jueves, 23 de abril de 2009

Mi madre enferma

Mi madre, un día, no hace tanto
hizo alcachofas con huevos rebozados.
Me pilló en su casa la hora de comer.
Puso los platos, como hizo siempre, y los sirvió.
Quedé perplejo.
Los huevos estaban en el guiso con su cáscara.
La miré
- "Mamá los huevos tiene cáscara
¿cómo es eso?"
- "Así los he hecho toda la vida
y nunca has dicho nada"
Silencio.
Dolor.
Unas lágrimas.
Todavía estoy sentado en aquella silla de madera barnizada
y palillos torneados,
perplejo.
Quedé sin palabras.
Veía la angustia de mi madre,
mirándonos desde su soledad más cruel.
Tampoco olvido su cara descompuesta,
distante, juzgada e incomprendida.
La cara de la madre que me trajo,
excelente cocinera, frente
a un guiso de alcachofas...con huevos
Ese día supe, y de esa manera,
que nunca me volvería a contar el cuento de
"Las tres naranjitas del amor"
ni el del "Piojo"
Ni en el que decía atiplando la voz...
como la de la princesa desterrada:
"pavis, pavis pavis, si el hijo del Rey me viera
se enamoraría de mi"
- "Sí, Sí. Sí"
- Y se moría un pavo.
Otro día la visité.
Llevé a mi hija, entonces pequeñita,
Y preguntó, dirigiéndose a cualquiera
y tendiendole la mano
"¿Quién es esa niña tan bonita?" y esbozó una sonrisa.
Queriendo darle algo rebuscó en su monedero y
estaba vacío. En él
un papel con su nombre y su dirección,
por si se perdía,
y un pañuelico blanco
con ribetes de ganchillo.
- Toma, hermosa- y se lo dio, y la besó.
- No tengo otra cosa
La habían llevado a la casa del hijo con el que nunca quiso estar
y efectivamente, la habían dejado sin nada.
Se me saltaron la lagrimas, como ahora.
A mi ya no me reconocía, y yo a ella,
casi tampoco y ya no permitía que la abrazara.
Se retiraba como de un extraño.
Con su mirada, desde esa distancia,
desde ese abismo,
hacía que me sintiera huérfano
y desvalido.
GatoFénix

1 comentario:

Narci dijo...

Triste historia, José María, sin duda ha de ser duro sentirse perdido en el olvido de quien te dio la vida, y sobre todo pensar en lo perdida que ella misma debía sentirse. ES tan cruel el paso de los años, y más aún una enfermedad semejante.

Saludos
Narci