martes, 18 de noviembre de 2008

Por tus elogios, Josejavier

Hay tanta humildad y tanto amor en tus palabra
que haces brotar lágrimas hasta de los ojos cansados
y a la vez pétreos de quien esto escribe.
Gracias.
Tus elogios Josejavier, son
mucho mejor que las gaviotas.
Las letras
no son más que las huellas de un gorrión solitario. ..
Ellos no saben de gramática pero
lo cuentan todo con sus pasitos.
Sólo bajan a la arena para decirnos algo.
Después
están volando piando o en silencio
y cuando los ves tan juntos
flotando sin tocarse,
parecen una red que quiera pescar el aire.

En la tierra hacen falta plumas
pesadas plumas como arados
para macar los surcos de la mano
del hombre, que luego
se transfroman en mieses y ababoles.

Tu pluma es necesaria igual que los gorriones
porque si no
cómo conocerán las gentes, si no lo escribe nadie,
cómo de bueno puede ser el corazón
de los hombres
y también el de las mujeres.
A veces la besana
no es, sino un extenso pentagrama,
en el que, luego de posarse, los gorriones
brota la partitura que sólo ven los sabios
labriegos, los pastores y los niños
hasta que algún lebrel, con su ladrido,
les hace batir la salas y levantar el vuelo
sin un por qué, Josejavier.

Un abrazo
GatoFénix

domingo, 16 de noviembre de 2008

Huellas de gorriones




El primer poema de una pluma nueva.

Al estrenar esta pluma
me han crecido alas;
alas marineras de una gaviota,
también de mariposa, alas.
Alas del viaje intemporal
de un viejo navío.
Alas de un gusano transformado,
en la noche oscura de la juventud;
crisálida del miedo, del fuego y la torpeza.
Alas, al caldero de la infancia
donde se coció la cruda realidad
de un tiempo macerado por la tristeza,
la soledad, las neuras, el hambre y
alas de flaqueza.

Hoy renace, transmutado, un ser,
como en la mariposa,
fruto de la metamorfosis consciente:
único parto posible
del hombre.

Hoy ha nacido de mi nueva pluma,
unidos el corazón y la cabeza,
este poema de gaviota marinera
con tanto mar dentro, en tierras tan adentro,
y con tanto viaje en sus alas
que no aprende a llegar nunca,
a otra parte que
al final de una hoja
blanca de papel de árbol.
De alguno, tan generoso con nosotros,
que aprovechando un otoño,
como el de esta tarde,
se convirtió enteramente en hojas
blancas, de papel, repletas
del último sol y del primer rocío.

Así, de esta manera,
la tinta azul real, que corre por mis venas,
que no sangre,
ha marcado en esta,
también arena de la playa, las huellas
de una bandada de gorriones ribereños,
más de Sorolla que de Ribera,
y al fin,
al levantar el vuelo...
todo esto han dejado esparcido por el suelo.
Todavía no sé,
si debidamente colocado
para nuestro cabal entendimiento.

GatoFénix

viernes, 7 de noviembre de 2008

Acerca de los hombres

El hombre cuando es hombre,
entonces y sólo entonces,
el hombre digo,
es el opuesto por el vértice
de tí.
Es el fractal complementario
de tu cuerpo,
la cuna del alma.
Que llega
por la cara oculta de la Luna.

El hombre siempre es un aprendiz de hombre,
en muchas ocasiones sin maestro.
Es y sólo es
cuando es un misterio
inabarcable.

El hombre cuando es hombre
tiene un silencio y un suspiro
que nadie sabe.

Se venden muchas cosas como hombres,
pura mercaderia conveniente
para generalizar el no hombre, y así,
quemarlo en la hoguera.

Muy pocos conocen un hombre
algunos, hemos tenido esa suerte.
Y no lo puedo contar.
Necesitaría verte el fondo de lo ojos y luego
abrazarte.

El hombre es un peligro;
rebosa libertad.
El hombre, y no es de ahora,
está en peligro de extinción.
El hombre sobrevive a pesar del hombre
y ayudado por alguna mujer...
no sé. Le debe todo a ellas pero,
cuando hay complicidad, no hay deuda,

Los hombres, dispares entre si,
como los cantos rodados andan
en el río de la vida.
No puedo dar más pistas...
sus huellas, sus huellas son su marca:
las hay de malaquita, de jade,
o de topacio, de ámbar , de amaranto
de cuarzo, de zafiro de espliego o de coral.

No puedo hablar del hombre, sin compasión
por él.
Ser un funambulista sobre un cabello de mujer,
es todo un arte que merece
mi respeto y mi silencio.
Si algún día no hay hombres
entonces no habrá nada, aunque parezca
que haya algo.

GatoFénix