miércoles, 11 de agosto de 2010

Pipas de girasol


Un día más de camino para
envolverme y remozarme con el viaje.
Una vuelta en la carretera a Cuenca,
siempre en mis pensamientos,
siempre en los olores
atento, siempre atento
a los colores del tiempo.
Tiempos estos de girasoles.
alfombras amarillas y esmeralda.
Hoy navego entre curvas,
un festón de estos faralaes de temporada.
Domingos de la infancia,
paseos en "La Plaza de España";
un pequeño pueblo con sus soportales.
Allí en su puesto, el "Tio Perico":
pipas de girasol, guijas, cacahuetes, panchitos...
Pipas con sal...
- "Una peseta de pipas - Tío Perico"
Cuadrado de madera, sin fondo apenas,
que medía sin exactitud alguna
la rica mercancía.
Cucurucho de papel de estraza,
hecho en una revolera de muñeca diestra
con un rectángulo, de su medida:
dos reales de agujero, una peseta, seis reales,
dos pesetas y diez reales de aquellos de cobre.

Todo eso llega cuando mis ojos
esta mañana
se llenan de girasoles.
¡Cuántos "tornasoles" juntos!
¡Cuántas medidas de pipas!
Infancia de domingos
en tiempos de hambre,
"25 años de paz-iencia"
- rezaba la propaganda.
Propaganda y más propaganda...
"media de pipas" como ahora.
Y el campo mientras tanto,
por las laderas, junto a la carretera,
brillantes girasoles me contemplan.
como enormes margaritas
que deshoja el Ogro del tiempo,
el dueño del recuerdo, en el país que nunca jamás
dejó de existir en el continuo viaje
que es la vida.

Frases del paseo con mi padre:
- "Tira pa´ lante cochero,
que algún sitio llegaremos"
Y parecía una tontería, y me reía;
pero era serio aquello. Toda una huída.
Como un lapsus o como una rutina...
Mientras,
la boca se llena de saliva
sólo con el recuerdo salado e imperecedero
de aquellas pipas.
Mañanas de Domingo, después de misa.

El sol de mediodía, ya de vuelta,
parece que ha dejado su carro luminoso
en la besana.
Ha quemado unas mieses y hacia poniente,
nos muestra esplendorosa
la bella oro-grafía femenina de la Tierra.
Nada mejor para cubrirnos algún día.

GatoFénix
Posted by Picasa

1 comentario:

josé javier dijo...

¡Qué gozada, gato, tener un balcón sobre tu poesía, sobre tus soles de la infancia y sobre tus pipas de girasol, un verso al caer al suelo en cáscaras vacías!

Merci bien, mon chat.