miércoles, 15 de diciembre de 2010

Alas "cero:cero" horas


Había pasado tanto tiempo, aquella noche,
que,
como si fuera ayer, te tuve.
No era la verdad de estas "cero:cero" horas
La música nos teletransporta
y en esa transfiguración,
soñamos que vivimos lo vivido,
reviviendo algo, nada acaso,
que todos piensan que está muerto
y pedimos balbucenates:
"Señor, hágamos tres tiendas"
a sabiendas de
que no estamos en el monte adecuado
y que no es la hora sexta del milagro.
Algún dolor nos trae
al invernal otoño y nos deja ateridos
todavía en la dulce saliva de un beso.

El pasado no existe, pero
es tan listo el cerebro
que "pasa" del tiempo;
y tiene memoria;
y capacidad y destreza
para alterarnos el pulso
y hasta nos dormiría para siempre
el reloj principal,
las saetas a las doce, claro,
en un pensamiento
de aquella sensación inolvidable.
Un soplo, unos labios
y todo vuela,
se desvanece y viaja
hasta descansar en el regalo del presente,
envueltos en la neblina matinal e intemporal
de la música que emerge
de los microsurcos de vinilo
como huellas indelebles
de unos dedos inolvidables
que nos levantaron de la infancia
y nos enseñaron a caminar
erguidos como eternos aprendices
de hombre.

GatoFénix
Posted by Picasa

2 comentarios:

josé javier dijo...

Si nos atrevemos con el pasado, nos atrevemos con todo. Felicidades por todo el fuego que se esconde en estas lineas, que te calienta a ti, y de rechazo también a quienes te leemos.

GatoFénix dijo...

¡Prost! y felicidad para estas fiestas.