viernes, 19 de febrero de 2010

Sentimientos encontrados, con el agua

Empiezo a estar

secuestrado por el agua.

Lo siento, pero

así me siento,

frente a un bosque; cortina y aguacero.

Ya sueño por las noches…

Sueño,

que salgo en moto a rutear

(caminos embarrados, enormes charcos,

salpicaduras,

cruzadas, patinazos,

saltos y sobresaltos

que me han sacado del sueño)

Y así,

despierto

acelerado y mohíno,

que, mientras me desperezo

(todavía un pie en el suelo, tumbado en la cama;

y el otro,

en el aire del sueño)

voy sin alma, desalmado.


Respiro varias veces y,

sin abrir los ojos,

me encaramo a los primeros pensamientos,

y comienzo a tejer el discurso de esta mañana

de máscaras.

Abrir la ventana me hace sentir el aire,

aliento de la mañana, y rezo:


- “Padre nuestro, que nos traes, también,

la lluvia de esta mañana, casi,

la de cada mañana, que ya está bien,

y no dejas ver la cara luminosa…

ni los dedos rosados de la aurora…”

(Con tu permiso Homero, que vienes cuando quieres

desde los doce años...)

Tenía doce años…ya casi medio siglo

¡Lo que ha llovido!


Las gotas salpican en el alféizar de mi ventana.


Es una lluvia mansa,

como una bendición callada,

la que te deja triste, pero,

no tanto…


Acabo de abrazarme con tu alma,

y al volver la espalda

descubro, en esta cama,

sentimientos encontrados,

con el agua.


GatoFénix