jueves, 23 de julio de 2009

La memoria de los árboles_ Enya


A mis queridos árboles de la Serranía
árboles de la Cuenca de mi niñez.
Árboles llenos de la vida que me dieron;
árboles que crecieron conmigo;
árboles que amo aún en sus cenizas.

Hoy me toca llorar vuestra muerte,
qué pena haberos sobrevivido.
Erais mis hermanos y ahora lloro por vosotros
lágrimas densas como vuestra resina,
lágrimas que llenan un vacío imposible de llenar.

Todavía en llamas el monte,
víctima de pirómanos que no han amado nunca
y no sabrían sentir cómo asciende al cielo
la fuerza jugosa de la tierra.
Y cómo al apoyar nuestra espalda,
nos limpian.

Cuánta incultura, Dios;
Cuánta codicia,
qué mala mezcla, las dos.

Hoy, el humo nos ahoga.
se calcina el monte y el alma de un niño
que no podrá respiraros más
ni sentirse pájaro con los pájaros
mirando vuestras copas.


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