domingo, 28 de noviembre de 2010

Adsum

Entonces, me habló la mar
con toda el agua dentro.
Oigo que me llama...
Adsum - le digo.
¿Estás conmigo?
- Eso he tratado, casi siempre.
- ¿Estás preparado?
 Silencio de redonda con puntillo.
Levanto la mirada, desconcertado.
- Tengo un poco de miedo, Señor.
- Sígueme.
Y empiezo a caminar lentamente,
por la arena, hacia Poniente.
Noto frío en un pié
luego en el otro y...
dejo de sentirlos.
A ritmo de las olas
va subiendo un calor de arrobo
por el cuerpo.
El mundo se aleja;
cada dolor se vacía en el agua.
Lo último que siento es la cabeza,
Después...
un pañuelo de seda se hundía
jugando con dos peces y un tercero,
nos mira nervioso y como asustado
sin saber qué hacer con su pena.

Me despierto con la mano izquierda en la frente,
echado sobre el corazón,
llorando.
Mi mujer está al lado y duerme.
Es todavía noviembre,
y antes de cerrarse,
Dios me deja este poema
de un sueño verdadero
con una extraña paz
Aunque triste.

GatoFénix
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