros que han caído
de una mesa de operaciones, de una cama de hospital,
de unos desencuentros , de una soledad compartida,
de un viaje que nosotros no hemos iniciado 
y en el que nos vemos movidos hacia alguna parte incierta.
Hay amargura en todo ello, porque verdaderamente,
he tratado de seguir los seis cuidados del cartel.

"Cuando estés solo cuida tus pensamientos, dice el primero",
y los he cuidado la mayor parte de las veces rezando.
repitiendo el mantra: "Hágase Tu voluntad y no la mía"
en una espiral de no resistencia ante el infortunio incomprensible.
A veces llorando a mares y casi no pudiendo respirar,
pero en el sopor del sofoco emanando calor como de un abrazo invisible
de supuestas personas o seres que no podría describir
y que al final me han llevado al sueño.
El segundo: 
"Cuando estés con amigos cuida tu lengua", y aquí
sí que ha habido multiples problemas;
el primero ha sido descubrir que no sabía quieres eran amigos y quienes no,
o incluso por su conducta, más me sonaban a enemigos pero eran cosas mias. 
Siempre han sido escasos los amigos y escasas las ocasiones pero... mal.
Mal porque, ni estando callado he acertado. 
En el mensaje no hace alusión a las cara o gestos 
y a la libre interpretación de los mismos.
El tercero:
"Cuando estés enojado, cuida tu temperamento"
Tambien mal. El temperamento de uno y el de los otros,
juega en otra liga. Una liga emocional muy vieja,
que nos trae a mal traer desde niños.
Siempre recurrente la soledad de la infancia y 
el desvalimiento y la incomprensión o
las distintas varas de medir tan usuales en la injusticia legal.
El cuarto:
"Cuando estés en grupo cuida tu comportamiento"
Tampoco creo que haya obtenido muy buena nota.
Poco dado a los grupos, en ellos estoy como un pegote de plastilina
en una esfera de mármol.
digamos que en estos tiempos tan gregarios u ovejeros,
soy muy difícil de pastorear y por otro lado
sin interés alguno de formar rebaño propio
aunque se agradece encontrarse  con escasos seres
que llenan los vacíos y que con una palabra
o un abrazo te han colmado.
El Quinto:
"Cuando estés con problemas, cuida tus emociones"
Difícil. Muy dificil, pero he tratado de hacer afirmaciones
hacia mi, en todas las partes de mi cuerpo, 
confiando que Dios me repare los desperfectos
y sepa no dar más trabajo del estriccamente necesario.
El Sexto:
"Cuando empieces a tener éxito, cuida tu ego" 
Y en ello estoy, que ya es ser tonto, tener que tener cuidado
sin ningún ápice de éxito.
Yo digo que es por dignidad personal, pero estoy seguro
que es una equivocación más, cosa que no sabré
y que no os podré contar hasta que muera.

 © GatoFénix

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Reflexión por Navidad 2017



NAVIDAD 2017
El tiempo siempre quieto y a la vez en movimiento.
Miramos el entorno y todo es diferente: La gente sobre todo.
“El corazón de la gente; asignatura pendiente”
Y los objetos cotidianos han cambiado la vida, nuestra vida. Y por ende nosotros mismos.
Es la primera Navidad que podemos decir que reina el móvil.
El móvil ha hecho que las cosas bajen un escalón porque en la primera posición en el vértice de la pirámide se ha posicionado él.
Podríamos decir que las personas conscientes sabemos que ya nada será igual.
Comenzamos con el embrutecimiento mental y una carencia de información. Una carencia de verdad que ha sido sustituida por mentiras sistemáticas que han falseado “lo real”.
El resto lo dejo para completar por los lectores. Sólo daré pistas para que se puedan ir posando después de pequeñas incursiones en los propios pensamientos basados en la observación y en sus/nuestros pensamientos y creencias.
La familia.
La educación (tengo que aclarar, referida a las formas, al trato adecuado y cordial con los otros).
La libertad individual.
El estado de no Derecho.
LGTBI Leyes injustas dictadas a sabiendas y con finalidad ajena al bien común.
Todo el mundo oscuro de las redes sociales. Encaminadas a confundir, extorsionar en una línea de “sanción social” hasta la inhabilitación civil de los que no pertenecen a la “famigglia” o a los sometidos.
Es Navidad pero ni las luces y sus motivos artísticos, podríamos decir, en una lectura semiótica, que digan nada de nuestra cultura cristiana.
© GatoFénix

martes, 19 de diciembre de 2017

Feliz Navidad 2017

Cuando todos los políticamente correctos,
todos ellos, en el "lado más oscuro de la fuerza",
dicen Felices Fiestas, como mucho,
yo os digo: ¡Feliz Navidad!
Y los ángeles cantan:
¡Gloria a Dios en el Cielo y
Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad!

Cuando toda la progresía trasnochada: morados, rojos,
amarillo calabaza y todos los colorines de todo el "Arco Parlamentario"
del expectro electromagnetico cromático 
andan bailando el agua al petrodolar y sus turbas,
pasan de puntillas cuando menos,
si no es que ignoran que se celebra que nació
el Niño Jesús en Belen de Judá
y que desde hace mogollón de siglos,
celebramos ese Misterio.
Pues yo os deseo ¡Feliz Navidad!
¡Gloria a Dios en el Cielo y Paz en la Tierra
a los hombres de buena voluntad!

© GatoFénix
 

lunes, 13 de noviembre de 2017

Al final llevaba razón mi mamá: un valle de lágrimas. Esnifando una lágrima.




Al final me dormí llorando.
Me puse horizontal en la cama, mirando al techo de la alcoba
y extendí mi mano izquierda hacia tu lado...y no llegué a tocarte.
Alargué el brazo un poco más, y nada.
Era, que no estabas.
 Y empecé a llorar con el desangelo que se llora a un muerto.

No hallaba fin mi pena por tu ausencia.
Como en esos casos, mi desconsuelo, llenaba toda la estancia;
 rebasaba el techo, y hasta el tejado de mi casa rebasaba,  
llegando hasta bien pasado el cielo.
Tanto que rebasó las nubes que viajan o se dispersan
o se hacen agua en alguna parte mojando las mejillas de la Tierra
como ahora las mías que sirven de cauce hasta chorrear 
por el lóbulo de la oreja.

Ya ves, al final me dormí llorando.
Me debí dormir, si eso es sueño, porque ahora, despierto,
volcado en el papel y con mi pluma, estoy dejando
junto a estas letras, algunas gotas que emborronan palabras.
Porque al mojar la tinta reciente se diluyen los límites de las letras,
haciendo ver, que la pena no puede ser contenida en en unos trazos
burdamente escritos por este tonto soberbio 
que lleva sólo toda su vida solo.
Y porque Dios es su único consuelo y apenas entiende
lo que su madre le decía tantas veces:
- "Hijo mio - y lo decía con una verdad y una pena... -
la vida es un valle de lágrimas".
Y suspiraba en silencio como el que esnifa una lágrima.

Y yo en mi rebeldía de hombre, queriendo demostrar,
día a día, que no era cierto...pero sin mucha fe,
porque, hasta cuando cantaba, 
desbordaba mi tristeza a quien me oyera
y quedaba conmovido.

                                                                         © GatoFénix

Los peldaños del reloj





Las cosas hay que tomarlas tal como vienen.
A veces, no son las cosas sino nosotros los que viajamos
y nos encontramos con ellas;
en otras cocasiones, las buscamos ciegos, o tristes, o eufóricos,
siempre enajenados, y luego,
nos detenemos ambos y en esa quietud...
nos volvemos hacia nosotros mismos y, ya llorados,
empezamos la tarea de recomponernos.

La vida es siempre una sucesión de momentos: peldaños ellos,
siempre peldaños de una escala en espiral, que no circular,
de diversos materiales que sustentan nuestros pies descalzos.
Cuando bajamos a los recuerdos se hacen de alabastro.
Y bajamos por ellos hasta el pequeño baúl de madera de pino
con su olor a resina y piñones envueltos de espliego.
Espliego y níscalos, según entra el invierno y el manto del otoño
se va con viento fresco en las primeras lluvias que todo nutren.
Sin previo aviso se convierten en traviesas de una vía muerta;
vías ajadas por el tiempo y la intemperie; madera seca y dura
para soportar grandes pesos contenidos en los viajes púberes
mientras crecemos, más que perdidos, buscando la supervivencia,
un lugar cubierto y algún abrigo emocional en un destino incierto.

Aparecen seguidamente, y en ocasiones como espejismos del desierto,
peldaños de agua tibia sólida cubiertos de pétalos en tiempos felices.
Peldaños livianos de metacrilato que parece que anduviéramos en el aire
y más que pisar, volaramos.
Parecen sin fundamento y son tan sólidos como transparentes,
y donde quisiéramos estar, aún sabiendo que no puede ser. 
Hasta que, "de súbito prono", se va el aroma y los pétalos
y "mascamos el polvo" porque todo queda sin límites precisos
como un espejismo.
El viento del tiempo se lleva las cosas a otro lugar
y a nosotros nos peina o nos despeina y nos hace llorar.

Peldaños unos y otros que son teclas del armonium del universo,
sonando Bach, y que a cada pisada nuestra crea arpegios interminables,
matemáticos y sagrados pero finitos para nosotros.

Apenas un suspiro en el devenir del mundo y su enorme
esfera de reloj Ana-lógico de una  intemporal estación de tren,
junto a la vía muerta de antes.
Peldaños cubiertos de guijarros en la ribera de un Júcar aventurine
y peldaños de cristales rotos para unos pies descalzos y viejos
en este Gólgota personal que aparece y el que hay que arostrar con entereza,
sabiendo que, al final, está la cruz que reconoceremos nuestra
porque sabemos que, solos, no podremos con ella.
Una escalera de caracol misteriosa como la vida en la que,
siempre al final, está la Cruz y Longinos (de ahí la marca)
donde nuestro reloj se para.

 © GatoFénix


lunes, 9 de octubre de 2017

Somos hasta el desengaño: la posverdad.


Ahora sé qué es.
Andas buscando respuestas,
sin saber que no quieres encontrar nada,
o buscas sin saber qué buscas mientras vives.
Mientras vives, digo:
No hay tiempo para andar buscando
cuando te envuelve un torbellino de cosas, 
de personas, de trabajos, de risas y besos.
No. 
No hay tiempo para buscar, y por eso,
algún día, de improviso llega.
Somos, hasta el desengaño.
Por lo que me parece, en este momento,
la vida es esa montonera de cosas,
esa escasez de personas, 
esa rutina de tareas y esa soledad
teñida de electrónica, nuevas tecnologías,
achaques y dolores.
Donde el recuerdo y la memoria
hasta tiene que recontruirse al dictado
de los nuevos tiempos que te atropellan.
Donde te exigen silencio, y los pensamientos
se toleran, mientras no se digan, porque
ya saben lo que piensas y no es bien recibida
ni siquiera una justificación.
Parece que todo fuera un espejismo.
Pero era tan real que no puedo culparme
de estupidez.
El desengaño de aquello que creíste cierto
es muy triste y muy difícil de asimilar
porque es el primer motivo de incomunicación.
La limpieza de comunicación del amor desaparece.
Dinamitado el canal, Dios sabe por qué,
El mensaje nunca llega al receptor porque
el camino del miedo, o del odio, o el de los fantasmas
que aparecen y que se creen con derecho a decidir:
qué es, y qué dice, y con qué intención se dice.
Y claro, con tanto ruido es imposible.
Este camino angosto es perverso porque
la claridad se transforma en confusión.
Nada hay peor que la confusión, de ahí,
 que éste sea el objeto de la mentira
y su triunfo.
Somos así.
 Eso, hasta el desengaño.
Puede ser esto consecuencia de lo que ahora llaman:
 la posverdad.

© GatoFénix

viernes, 15 de septiembre de 2017

domingo, 3 de septiembre de 2017

La mar salá nos justifica






Hoy cuento las secuelas de un sueño.
Un sueño condicionado, tipo pesadilla, que aparece
hacia la mitad de la noche con la finalidad clara
de dejar diáfano el hueco del conocimiento
que fácilmente se obstruye con nuestra cobardía.

Este sueño que no cuento invita a recordar quiénes
y de qué materia somos.
Lejos de vivir en una nebulosa racional del conocimiento
somos constituidos de verdad. Una verdad que es luz
y nada tiene que ver con lo que nuestros miedos filtran.
Cierto que es una luz cegadora dentro de la noche,
Por eso nos resulta desconcertante.
Acostumbrados como estamos a entrever unas hilachas de cosas
mitad verdad hiperrealista y mitad confusión, mientras,
en ocasiones, sin ver físicamente nos hiere profundamente
una verdad que sólo a medias, en vigilia y sobrios, percibimos.

Un sueño como un mazazo en un camafeo de latón.
Algo que aplasta los relieves de las figuras haciéndolas
Planas hasta diluirlas en la materia de la que surgieron.

Te levantas cabizbajo y sin argumentos.
Quedas fuera de juego, inhabilitado, muerto.
Con esta realidad castradora, todavía has de escuchar
Que ahora tienes un discurso triste.

Como si cada discurso no saliera de un manantial;
Como si fuera posible nacer sin tener cabecera
Aunque luego tuviere cuenca para su discurrir
Y una mar salá en la que desembocar.

Cada elemento aporta la cualidad del curso
y a veces la mar remota es la única justificación.

Así podemos quedar absortos en un punto
porque unidos a él, sin palabras, nos desplazamos
hacia un destino común lleno de incertidumbres
Y comprendemos, sin mediar palabra; y flotamos,
o nos sumergimos profundamente en un pensamiento
ajeno y a la vez nuestro porque nos atañe y nos moja,
dejándonos empapados de una verdad que estaba en nosotros
y se despierta sin forma pero a la vez con un fondo profundo
que, hasta este momento, no nos era imaginable.


© GatoFénix

miércoles, 23 de agosto de 2017

Un espejismo más: Cuando eras mujer todo el tiempo

Cuando eras mujer todo el tiempo
Todo.
Todo el tiempo, todo.
Con naturalidad, sin esfuerzo aparente.
Hacías todo:
sencillo, agradable, placentero,
mágico y gozoso.
Todo lo imposible se hizo fácil;
Y lo difícil, era un juego de adultos.
Adultos que se les pasaba el tiempo intemporal
como a niños jugando al escondite.
Mientras eras mujer, todo el tiempo
te envidiaban las otras mujeres y
parecían nerviosas;
 y ocultaban su odio
tras una aparente amabilidad.
Yo era un hombre corriente
pero tú me hacías excepconal.
Había algunas señales de peligro
pero aunque ciego supe vadearlas.
Hubo siempre algún obstáculo,
pero en tiempos de bonanza prima
defender y preservar. 
Se nos merma la agudeza y 
nos engañamos.
Malinterpretamos lo abiertamente claro.
Y pasa un tiempo, que no podemos
ni medir ni contar, en el desconcierto.
Ha sido hace poco, fruto de algo inconcebible,
que el plomo ha llenado las esferas 
de nuestro ahora dejando todo opaco y pesado.
La muerte no es nada en ese momento
de profunda desilusión y tristeza.
El oasis se desvanece al anochecer.
El dolor del alma no puedo describirlo.
Me siento impotente ante la mentira barnizada.
No sé qué etiqueta psicológica habrán inventado 
para que pueda ser aprehendido 
por la ciencia que nos controla hábilmente.
Pero es lo de menos.
Nada importa llegado este punto.
Ni siquiera voy a ser capaz de acercaros
en palabras está realidad.
Porque, como yo no lo comprendo,
va a ser imposible decodificarlo
para vosotros.
Lo siento. 

No se puede entender que algo tan bonito, 
realmente bonito, créeme, y
que parecía imposible, finalmente
haya sido imposible, por desgracia.
Por eso me es incomprensible.
Tal vez toda la vida sea así:
Toda un espejismo.
Algo evanescente como el humo
que huye y regresa a nosotros
a merced del paso del convoy de turno.

© GatoFénix

miércoles, 2 de agosto de 2017

El ayer de ayer es el "en antes".











En un ayer que estuve de vuelta en Tomelloso,
visité a mi hermano y estuve con mi hijo.

Con ellos y en él, recuerdo lo distinto que fue aquello.
En ese ayer de nuestros carnavales cuando iba 
disfrazado de moro;  o de una fantasía en verde y oro,
con los Harúspices, tocando el bajo con el conjunto 
en su carroza y con toda la gente en comparsa 
con ganas de vivir y divertirse, sin más.
 
Aquello fue un tiempo irrepetible y maravilloso.
"En antes" ya no es sino un recuerdo hecho de fragmentos
de aquellas chatarras de objetos de porcelana
llenos de "besos" y agujeros oxidados rodeados
de blanco cuarteado como un pandero hecho 
de la vejiga del cerdo de la matanza de ese año.

El Tomelloso de este viaje, empieza a parecer 
un pueblo fantasma, de calles largas y solitarias,
vacías de jóvenes y salpicadas de otras gentes.
Sí, un poblacho del Oeste, a la espera del ferrocarril;
de esos que salían en los espagueti western, que veíamos
en los cines de verano con la bolsa de pipas y el refresco
pero sin Eastwood, ni la música de Ennio Morricone. 

Hacía un tiempo fresco, ese día,  pero bueno para pasear; 
las calles y la plaza desiertas 
(sólo dos borrachos que iban dando puñetazos a las señales de tráfico); 
y por la mañana, en medio del campo,
mientras mi hermano hacía volar un helicóptero y un velero, 
me volví a reencontrar con ese paisaje llano, Manchego, 
vivido y comprendido treinta años; 
tan extenso, tan de personas solitarias, y a la vez, 
sin lugar donde esconderse un momento, en un radio de 40 km, 
ni de día, con el Sol de justicia, ni de noche, con luna y estrellas. 
De ahí "los bombos" autóctonos, para guarecerse.

Esa sensación de "ser público" que tanto extraño 
desde que salí de mi Cuenca natal, 
la de mi infancia y primera adolescencia, 
en ese paisaje que a cada paso hay un recodo, 
un árbol enorme, unas piedras esculturales, 
un puente con sus ríos Júcar, o Huécar,
una fuente de agua medicinal o 
unas calles sacadas del medievo y, 
congeladas en el tiempo, para que no olvidemos 
de dónde venimos y lo poco que somos, pero que, 
sólo cogidos de la mano, te sientes uno con el todo 
y te embarga una sensación misteriosa de agradecimiento, 
de enajenación saludable y de paz.
En antes es un lugar al que no puedes volver.
Un lugar lleno de celdillas de cera de abeja
que contiene miel pero que al acercarles el calor del tiempo
se derriten y quedan transformadas en un charco sólido
y artístico que a veces al mirarlo te evocan cosas pasadas
que no comprendimos en su día y ahora ya ni te cuento.

© GatoFénix


domingo, 2 de julio de 2017

En deuda con los amigos y el silencio.

Mi escritura parte del callar.
Un silencio impuesto indefinido.
borbotones de cosas hechas palabras
que vienen galopando con las olas;
Es el ritmo datílico sobre la ensenada
que dibuja tristezas profundas a golpe de olas
que afilan sus flecos de luna en la arena 
candente sedienta, brillante y silente.

Sólo me queda el resuello de aquello tras el jadeo,
perlada la frente y sin vista,
lejos de mi, como con nadie,
por un momento olvidando,
que el amor es amnesia e impotencia.
Como montando un caballo de humo
un jinete seco, hueco y vacío
penetrando la noche, negro y fucsia,
hacia un lugar que ni te han dicho que existe
y vas.
Como una flama informe enamorada
como un rescoldo en la chimenea
donde asamos un sabroso boniato,
bañados en el vapor dulce y aromático que exhala
al abrirlo.
 Hace poco he visto amigos que salen como del agujero del tiempo
con la misma alma que siempre y con el cuerpo
erosionado por los años de lucha sin cuartel
contra la enfermedad, la subsistencia o la soledad. 
Jugando en la lotería su salud, su dinero y el amor.
La lucha les ha quitado parte de los ojos,
o de sus oidos, o la velocidad de sus dedos
tocando la guitarra.
...Y nos miramos en silencio más que nada,
porque el sentimiento llena el aire que nos separa
y nada hay que decir.
Nos callamos.
Nos emplazamos.
Miramos en la misma dirección 
y viviendo lejos
nunca nos sentimos tan juntos.

Somos: buenos pintores, escritores, mecánicos...
expertos en cosas que parece van a desaparecer.

Nunca fuimos más allá que honestos,
y no tuvimos, que yo recuerde, orgullo por nada,
sino intimamente, despues de un logro personal tan tonto
como dejar de fumar o tan importante como terminar
algo creado de la nada con la sola herramienta de la inteligencia
la dedicación y el oficio.
Que entonces sí que nos deteníamos un momneto,
 y respirando profundamente,
perdiamos la mirada y sonreiamos a la nada.
Ah...y nos frotábamos mecánicamente las manos.

La gente sencilla somos harto complicadas;
no así,las personas influyentes y eso,
que son simples y adivinables en su razón de ser,
como decimos entre nosotros: "como el mecanismo de un chupete".
Jajaja...Y no va con segundas.

© GatoFénix