lunes, 21 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad 2009!

Acabando está
la recoleción de los frutos
secos, los últimos. Olor
de castañas y vientos
de nieve nos llevan de la mano
al invierno,
al frío,
a la intemperie hostil,
a las inclemencias del tiempo.
Al tiempo de la noche interminable
y de los días
breves.

También,
nos sugiere el invierno
la casa acogedora
donde vimos la luz
de las primeras palabras:
nuestro primer hogar.

Ahora,
la chimenea, encendida,
nos muestra su espectáculo,
igual y diferente, cada vez
que los troncos de encina
se consumen enfrente
y con nosotros.

Troncos que se incineran,
yacentes,
reflejados en la niña de nuestros ojos.
Lapsos de tiempo, hipnotizados;
hipnóticos momentos entre cabezadas;
Calor, color y danzas;
danzas de colores y llamas,
llamas cálidas y brillantes;
Brillanres pequeñas estrellas fugaces,
a veces,
como chispitas de bengalas
en nuestros remotros cumpleaños.

Cerramos los ojos y...
¿qué nos traen los otros ojos,
los ojos, sin párpados, del corazón del alma?
- Los deseos de siempre,
incluso las mismas preguntas.
Los nunca dichos, algunos,
todavía, no cumplidos.

Mmm... Despiertan nuestra alegría esas chispitas...
Son las burbujas, del champán del fuego,
que brindan por las semillas que, algún día,
serán fruta de cualquier verano.

La Navidad es un tiempo de encuentros,
de ausencias,
de compromisos y ...
desencuentros.
Entonces, el turrón amarga como hiel,
el vino nos duele y nos enfría
como una mala borrachera de anís.

El tiempo del invierno es,
o eso creo,
la escarchada manta de la cama
que hace germinar nuestros sueños.

Que mis mejores deseos estén junto a los vuestros
y puedan despertar
cualquier mañana.
Juntos.

GatoFénix

3 comentarios:

josé javier dijo...

Durante mucho tiempo me he preguntado qué había en tus poemas que hacía que me llegasen tan rápido, sin esfuerzo, en cuanto me ponía a leerlos con tranquilidad.
Al leer este poema se me ha ocurrido. Creo que la clave está en un tipo particular de “momento” que tienes la capacidad de construir: se trata de un momento que no deja entrar otros, un momento que existe frente al mundo, que se ocupa de sí mismo y en cuyo interior puede crecer cualquier milagro. Yo podría llamarlo momento matriz, y a menudo lo encuentro en tus poemas. En éste, el momento matriz es esplendoroso y está lleno de fuego, en otros se extiende en el espacio y trae a lazo sorpresas encantadoras. De una cosa se puede estar seguro, entrar en él siempre merece la pena.

GatoFénix dijo...

Te contesto en la pantalla, Jose Javier. Gracias.

GatoFénix

Narci dijo...

Mis mejores deseos están con los tuyos, Gato.

Los frutos secos se acaban, pero tan pronto el sol derrita la nieve, habrá frutos nuevos, tiernos jugosos, de vivos colores, que iluminarán las almas y harán vibrar los corazones.
Un beso y FEliz 2010
Narci