miércoles, 7 de mayo de 2008

Las dunas

Si me hablaras esta noche,
como el que cuenta historias ya sabidas;
contadas tan cerca
que notas el aliento;
me dormiría.
Sería todo sueño,
y volvería en tu regazo
a la noche de la playa.
A aquella playa sin luna,
a aquella llena de barcas
sembradas en la arena,
entre los cepos,
recostadas
del lado del ramal
que las une al ancla.

Ya sé que el tiempo
es el viento que mueve las dunas,
poco a poco, y
rodando,
las crea en otro sitio:
en otro tiempo y en otro espacio.

Ya sé que los recuerdos
son la arena del reloj del tiempo.
arena que cambia de lugar
con la memoria de la forma.

Dunas que aparecen,
despues de un largo viaje
por el tiempo, y
llegan a esta tarde recreando
nuestras formas como un surco de tierra,
surgido del deseo, el todo y el vacío,
girando sobre si, en el enredo del nosotros;
croquetas de las sobras del cocido de nuestra infancia,
antes de pasar por la fritura,
y el hambre del momento
como mejor ingrediente.

Si te encontrara
como el que encuentra
el dracma perdido...
te miraría.
Sólo te miraría
tratando de reconocerte
buscando
en la memoria de la arena
y el piélago bullente del recuerdo
esa peca en tu labio.

Sería todo un sueño
sacado de las dunas de una noche de verano.
Cuando el mar era negro
y sólo se oía, como un eco,
el ladrido de algún perro.

GatoFénix
7 de Mayo 2008

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