martes, 12 de febrero de 2008

No encuentro palabras para contaros

Porque no encuentro las palabras esta noche.
Me vienen
imágenes y luces pero
no, palabras.
Imágenes que se borran,
después de un tiempo y pasan a otra
estancia. El ruido informativo.
No llegan las palabras cuando las necesito.
Hay silencio y
no hay palabras.

A veces, el dolor no trae sino gritos.
El sufrimiento callado.
Sin palabras.

Pienso, en palabras,
lo que veo, en silencio.
El mal.
El mal es tan grande que da miedo.
Su poder se extiende…
como mancha de aceite en el pergamino de la vida.
Al trasluz, queda transparente,
Sin corazón siquiera, bien lejos del alma
(que enseñan que no existe)
La tinta de la ley se nubla o desaparece...
Según conviene.

Qué queda sino confiar en Dios.
Terrible el desamparo de los hombres.
No hay cobijo en la racionalidad del hombre.
Ninguna inteligencia puede comprender
Su crueldad y falta de sentido.

¿Qué palabras me dejan sin habla, esta noche?
La ignorancia,
la manipulación,
la apariencia,
el cinismo del mal.
La venganza del miedo cerval.
El poder por el poder.

¡Qué circo, Señor! ¡Qué circo tan infame!
Matriarcados feministas,
que hablan de machismo.
Machistas con bata de cola y faralaes;
Un carnaval, carnaval.

¡Qué fabricas de toreros!
Y toreretes.
¡Que poderío!
Algunos.
¡Cuánto impresentable con micro!
Y credenciales.
Cuánto ego con licencia para matar.
¡Qué lio, nujer!
Qué caos con avaricia y
Besamel.

Ahora que caigo
¿A quién beneficia el caos?
¿A Carlos Arguiñano...
O a esos quinientos que dice la radio
que tiene todos los cuartos?
Por eso pueden comprar
todo lo que se vende.
Incluso pueden comprar,
a quien se vendiera o vendiese,
un suponer,
barato o caro, eso depende.
¡Qué pena! de gente.
Hasta entre los pobres está mal visto,
ser decente.
Vean a quien representa los sindicatos.
Una locura.

Es una chufla: “jaja, Chicos,
estos dicen que no fuman ¡y que son decentes!
Una vergüenza total
pero qué bien montado todo
que parece de verdad.
Mentira la comida que nos venden;
mentira los frascos de los Zumos;
mentira lo que cuentan por la Tele;
mentira lo que ofrecen los seguros;
Del "fres banquin" ni te cuento;
que ya lo sabes seguro.

Y para terminar, hombres y mujeres,
la incitación a la mentira de los seres.
¡Qué humanidad tan triste,
sin hombres y …
casi sin mujeres!

© GatoFénix

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