domingo, 2 de mayo de 2010

El sindrome

El síndrome de Diógenes informático
nos hace almacener virtualidades
por si acaso.
Por cierto,
un por si acaso que no llega
nunca.
Almacenamos y almacenamos
programas,
programitas,
programones
que no usamos;
archivos de sonido,
que no escuchamos;
archivos de imágenes,
que nunca vemos.
Un tiempo finito e irrepetible
malgastado.
La vida de verdad
al otro lado de la ventana,
nos espera llenando de sol y flores todo,
incluso con su aroma,
eternamente calladas
como en el asombro de saber
que puede
que no existan ahora,
hasta que algún ingenio electrónico
la inmortalice embalsamada en bytes
en una placa de doce megapixels.

Sabíamos que la vida es sueño
pero no,
que ahora,
los sueños bytes son.

GatoFénix

3 comentarios:

josé javier dijo...

¡Qué poca virtud encierra lo virtual! ¿Verdad, J.M.?

Un abrazo, amigo.

GatoFénix dijo...

Virtus viene de vir viris, varón.
No creo que la virtualidad sea algo más que una apariencia.

josé javier dijo...

Apariencia, vanidad de vanidades, todo es vanidad. Y sin embargo las pompas de jabón son muy hermosas.