martes, 3 de noviembre de 2009

D. Francisco Ayala ¡Descanse en paz, maestro!

hoy,
el hombre que da nombre
a mi calle,
ha partido.
¡Que tengas una venturosa travesía!
Tú mismo dijiste hace unos años
- "Ya no tengo futuro".
Apagando un ciento de velas, también decías
-"Sólo tengo un presente congelado".
¡Que en paz descanses, maestro!
Tengo en mi calle tu nombre
y la pondré de luto, para que
guarde silencio unos días,
con el corazón a media hasta,
en profundo respeto.

Naciste en el mes del gato,
en el año del caballo de fuego.
Y ha venido el ocaso de tu vida
en días de escorpio, año del buey,
el que te llevará a su grupa tan lejos
como pueda alcanzar la imaginacion del hombre.

Ciento tres años concluidos,
pasado el día de los difuntos,
tan llenos de juventud y lucidez
que me hacen decir:
-"Todavía nos hacías falta"

GatoFénix

4 comentarios:

Sap. dijo...

Sin duda, Ayala fue un hombre que prestigió cualidades bastante denostadas hoy: honradez, dignidad y liberalidad.
Saludos.

josé javier dijo...

Mon ami le chat, usted no defrauda nunca. Yo le ruego que no deje jamás de escribir estas pequeñas labores de orfebrería. Tiene el latido de la poesía en su pulso, y para esa enfermedad no conozco cura.

GatoFénix dijo...

Mon ami, ni usted tampoco. Realmente no tengo tiempo. La tensión bien pero ando de colesterol bastante cheo, que diría un gallego. Todo el conjunto laboral viene a ser un desastre que impide dejarme llevar por ese pulso, que no es sino una forma gatuna-confuciano-taoista de ver la vida y de contarla hasta donde se puede, en todos los sentidos de la limitación congénita, adquirida o el de estar coexistiendo con un contexto opuesto al Tao.
Un abrazo

josé javier dijo...

Si es que sacrificamos a una generación (la nuestra) en el altar de leyes sin contenido... Y tanto que opuesto al tao, al tao y al sentido común.

otro abrazo para ti.