miércoles, 12 de mayo de 2010

El hábito no hace al monje pero...


osé javier dijo...
Juan, tus sensaciones son un lenguaje de por sí; aunque no las 

vistieras con palabras creo que yo podría compartirlas igualmente. 

No no sé si es la habilidad linguística o más bien la gran (y 

experimentada) osadía de explorador de tí mismo lo que te convierte 

en un escritor del que no podría prescindir.

No me llamo Juan, pero podría llamarme, porque nací en la vispera 

de S. Juan. Mi abuelo y mi padre, ambos josemarias, me absorbieron 

con esa costumbre de no llamar a las cosas por su nombre.
En casa me llaman de cualquier manera y mi mujer y mi hija casi 

cada día me están rebautizando con los más peregrinos y entrañables 

nombres. Son maneras de decir: "Te quiero" con un sobrenombre.
El nombre no es lo de menos.
Igual que,
"el hábito, dicen, que no hace al monje",
pero es mentira podrída,
y yo le añado: "...pero ayuda al compañero".
En esta simbiosis de refranes que fundamenta mi experiencia.

"El hábito no hace al monje...pero ayuda al compañero" Porque un 

grano no hace granero pero "Madrid es la suma de todos".
Un abrazo
GatoFénix

1 comentario:

josé javier dijo...

Qué bochorno, tú, sé perfectamente que te llamas José María. Lo de Juan se me atravesó por otro Blog, uno de cierto impresentable que por cierto tiene decenas de seguidores. Que te haya dado el nombre de a ese personajillo tiene castigo de galeras por lo menos,pero me ayuda a demostrar lo que siempre he pensado. Los lapsus, lejos de traicionar un sentimiento o una relación ocultos, más bien nos enseñan una muy necesaria humildad. Somos capaces de meter la pata como el que más.