martes, 14 de septiembre de 2010

La vuelta de la casa del tío Mahoma




Por lo que recuerdo era un grupo de gentes sencillas y pobres.
Un reducto como "la aldea gala" de personas sin pócima mágica
y el único bardo sólo poseía un violín incompleto,
cosa que podría dar para otro relato o una novela
con sólo pensar en el origen y la historia.
Allí no llegaba ninguna carretera,
sólo morían un par de veredas que
los hacía de corazón nómada-trashumante
¿quién se aventuraba por aquellas zonas
donde todavía reinaba el lobo
a llamar de madrugada?
Cuando yo cuento,
ya no quedaba nadie a quien llamar.
Junto a mi padre en el comedor-casino
del tío Mahoma, que así le llamaban por no ser muy devoto,
se juntaban unos cuatro a cinco supervivientes
de la guerra civil española y que ahora llaman "la contienda".
Mis padres era los maestros nacionales de las Escuelas
Unitarias, Unas para niños y otras para niñas
de todas las edades.
Mi padre fue miliciano de la cultura,
porque le pilló la guerra después de la mili
y tenía la carrera de Maestro de Primera enseñanza
ya terminada cuando lo movilizaron.
Los demás no sabían casi leer ni escribir.
Eran todos un poco mayores que mi padre
y vivían de lo que les daba el campo
en cada estación: espliego por ahora,
nizcalos en otoño, té de risco,
leña del monte de la limpieza...
y poco más que yo recuerde.
Alguno, casi no tenía más tierras que las que dan
para una huerta para el gasto
y como ayuda alguna mula o un borriquillo
y, tampoco todos, algunas cabras u ovejas,
que salían a pastar cuando tocaban a la dula
y se recogían por la tarde al mismo toque.
Por eso, cuando mi padre alguna tarde-noche
me llevaba con él a la tertulia y me hacía leer
a petición de ellos,
a la luz del candil,
el reverso de la hoja del día,
papel biblia, del taco del almanaque de 1954.

Y me tiene dicho mi padre, en numerosas ocasiones,
orgulloso y en el fondo sorprendido,
porque él no me había enseñado a leer,
que después de escuchar como muertos le decían:
- "Este chico es "mu" listo D. José María... Este chico es "mu" listo".
Sin embargo,
no puedo dar fé de habérselo oído entonces...

Es cierto que no recuerdo que
nadie me enseñara a leer,
¿quién iba a pensar que tuviera interés en ello?
pero ellos no lo sabían;
aprendí sólo y de lo que caía en mis manos
en la escuela a la que fuí desde que nací.
Y cuando me lo dijo me sonreí un poco,
pero no salí a tirar cohetes, que
"ser tuerto en pueblo de ciegos",
casi da "más pena que gloria"


GatoFénix
Posted by Picasa

3 comentarios:

josé javier dijo...

Un texto de primerísima calidad, fino y cortante como el aire de la sierra. No se lee, se devora.

GatoFénix dijo...

Un texto de esta serie de memorias. Gracias JJ.

GatoFénix

josé javier dijo...

Creo que estas memorias poéticas son tu fuerte.