miércoles, 18 de febrero de 2009

Un "pegasho" de moto, tú

Mi luna de plata, aventurina es como una mujer llena de energía.
Fina en su alma y elegante en el porte y en su estampa.
Mujer, al fin y al cabo más veleidable que veleidosa, llena de encanto
por detrás y por delante.
(El día del frío, se me quedaron los meñiques casi congelados, a pesar
de los puños calefactables pero
mereció la pena el viaje)
Rodar con ella es como la vida, a veces duele pero es inherente. Y el
vivir, al placer y al dolor de estar vivo.
A mi plata aventurine le gustan los hombres. Ya se que no se lleva
esto, me excuso en su nombre,
son tiempos revueltos pero hay ya muy poquitas cosas que no han
cambiado a peor
y una de ellas es ella misma.
Parece la hermana mayor de mi otra moto,
o tal vez la misma; mujer reencarnada que mantiene la fuerza de la
adolescencia pero
a fuerza de esfuerzo e inteligencia se ha perfeccionado en todo.
Ir en ella es toda una oración a la vida y al Dios que nos envuelve
con la gasa del viento/tiempo.
Le diría: "Poesía eres tú" como el entrañable poeta sevillano pero
se reiría de mi porque sabe que está al otro lado de las palabras: en
los hechos.
Te puedo asegurar que somos uno y más que el centauro Quirón, Critón
me siento sobre Pegaso.
"Un pegasso de moto es" con alegría,
que le gusta demostrar que el asfalto también tiene alas,
como una amorosa simbiosis entre Red Bull y un salva de Ausonia.


GatoFénix

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