martes, 1 de junio de 2010

Casa, donde nací



Sólo queda la portada, el frontal
los blasones, las ventanas la cáscara
el envoltorio del antiguo hospital
Casa de la Beneficencia de Cuenca
donde nací.
Me quiso dar a luz, o fue el destino,
mi madre, cerca del puente de San Antón
al lado del Júcar, desde donde se ve
en la otra ladera, una imagen pequeña
de la Viergen de la Luz, justo en el lugar
donde se apareció a un pastor,
según cuenta la tradición popular.
Unos metros más atrás se produce
el encuentro del Huécar y el Júcar.
Una confluencia que dibujaría
una "y" griega vista desde el cielo
o desde la tierra suspendidos
de la Torremangana.

Daban las seis de la mañana,
siempre me lo dijo mi madre
y es fácil creerla cuando sabes
que desde cualquier parte de Cuenca
se oye el reloj de esa torre al dar
los cuartos, las medias y las horas.
Un poco el Big-Ben de mi infancia
que marcó mi carácter,
un tanto flemático
las más de las veces.
Te diría que recuerdo la habitación
y la escena, pero no me creerás,
el hábito de las monjas y la bata del médico
sobre unas paredes encaladas
con poca luz,
dorada y azul del amanecer
de la víspera de San Juan.
La chaqueta de pana negra de mi padre
más adelante y el olor a tabaco
y su cara con la mueca del susto en ella.
La suavidad de mi madre, su pecho
y sus ojos bondadosos e incrédulos
de no merecer ese bonito milagro
que era yo.
La miraba levantando un ojo de la teta
sintiendo una cosa, que luego supe
que llamaban felicidad, y que es como
cuando parece que no notas el cuerpo
y vas a echar a volar;
o cuando tomas un bebé en tus brazos
y piensas que es de aire,
porque no pesa nada,
y así enroscado como un gusanito,
sobre el hombro izquierdo eructa,
y a la vez se le va un cuesco con sordina
que notas en tu mano tras los envoltorios.
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6 comentarios:

Sap. dijo...

Como dijo José Luis Coll, otro ilustre conquense, "ser de Cuenca es algo que no puede decir mucha gente". :-)))
La verdad es que no elegiste mal sitio para aterrizar en este valle de lágrimas.

josé javier dijo...

Naciste pues a los abismos de Cuenca, Gato que renace de sus cenizas, quién sabe cuántas vidas habrías vivido ya, y es raro que no te acuerdes, aunque quizá sí, y prefieres estar calladico. Basta, al buen entendedor, que puedas dar detalles de tu venida al mundo. Si viste el miedo en el rostro del padre y la felicidad en el de la madre es que ya venías con esa sabiduría infinita de los vivos que saben que no pueden evitar volver a vivir. También fue un momento, y ¿Cómo iba a escaparse éste, precisamente éste, a un cazador de momentos?

Josemaría García Toledo dijo...

En efecto no mucha gente puede decir que es de Cuenca, Sap. Y tu frase de que esto es un valle de lágrimas me ha recordado a mi madre, porque yo creía que si no se la había inventado ella poco faltaba. Luego me di cuenta que lágrimas no faltan y cunando encontré en mis primeras lecturas "que el infierno son los otros" empecé yo a atar cabos, ya de muy chico.
Gracias Sap por la visita.

Josemaría García Toledo dijo...

Junto al río color aventurine, como mi moto nueva. El domingo, llovían copos de pluma y algodón. Tantos que me llegaron a entrar en la boca algunos de ellos. También visité a la Virgen y le eché un retrato. Creo que es muy interesante esa advocación "de la LUZ" y a ella me ofrecieron en una ceremonia de bautismo que dice mi padre que fue como la que se hace a los Príncipes. Toda una paradoja que luego marcó mi vida; así me llamaba él: "El Príncipe heredero" con bastante sorna. Él era una rata del Horóscopo chino y son así en algunas versiones "zapateriles".
Gracias por tu visita Jose Javier.

josé javier dijo...

Cuando en mi infancia se hacían metáforas para explicar la inmaculada concepción se referían de costumbre a un rayo de luz que pasaba por el cristal "sin romperlo ni mancharlo" de modo que la luz debe ser virgen y portar la virginidad adosada o adherida, no sé decir, allí donde se dirige. Me parece pues que esto de la virgen de la luz es un poco tautológico, pero quizá eso es lo que vuelve la advocación tan particular. La luz sin embargo, no es siempre una bendición, y a menudo hace daño a los ojos.

GatoFénix dijo...

Pero la Luz de esta Virgen siempre ha sido buena, aunque sea redundante el asunto..."nunca es mal año por mucho trigo"