sábado, 8 de mayo de 2010

Las horas muertas



Tantas horas frente a tu ventana.
Esa ventana que no habla ni mira,
en la que nos miramos
en lo otro.
Donde se funde nuestra imagen
con los textos que leemos o escribimos.
Un lugar sin tiempo donde el espacio
está fuera de nosotros
y de nuestra capacidad
de entender.
Lo otro como Caribdis
nos lleva a lo profundo y lo desconocido.
Nunca tan cerca, ni tan lejos
estuvimos.
Nos enviamos notas y estamos al lado.
Recibimos palabras del otro continente.
Faltan los abrazos y la voz no es lo que es
cuando estamos juntos.
Horas perdidas de miradas de verdad
para navegar, eso dicen,
en un barco imaginario que más parece
un ataud de soledades
buscando un puerto
donde echar el ancla.
Un ancla, casi anca de rana,
oxidada en la cubierta.
Sin uso alguno.
Como un lastre
que nos impide volar,
que es lo que nos pide el cuerpo...
nuestro gran olvidado.

GatoFénix
Posted by Picasa

1 comentario:

josé javier dijo...

Juan, tus sensaciones son un lenguaje de por sí; aunque no las vistieras con palabras creo que yo podría compartirlas igualmente. No no sé si es la habilidad linguística o más bien la gran (y experimentada) osadía de explorador de tí mismo lo que te convierte en un escritor del que no podría prescindir.