sábado, 31 de diciembre de 2011

Las últimas gotas de la clepsidra

Últimas gotas de agua que abandonan
la clepsidra, con una dejadez
egipcia.
A golpe de carillón se renueva todo
en un instante,
revestido de Año Nuevo.

Nuestro reloj interior se agita por un momento
como cuando perdemos unas gotas de nuestra
vida en nuestra clepsidra de amor.
Sólo es eso, un momento de expansión
en un nanosegundo real
con apariencia de infinito.

Somos en la medida que estamos.
Estamos mientras sentimos.
Sentimos lo finito de nuestro tiempo
pero dormimos,
entre felices y angustiados,
arropados por las sábanas de lo ignoto.

Demasiada sima
para tan corto vuelo.
No sabemos el agua que queda.
Volveremos a rellenar el vaso,
sentimientos al fin en lo onírico,
en esta duplicidad que es el saber
y nuestra ignorancia.

Feliz 2012 a todos los que se acerquen
a este ventanuco virtual,
mientras saludo,
el Año Nuevo
rodando sólo
en moto.


© GatoFénix

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Pensamientos de invierno: tiempo dentro del tiempo.

Hoy el invierno esconde la vida.
Dar la vuelta de siempre, hoy, ha sido una sorpresa.
No recordaba el envierno despues de tantos que llevo.
La vida se ocultaba entre los grises de la tierra,
los cenicientos de las plantas,
los plateados de las hojas del olivo,
los blancos azulados de los álamos, pelados.
La capa del invierno hacía de tul
y velaba todos los colores del entorno.
El sol me daba en la poca cara tras la pantalla
y los ojos parpadeaban veloces deslumbrados.
Al bajar la marcha el vaho interponía su cuerpo
impidiendo ver algo fuera de mi.
Macánicamente, con presteza, levanto un centímetro
el cristal y contengo el aliento para favorecesr la clariddad.
Son instantes de angustia, aun yendo de paseo.
Cualquier travesía, como por Chiloeches, te hace estar tenso
al mando de la máquina.
Se agradece una sombra de una casa pasajera.
No ha gente en las calles.
Algún transeunte lleva una barra de pan reciente.
Todo parece oculto en invierno.
En todo el camino: El Pozo, Los Santos de la Humosa...
el invierno está presente.
No hay apenas pájaros, una abubilla levanta el vuelo
a mi paso saliendo de la margen derecha
bajo los cardos seteros de la cuneta.
Sólo dos insectos se me han estrellado.
El cielo está aguamarina y el suelo blanco de escarcha.
¡Qué poca memoria tengo!
Ha sido esta mañana como una primera vez.
No hay hueco en invierno para el recuerdo
de los días duros.
Directamente van al olvido bajo esa neblina,
deslumbrado por el sol "con uñas" de membrillo pocho,
entibiando la más que brisa del noreste.
Veo que cada invierno es nuevo, para mi lo es,
no me reconocía sino, hace años,
en otra moto, con menos experiencia,
sobre otro asfalto...luego una laguna de estaciones.
He pasado de los dos grados a los siete y a los nueve.
No hay frío, pero sí la sensación de estar como envuelto
en el tiempo.
El tiempo y el tiempo;
el oraje y los años, haciéndome espectador
en vez de protagonista.Cosas del invierno
del tiempo dentro del tiempo
de un espacio cubierto de azúcar glasé;
de ruta, como nunca, entre bandejas de polvorones
de estepa y alcarreñitos.


© GatoFénix

sábado, 24 de diciembre de 2011

Incluso hoy: Paz y Bien.



Hay gentes que me leen que hoy están solos.
Hay gentes silenciosas
que piensan cada palabra y se alimentan
de la ternura que destila cada una de ellas.
Hay seres maravillosos
que no tienen a los demás,
ni siquiera a los suyos, a su lado...
¡y es Navidad!
Sí ya sé, una nebulosa de la infancia,
un festejo pagano del Sol,
una esperanza de algo imposible...
es todo eso, ya lo se.
Pero es mucho más y eso nos lo han robado.
Hay personas que se llevan los sueños
y los meten en un banco de peces muertos.
Son personas que siempre menciono: innombrables,
y que algunos lectores, cuando aparecen en mis letras,
tuercen el gesto y comentan algo para sus adentros,...
Puede que resulte improcedente, para otros,
para mi es consustancial a la escritura.
Cuando eran otros los que escribían de esta guisa
- mucho mejor, es cierto -, eran
"poetas comprometidos", cuando somos otros
ya no somos dignos de tal adjetivación.
Pues, yo denuncio a los ladrones de sueños
como a los ladrones de euros,
como a los que roban el tiempo,
como a las ratas de alcantarilla
que pululan por los despachos de mando.
Hay gentes de bien que no merecemos esto.
Hay niños y adolescentes que están huérfanos
de ilusión, y ya no digo jóvenes, adultos y mayores.
No, ilusiones;de Ilusión,
huérfanos estamos.
Han matado el alma y hemos quedado convertidos
en infra-animales; en seres pluricelulares,
con un cerebro maravilloso, lobotomizado.
Y un cuerpo que es prodigio de belleza
y de perfección: vacío.
Hay gentes solitarias que esperan, esta noche,
que pase cuanto antes.
Ya no tiene nada
y su última esperanza es el ordenador.
Este nuevo cordón umbilical que forma, más que una Red,
una maraña y que nos une a la madre.
Esta madre diluida y desangelada,
como tantas otras carnales, pero en virtual.
A esos pequeños huérfanos va este poema.
A los que dentro de su desesperación, me permiten
que les hable y me escuchan.
A ellos les doy un abrazo virtual
que sentirán como cierto,
porque así Dios lo ha querido.
¡Feliz Navidad, de corazón!


© GatoFénix


lunes, 19 de diciembre de 2011

Zoom de imágenes y aconteceres.


































Todo es jugar con la relatividad de los aconteceres.
Por eso, hasta esta Navidad, puede ser una gran cosa, digna de ser disfrutada.
Desentrañar la Verdad de las cosas 
(lo real dentro de la realidad que deseamos, o que proyectamos)
es una tarea larga. Lo otro, diría mi padre, es: "quedarse en las primeras matas"

Seguir la pista de la verdad, es muy arriesgado, porque 
si quien detenta el poder, gobierna desde "las primeras matas" a los que caminan
 varios pasos más adelante serán perseguidos y , en ocasiones, ajusticiados. 
Lo dicen todos los argumentarios:
El primer mandamiento es 
"fabriquemos la verdad que queremos que los demás conozcan. 
Y esa y sólo esa será la verdad que tengan que admitir la ciudadanía".
El pueblo ¡Vaya!
El segundo es, 
embrutecer a la gente para que no pueda ver, 
ni alcance a oir, ni llegue a percibir, ni sepa discriminar...
para lo que se utilizarán todos los medios que se precisen hasta alcanzar el fin perseguido.

Los demás mandamimentos se pueden inferir con solo ver la televisión
 o los periódicos, si todavía no has sido lobotomizado; 
o si el miedo no ha cegado tus ojos.

¡Hay que ver la cola que han traído los trenes reventados el 11M!
Sólo conociendo lo que conozco, puedo entender la naturaleza del Mal. 
Hay que admitir que se lo hace muy bien,
 pero "al final de la carrera - lo decía mil veces mi padre - 
aquel que se salva, sabe y el que no, no sabe nada "
Luego, años más tarde, supe que era un fragmento de
una epístola de S. Pablo a los Coríntios en el Nuevo Testamento.

El que vende el alma al diablo, 
siempre mantiene la esperanza de que sea mentira 
que se la vaya a reclamar. 
O, piensa en su fuero interno, que como no tiene alma ¿qué le van a reclamar?...
Luego, hay otros que ni la venden; directamente la regalan...
 y anda que no tiene capas una cebolla.

Ahora que se va Zapatero (morir matando) y deja España, 
no en la "República" o en "Icaria", sino... peor 
que en los Reinos de Taifas medievales;
Ahora que el Sr. Arreaza se va de la Junta y deja en Castilla La Mancha
la Ley de Educación más injusta, más nefasta, menos científica, 
más cara, más opresora y menos plural que la peor que pudieramos imaginar;
Ahora que la "marea verde" pulula justificando sus fanatismos ideologicos;
Ahora que, en nuestro Centro, el Director se va, y ya hay una plataforma preparada, 
con el fin de perpetuar un estado de las cosas lamentable
se utilizan todas las argucias del maligno;

Ahora, y no en otro momento me ha tocado vivir, y no hay otra.
¿Qué me queda sino rezar y echar un cable a las víctimas inocentes
 que son los niños y los adolescentes?
¿Qué me queda sino ayudar en lo que pueda a los que buscan y se revelan, 
y que ya no son tan bien recibidas sus opiniones, porque:
"empiezan a no ser de los nuestros" - eso llegan a oír que dicen en sus reuniones.
Ya están concluyendo, con tan pocos años, 
que las luchas de la "marea verde" son exclusivamente para perpetuarse o 
para conseguir sin esfuerzo, el puesto de trabajo.

Me han llegado a increpar dos profesoras, en público, sencillamente 
por haber solicitado al Sr. Director que investigara qué había de cierto 
en lo que los alumnos espontáneamente, como su tutor, me habían dicho. 
- Que había llevado muy mal ese asunto- me dijo una.
Un Director así es impagable. ¿Qué les habrá dicho que dije?...
Quince suspensos en clase de Ciudadanía de mi grupo. 
Entre ellos, curiosamente, los que han hablado pidiendo ayuda.

Esa es la escuela de éxito de Arreaza/Monse/Mareaverde por la calidad de la educación.
¿Quién se ha cargado la educación? ¿La Sr. Aguirre?
¿La Sra Cospedal que lleva cuatro días?
A quién quieren engañar.

Se la han cargado las ideologías marxistas, las fascistas,
el abandono del espíritu científico, la incompetencia, 
la selectividad inversa de la gente, la ingeniería social y lingüística, 
la transgresión sistemática como religión, la maldad, la mendacidad, 
la telebasura, los nuevos curas y obispos que son los psicólogos neo 
conductistas, el totalitarismo, la desobediencia a las leyes democráticas, 
las lenguas como banderas, y sobre todo la ignorancia , 
la mucha ignorancia y el odio. 
La ignorancia de no salir de la primera casilla del juego de la Oca.
Como dice C.S. Lewis, ya desde el titulo de su libro:
"La obolición del hombre".


©  GatoFénix  (Que ya conoció otra marea verde cuando estaba en la mili)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

domingo, 11 de diciembre de 2011

En el Enterprice...de viaje.

Enterprise Star_Trek

El día después de la Inmaculada, volví a "boxes".
Parece que a estos años, a la más pequeña oportunidad,
se introducen en tu cuerpo por los atrases para controlar
 el colector de escape.
En esas estaba esa mañana con el sopor de la anestesia.
Terminado el acto médico, avisan a mi esposa.
Ella ,según cuenta pasó, y a mi lado me dijo:
- ¿Cómo estás, Guille? - que así me llama cariñosamente.
...Uuuhmg. Estoy en el Enterprice...
Una pausa y sigo hablando, y que yo no recuerdo,
Ahora sé dónde ha estado Zapatero estos años.
Y no dije nada más en bastantes minutos
 hasta que desperté del viaje.
El tiempo había dejado de existir por un tiempo.
O tal vez yo tampoco existía como tal.
Ciertamente, estuve fuera del cuerpo
y no recuerdo nada de nada.
Parece que en esta historia, recorren con algo, que no se decir,
los veinticinco metros de alcantarilla con una cámara
para un documental a color.
Gracias a Dios, los decorados estaban bien.
No había desperfectos a pesar de los años
de uso.
- ¡Todo perfecto! - dijo el doctor.


Volví al cuerpo despacio.
Estaba como un cuatro.
Tumbado del costado, con una vía en la mano derecha,
detrás de unas bambalinas de dos hojas.


Ya veo a mi mujer y empiezo a oír a lo lejos,
pero no puedo moverme casi.
Poco a poco, siento las manos y el cuerpo superior.
Más tarde los pies y las rodillas...
Un rosario de sensaciones conscientes se agolpan.
Una vuelta a esta vida, al fin y al cabo, gozosa.
Tiene sus vericuetos este otro sueño, pero si hay amor,
todo se sobrelleva.


Después del ayuno y la limpieza
sabe mejor un poco de jamón,
 con tomate y aceite de oliva,
en una rebanada de pan de centeno...
un beso sabe a queso de tetilla con miel
y todo lo demás, te hace sentir el calor de la vida
con el sabor salado del mar
y el intenso aroma del café con canela.


Todavía se están riendo de lo que dije, dormido,
allí en el quirófano de la segunda.
Pero..digo yo, si el chute que me pusieron.
 era como el suero de la verdad
más lo que me metieran por donde no os explico,
lo que dije...
debía de ser verdad ¿no?
Y si no lo primero, desde luego, lo segundo.
 Es lo menos.


© GatoFénix

martes, 6 de diciembre de 2011

Cavilaciones en ruta.


Como hay de todo en la vida, hay días como hoy.
Días que sale uno a caballo pero en turbio
como si tuvieras miedo y todo te agobiara.
Días de frío, entre cuatro y nueve grados,
en los que vas levantando la niebla
como si fuera un edredón húmedo y liviano.
Días de no encontrar el sitio, ni la marcha,
encodrijado sobre la grupa
viendo como las nubes, como humo indio
haciendo señales; huyendo al despegar del suelo
a enmarañarse en las copas de los pinos y subir
como vaho de la nariz del tiro del carro del Sol naciente,
y desaparecer.

El frío lo hace todo más lento.
La luz se convierte en nada
y pareces pilotar en el túnel de diciembre;
de un diciembre que empieza con adviento
y presagia una larga travesía propiciatoria,
como un sacrificio de unos apóstatas,
empeñados, desde su incredulidad, en sumergirnos
en un purgatorio, creo inmerecido, por el capricho
de una entelequia fraguada en el limbo,
y no precisamente el de los justos.

A medio camino, estaba más en las letras
- de banco - que en los arreos de la moto.
Curveaba encantado pero como ausente.
A ratos las imágenes del cielo se me antojaban fascinantes
cuando, en algún lugar, el azul se veía límpio,
y aunque os parezca una tontería...,
transparente.

Parecía cristal sólido, a la vez, inexistente.
En determinados giros se me enfrentaba el Sol
y molestaba su contraluz como en los atardeceres,
porque ya se sabe que por estas fechas
casi no levanta el vuelo y a las doce
no está sobre nuestra cabeza sino frente a ella.
El suelo escarchado deja paso a las humedades
y con ellas al mosqueo.

Tiempos inciertos de entumecimiento.
Tiempos de volver al agua caliente
y a un caldo de cocido
en nuestra casa
al lado de los nuestros
frente a un hogar encencido.

© GatoFénix  (Feliz día de la Constitución de 1978)



sábado, 19 de noviembre de 2011

Pensativo, buscando la madriguera.


No tiene salvación.
Él lo sabe. Se le ve en la cara.
Está buscando una madriguera virtual
para echar la pota.
En memoria de mi padre, también maestro,
que en su desconocimiento, o no tanto,
hablaba que los árabes -yo creo que los confundía -
cuando tenían que desahogarse,
hacían un agujero en la pared; 
contaban lo que querían...
y al terminar, lo tapaban.
Voy a hacer un agujero, virtual en la red,
y diré en el fondo de su negrura
que hoy, por ayer, la gota colmó el vaso.
¿Qué se han creído estas gentes de aluvión,
estos posos de café progresista?
¿Qué fuerza les asiste a los mentirosos?
Me toman por tonto.
El cinismo es insultante,
agresivo,
burdo,
cínico,
vil.
No sé si la paciencia no me va a fallar.
Qué poco sabe la gente sobre el sistema educativo
que están pagando.
Una Ley que está para camuflar mentiras.
¡Que religión más odiosa el progresismo!
Que odiosa nos resulta a los que no queremos religiones.
Actúan como posesos.
Una masa que se junta para encontrar...¿que?
Se medita en silencio y a solas.
Eso hago yo.
Las masas son acéfalas.
Los expertos en rebaños, los pastores,
manejan las ovejas.
Con perros ovejeros, eficientes y fieles,
las pastorean.
Que no les falte pasto, ni "costo",
ni "soma" a los epsilones del Huxley.
En este agujero voy a vomitar
por los profesores que incitan a la huelga
a los menores de edad;
voy a denunciar unas razones para una huelga
que no son sino el pataleo y la kaleborroca;
denuncio un sistema educativo doctrinario/provinciano;
una escuela vacía de contenido referencial
y llena, de ingeniería social;
denuncio que se haya convertido un Centro de Instrucción Pública
en un Centro de "engorde y esparcimiento";
denuncio las políticas de engaño a padres, alumnos
y nuevos profesores convertidos en cuidadores,
en grupos heterogéneos e ingobernables, por Ley,
como si de de una enorme guardería se tratara 
 - ¿recuerdas la isla a donde va conducido "Pinocho"
y a base de deseducarlo y dar rienda suelta a sus instintos
se tranforma en un asno junto con los otros niños?
"Carne de matadero".
No puedo hacer huelga, encima,
- que ya hice la del 88 (creo) hasta el final -
dejando a los alumnos sin atención
para que pierdan un tiempo valioso e irrecuperable
de aprender a pensar cuando se puede aprender;
que una vez cerrada la puerta de ese tiempo,
ya no se puede abrir.
Es duro mantener las creencias
y mas duro, cambiarlas por las evidencias,
y tomar otras... o ninguna,
y seguir buscando entre los engaños;
y más duro decirlo y mantenerse coherente
en un mundo falso,
tan falso como un éuro de madera.

Después se cierra el agujero, como decía mi padre,
y se siente uno mucho mejor.

© GatoFénix

domingo, 13 de noviembre de 2011

De luna, lleno.



Esta noche la luna
llena como estaba llena
parecía un agujero bien redondo
por donde escapar del día.

Parecía que al respirar y ponerse de puntillas
la cabeza fuera a salir a otra dimensión.

Gracias a Dios el arie fresco
ha bajado del cielo y nos envuelve.
Bajo la carpa de la noche
extendemos los brazos
para abarcar, la misión imposible,
de nuestra casa.

El ahogo de los otros
hiere la pared que nos circunda.
Nos replegamos
quisiéramos no pensar
y no podemos.

Esta noche la luna
llena como cuando llena
de luz la noche.
Las tejas de las casas bajas
perecen plata y terciopelo
plagada de minúsculos *diamentes.
Los *diamentes son los diamantes locos
de los hombres que habitan su interior.
Ellos salen a pasar la noche al raso.
No soportan la televisión
ni los espacios cerrados
sin horizonte.

Muchas noches,
cuando voy a tirar la basura,
me los quedo mirando
sabiendo que los míos andarán por ahí
tirados como andan los gatos libres, en celo,
por los tejados, cada vez, ambos,
más lejos de la comprensión de las cosas,
las cosas que están más allá de toda comprensión
natural.

Han visto hembras castradas que no olían a nada;
que andaban soplando y bufando.
Decían de sí, que eran mascotas.
Han visto colegas, muy pocos, es cierto,
que temían a la noche y al hambre.
Gatos que tomaban espinacas
sin ningún rubor.
Otros que patinaban en los tejados
porque les habían hecho una manicura
definitiva.
Todos, unos peluches de alcoba.
A años luz de Mica, la gata de mi infancia.
Libre, hermosa, inteligente, fiel a su hogar:
el nuestro, pero independiente.
Madre varias veces
- orgullosa como nos mostraba su camada –
Frente a mi ventana, se montaba
la danza ritual de selección,
con el mejor gato del vecindario.
Los citaba allí a todos y me brindaba,
en el rellano de la puerta, bajo mi dormitorio,
un espectáculo único de coquetería
y de elegancia mientras ellos se la disputaban
en feroz pelea.
Poco a poco iban desapareciendo de escena
aquellos que no superaron la prueba.
Finalmente, desaparecía entre los periquitos
con el vencedor.

Cada verano, en su territorio,
en madrugadas heridas por la luna llena,
la misma historia.
La historia natural de siempre,
un ritual natural, que ahora, no sé,
puede que esté penalizado.
Menos mal que son gatos, porque nosotros,
los humanos varones más nos vale prudencia.
Esta semana he leído que “invitar a una mujer
a tomar una copa” es una conducta "sexualmente coercitiva”.
"Sexuda" conclusión...¿O era sesuda?
La misma historia,
la historia natural de siempre está en peligro.
Pudo sobrevivir a los clérigos y a la inquisición,
pero no tengo yo tan seguro que pueda sobrevivir
a los psicólogos, a los “progresistas” y a los legisladores.

Los *diamentes seguirán por los tejados
el invierno que casi llega y de nuevo
los pocos gatos que queden patrullando
en las noches de enero,
al menos, lo intentarán
una vez más.

Muchos hombres y otras tantas mujeres
es posible que no tengan tanta suerte,
y tengan que ir de viaje a Tailandia o a Cuba.

© GatoFénix  (Ad maiorem Dei Gloriam, con permiso de Ramón Pérez de Ayala)

Un deslizarse entre viento y hojas amarillas.




Hoy tocaba pelear con el viento.
Salí de casa e inmediatamente noté su fuerza.
Carretera abierta, leve bamboleo...
soy más que una brisa, dijo.

Extendió su capote, enorme y transparente
con un fondo azul zafiro radiante
y gasas de nubes
al fondo.

Subiendo la cuesta de Tendilla, los pinares
"hacen pasillo" al agujero del espacio/tiempo
por donde transitamos en este momento.
Una verónica a izquierdas;
unos kilómetros después, chicuelinas de derechas.
Un deslizarse deja otra semana, con sus cosas,
atrás. 
Definitivamente atrás,
tan atrás que parece que no hubieran existido.
El trabajo se lleva pegado a la piel
y nos enrancia el gesto.
¡Pasan tantas cosas!
Pasan hasta enormes esferas
- como esta semana -
grandes como portaaviones, 
rozándonos.
Igual de gordas son las cargas 
que nos lanzan a diario.

Sólo, en este ruedo, solo
ruedo sin peso y sin fatiga.

Las hojas revolotean en espirales.
Las atravieso y hasta una de ellas,
milagrosamente, queda prendida 
durante unos kilómetros,
en mi espejo retrovisor derecho.
Nos miramos un instante.
Quedamos en el horizonte
sin pensar y abriendo una sonrisa
como un abanico madrileño.
En Cuenca, parada a repostar.
De paso, y porque siempre vuelvo,
lleno la maleta derecha de cosas de horno:
magdalenas con aceite de oliva, huevo y leche,
tortas de manteca sin aditivos,
bollitos como los de mi madre, aunque 
sin ralladura de limón;
y un pan, de pan y moja, consistente
horneado al fuego de la leña.

Hecho este acopio, retornamos
por el túnel del viento
- espacio y tiempo -
a ratos al sol, a ratos a la sombra
en casi una hora de ensueño,
totalmente vivo y despierto.
Son, mis ciento cincuenta y cinco kilómetros preferidos.
Vuelvo tan lleno de cosas ricas como la maleta
y tan vacío de estupideces 
como no puedo contaros.
Hoy ha sido el viento la fuerza, el maestro.
Y yo,
Más que un jinete a la grupa de un rocín,
un centauro cantando a la libertad del ser
y gracias a Dios, del estar, todavía; 
que... poder contar todo esto, 
desde mi verdad, no tiene precio.
Si todos sintieran esto...
la visión de las cosas del mundo, sería otra;
Os lo aseguro.

Qué gran peligro el miedo, 
con todas las caretas.
Qué peligrosos los eufemismos.
"Es por vuestro bien" - dicen.
Que odiosa y dañina es la mentira:
El malo con hábitos de bueno.
El cobarde travestido de prudente.
El egoísta con disfraz de generoso.
El listillo con aires de sabio.
El usurero, de honesto banquero.
El parásito erigiéndose en progresista.
Hombres y mujeres problema, 
postulándose como soluciones.
Concluyendo: qué sarta de mentiras
este otoño dos mil once.

El otoño, ahora, ha entrado con fuerza.
El Sol, con cara de agua
- que decía mi madre -
me ha dado una mañana de verdad
y de respiro.
Ya, a las puertas de Alcalá,
echo en falta una visera de beisbol.
- que debería ser resistente -
Mi cara, tras la pantalla, casi opaca
de mosquitos, se enciende.
Noto el calor en los ojos, 
tras la breve protección del párpado
y pido una pequeña sombra para llegar a casa;
pero hoy no toca ese alivio.
A las quince treinta y tres, el Sol
va de capa caída. 
Sin embargo, el viento
ha dejado, hasta el final, extendido su capote,
haciendo molinetes.
Hemos andado jugando el uno con el otro:
Él toreando y yo embistiendo
percibiendo su tacto suave una veces
y otras los envites de jugador de rugby
en mis hombros y en mi cabeza.

Al final ha habido corrida, un empate.
pero sin "petit mort", siquiera.
Otro milagro de los espectáculos taurinos
incruentos de los "recortadores",
como somos los moteros empedernidos.

Todo un placer recrearlo para vosotros.
En especial, si me lo permitís,
para mis amigos y compañeros moteros
que me siguen,
y seguro que lo entienden
todo esto como nadie.

Vss

© GatoFénix

viernes, 11 de noviembre de 2011

martes, 8 de noviembre de 2011

Noviembre otoñal y ausencias

http://youtu.be/fk4qEgHH48M

En otoño no podemos huir de nuestras ausencias.
Cada crisantemo nos recuerda
que el tiempo es oro porque cada muerte
es una ausencia irreparable.
Pensamientos de colores en las macetas.

Atrincheramos el cuerpo en los cráteres
dejados por los obuses.
Avanzamos de hueco en hueco,
cargados del fango otoñal inmisericorde
del peligro, que corremos cada instante,
de caer.
- Cualquier muerte es mala.
Incluso el desamor y el olvido -
Peligro de ...
desaparecer con un nuevo agujero negro,
en una de esas coincidencias fatales,
del minutero de ese enorme reloj
que es la nada del cosmos.

El otoño trae recuerdos como
almendras amargas. Esas,
que en su justa medida,
dan el punto al mazapán de Toledo.
Por Navidad.

Cada té en compañía,
cada silencio al lado de una chimenea,
cada fulgor nos recuerda
la fascinación por la vida.

El misterio de lo efímero nos duerme
y nos despierta simultáneamente
en cada viaje en moto;
cada mañana al amanecer
mirando al Sol y elevando los hombros
junto con la subida del Sol,
en cada respiración profunda.

Sentir que se enciende nuestra piel desnuda,
antes fría, enhiestos
al contacto de la caricia de la brisa
de unos dedos amorosos.

Todo en otoño es intenso,
de internidades.
Cosas que no pueden contarse
y, a veces, casi ni vivirse comprensiva-mente.
Como una locura, si me lo permitís,
interna y lúcida, pero liosa.

Es el chocolate negro del año.
El bombón que se derrite lentamente en la boca;
Un acabarse en la esperanza de
comenzar un ciclo más,
emergiendo, después,
en la dulce saliva...marrón,
de un beso...
sin saber el hasta cuando.


© GatoFénix

miércoles, 2 de noviembre de 2011

© - A boxes, para seguir...



http://youtu.be/XTrkL66qzbE?hd=1

Hoy día dos del once del once:
día de difuntos;
ayer, Todos los Santos: de risas.
Hoy, día de los fieles difuntos,
"a boxes" para seguir la carrera.

Un punto de inflexión
en este mundo tan irreflexivo.
Donde todo es mirar para otro lado.
Donde nadie mira de frente, a la vida,
y por ende, a la muerte.
Las cosas pasan como si no pasaran.

Elegantemente caminamos
entre despojos, sin inmutarnos:
despojos de vidas, todo "cool";
impactantes escenas del reality
que nos dejan indiferentes.
Daños colaterales, dicen.

El callo del alma, quien admite que la tiene,
se hace a todo y ya, ni siente ni padece.

El hecho de pasar por boxes
es una cura en sí mismo;
una toma de tierra en este vuelo
de perdiz, corto y veloz,
que es nuestra vida.
Se levantó la veda.

Allí, en boxes, encuentras a los demás;
ese prójimo enfermo y desvalido
que mendiga una atención, "agrumado".

A veces los "mecánicos" y los "ingenieros" de turno
están para pocos miramientos.
- ¡Se siente, ya, y espere su turno!
- ... apenas alcanza a levantar la  mirada por respuesta.
Es un anciano, solo, apoyado en su bastón
que ya no manda nada...un superviviente.
Apenas se desplaza.
Apenas respira.
- ¡No puedo darle el bote para que mee!
¡No es la hora! - dice levantando la voz.

Él lleva media noche desvelado
para que no se le pasara la hora.
Su hija trabaja en Coslada y se va temprano.
Le ha llamado a las ocho desde el trabajo.
Él, ya estaba a la puerta donde los análisis.
Ahí mismo, en donde todavía no es hora.
Faltan cinco minutos - dicen y es cierto -
casi lo que puede tardar en llegar al banco del pasillo
- piensa él.
Duda si hacerlo o esperar...
orillado, callado;
con esa tristeza propia que desconcierta
y uno no atina a pensar en qué piensa.

Luego, no sé si lo sabe, se enfrentará
al problema de mear en el bote.
No, no es por lo de atinar. No,
Es que no sé si le han dicho
que no hay aseos por allí.

No hay habilitado un sólo lugar...
para cumplir con el bote.

Es bueno, dentro de lo malo, pasar por boxes.
Tanta superficialidad, tanta ignorancia,
tanto carpe diem quam minimum credula postero,
que nos hemos embrutecido.
Nos hemos quedado sin memento mori
y por ello hemos dejado, un poco,
de ser hombres.

  © GatoFénix

lunes, 31 de octubre de 2011

© Oroción de Otoño: puro oro.





Oroción del oro del otoño. Puro oro
Después de un chaparrón, aun siendo esperado,
nos sorprendió el otoño tras el Arco Iris.
Un puente de luz que nos recuerda
un pacto sagrado, entre Dios y los hombres.
El aroma envenenado del aire
se torna fresco y con el dulzor
del las castañas asadas.

Invoco la verdad de las cosas: El oro del otoño.

Un otoño revuelto se nos presenta,
lleno de mensajes caducos,
fátuos, falaces, pajareros,
previsibles, irreverentes, trasnochados,
chiripitiflaúticos, esperpénticos
y tan podridos como sus dueños.
- ¡Puerca vida!
- Repetía a cada cuatro pasos del burro,
aquel personaje de "Dos hombres y un destino".
Y luego escupía.
Su esputo iba cargado, a partes iguales,
de alcohol, apatía (no de Alejandría), 
rabia, rutina e impotencia.
Detrás cayó él.
Una bala certera, punto y final, en su frente.
Un personaje muerto de antemano,
como todos nosotros,
digan lo que digan los mercados.

Invoco la verdad de las cosas del otoño.

En cada país, ha sobrevenido un zapatero,
que no se afanó con sus zapatos como debía,
y nos "afanó" hasta la dignidad
llenándonos de ignominia y de estulticia.
Este otoño,
llueven puentes de serpentina.
Ya es carnaval a las puertas del Cortinglés, 
en las plazas tomadas por asalto, con alevosía,
aunque, ya hay gente que se ha quitado la careta.
Van de listos (y listas) a por el botín de las urnas:
Vivir del cuento, como hasta ahora.

Invoco la verdad de las cosas de este otoño.

Eran los que sabíamos; los que dijimos que eran,
y fuimos tachados de todo eso que dice en los argumentarios.

Qué grotesca agonía la de este régimen de comparsa.
La farándula, una vez cumplida la misión
vuelven a sus filas: ¡buen trabajo, chicos!
Todo reventado a su tiempo,
primero los trenes, luego el psoe,
de paso la justicia, la nación,
las instituciones - ¿la familia? 
- Si modern, sí -
"Nosotros somos la nueva sal terrae":
El salfumán.

Invoco la verdad de las cosas este otoño.

"Salimos de todas las alcantarillas"
como el "socavadorr"... la función sigue,
"temed lo peor".
"El retablo de las maravillas"
se queda en mantillas.
¡Sí, señor! ¡Sí, señor!
 - dice mi amigo Rosendo -
El traje nuevo del emperador, 
el cuento que te cuento. - Celtas Cortos -
Un cuento interminable o 
una comedia con variantes.

Invoco las verdades de nuestro otoño.

- no son cristianos viejos, ahora,
los que sólo pueden ver los portentos -
éstos, en este momento, se cambian
por ateos progresitas,
o gente fiel del partido,
de tercera generación,
con pureza de sangre homologada.
Engrosan el ejercito 
- son militantes ¿no? pues, eso -
Julais, gualtrapas, lameculos, 
mediocres codiciosos,donde los haya, 
des-almados a mucha honra y Torquemadas; 
un regimiento desordenado, loco y costroso
en superficie, pero muy, pero que muy bien organizado,
en el fondo.
Los demás...Bueno, los demás pura morralla, somos.

Invoco la verdad de este otoño que auguro
no será del patriarca.

Como en "Somos" que es un canal de Ono.
Ahí ponen películas de la época fascista, en blanco y negro.
¿Cómo vamos a ver los brotes verdes?
¿Cómo vamos a admirar el progreso social y las costumbres?
Somos, putos funcionarios o gentes acaudaladas,
que nos hemos hipotecado por incautos.
Incautos votantes después de un bombazo
- que casi mata a mi hijo yendo al trabajo,
como a tantos otros inocentes,

Invoco a la verdad de aquel entonces.
Se salvó de milagro porque el despertador no sonó, 
incomprensiblemente, aquella mañana del 11M.
Somos tan "cortos" que no podemos comprender
a los "hombres de paz".
Somos tan incautos, que hemos dejado que la parodia judicial
se desarrolle, hasta dejarnos inermes ante su ley.
Somos tan cobardes que hemos dejado que el miedo
y la confusión, el desorden y el desgobierno hagan
que todo se disipe y quede en la impunidad más sangrante y vergonzosa.
Al lado la memoria histórica para reescribir la historia.

Invoco la verdad de siempre este otoño.

Gentes "tan tontas" somos, que sabemos 
que las deudas se saldan;
que los compromisos con pistoleros, se cumplen.
Que ya debe andar rondando por alguna cabeza
que el próximo gobierno erija en cada plaza
un "muro de las lamentaciones"
donde "echar la pota" lo que nos quede de vida.
Todo muy laico, por favor, sin efigies
ya se encargarán los grafiteros
o los del quince eme de mear en las esquinas
para marcar territorio.

Invoco la verdad de este otoño.

El otoño más duro de nuestra vida,
hasta ahora, se nos presenta.
Sin embargo, todo es una fiesta.
Y no puedo comprenderlo.
Sabía del poder de las drogas, pero... ¿tanto?
Pueden estar satisfechos los artífices de esto,
el éxito de la basura ha sido total.
Ver basura; comer basura; tomar basura;
meterse basura...y la boñiga 
se apoderó del cerebro.
Sólo una boina interna ha podido lograrlo. 

La fiesta está en la calle, en las pantallas,
en las terrazas de los bares, en las aulas: 
Todo son globos verdes;
Camisetas verdes con ingeniosos dichos.
Verdes como el duende de Spiderman.
Verdes como el Nicolson de Batman;
verdes, como se representan los fantasmas;
o verdes como los malos olores.
Un color muy acertado...porque desde muy lejos
huele a podrido.
¿Acaso no seguimos en el retablo de las maravillas?

Invoco la verdad del otoño.

A todo esto, los árboles de hoja caduca
son un remanso de colores dorados
- que ya se me olvidaba deciros -
en las lindes de los caminos y en las riberas de los ríos.
El otoño está para sentirlo dentro, en el alma:
nuestro puñado de oro personal.
Ya he comido los primeros nízcalos naranjas
y espero deleitarme con las uvas de moscatel,
las nueces negras, nacionales, 
y las castañas asadas.

Surfear en moto, cuando puedo, me da la vida.
A pesar de, las gibas de las calzadas,
los radares y otros perversos inventos que,
unos destrozan el vehículo
y otros nuestro bolsillo
y nuestra reputación.

Invoco la verdad del otoño.

Parece un sarcasmo que en esta España 
involucionada y desmembrada,
sea tratado peor un motero, 
que circula a una velocidad por encima de lo legal,
que un ladino asesino, convicto y confeso
 - miserables cobardes y despreciables terroristas incluidos -

Y así han venido a ser las cosas cuando la función 
referencial del lenguaje ha sido eliminada,
por políticamente incorrecta. 
¡Puerca vida!

Invoco la verdad del otoño: "Por sus frutos los conoceréis"

© GatoFénix (De otoño)







domingo, 9 de octubre de 2011

Abrazos: La trenza de la vida. Abrazos.




Como Ida y Pingala subiendo desde abajo,
Azul, rojo y blanco, entrelazados
vamos trepando por la maraña, clara y difusa,
cuando hace muchos meses de un abrazo.

Tiempo, amor y muerte…
olvido;
Recuerdo, soledad, calor…
cobijo;
Desamparo, frío, encuentro…
desencuentro;
Lío, confusión, memoria;
La cambiante corriente
de un río.

Tejer, unir trenzar, besar:
Oasis de recuerdos incompletos.
Rupturas y fracturas del curso;
Distancias que nos acompañan
Cada uno de nuestros días.

Volvemos al tiempo; al bálsamo del tiempo,
Verdadero suero de la verdad de las cosas.
Árnica del dolor incomprensible.
Cosas que supimos o sospechamos
Desde el primer instante que nos vimos,
Cuando creímos conocernos
En un flash de miradas.

Alguien se va dejando un hueco
Y después de llenarse de vacío,
algún tiempo,
cuando el cabo del frío lo rebasa,
alcanza luego el cabo de la muerte.
Y vuelve el tiempo a su lugar de origen.
Es una trenza la vida, interesante.

Las miguitas del “cuento” sirven
de alimento a los tordos y jilgueros.
Si algunas quedan, nos llevan
al origen de las cosas: el niño.

Verdades como puños que no vemos
por la eterna proyección de uno mismo
que enturbia lo más obvio y evidente.

Que el alma rota de un niño
tiene mala compostura; o
que el corazón maltrecho de una niña,
nunca entenderá el amor entre iguales.

El cabo de la muerte por el continuo
movimiento de unos invisibles dedos,
sube y baja como serpenteando
entre el amor y el tiempo.

El cabo del amor,
amor al cabo, abraza toda curva
que encuentre a su paso.

El cabo del tiempo une y separa.
El amor y la muerte avanzando
mientras alguna traza quede por unir.

Finalmente un lazo, porque si nos fijamos,
todo termina en un lazo.

- Ahora a una lazada, de cinta de un color,
le llaman lazo –
Pero un verdadero lazo…
un lazo verdaderamente humano, es un abrazo.
Un abrazo en el que el corazón
se sale por los brazos y palpita
en las palmas de las manos.
Nos salimos en caricias por las yemas de los dedos.
Y vale un solo abrazo para decir: te quiero.

Hay abrazos de cortesía;
ósculos de la paz; otros abrazos
de gente desalmada para sellar felonías.

Algunos, descarnados, llenos de pantomima,
no son sino abrazos de despedida.

Nos dice mucho un abrazo:
soltamos; Miramos para abajo
y despistamos como podemos y sabemos;
tal vez la mueca de una sonrisa,
sin mirar la niña de los ojos.

Cae el telón.
Fin de la farsa.

Después del abrazo sabemos
la clase de despedida: un hasta siempre;
un, no puede ser…
o el anuncio de una muerte definitiva.

Lo sabemos entonces.
No habrá más palabras.
Se nos revela que nunca hubo el amor necesario,
requisito imprescindible,
para poder comunicar nada.
Se terminó una farsa más.
Un nuevo aprendizaje,
una herida que el tiempo convierte en cicatriz,
dejando alma y corazón…
como la superficie blanca de la luna.

© GatoFénix
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viernes, 7 de octubre de 2011

Encaje de bolillos, canela en rama...

La cortina de fuego de tus palabras

se transforma en un juego

cuando me hablas,

en un instante,

mediando una mirada,

un golpe de pestaña

y un te quiero.


Encaje de bolillos,

canela en rama y

la luna que se asoma

por la ventana.


El cuento de la madre:

Sus: "Buenas noches"...

El abrazo del padre, cuando viajas

al otro lado del umbral.

en un suspiro...


Las cortinas de humo de cuando sueñas

en visillos de encaje, se nos antojan

tras los cristales, clavel y rosas,

en un momento...


Encaje de bolillos,

canela en rama y

la luna que se asoma

por la ventana.


Te lastran los recuerdos...

¿Te lastran...?

Pues deja atrás las ropas de la abuela.

Escúchala atenta, pero vuela...

que los miedos de tus padres

aún persisten

y el amor a tu vida

casi no existe.

Perdón, se me olvidaba...

Encaje de bolillos,

canela en rama y

la luna que se asoma

por la ventana.


Sal de ti,

que te veas sola, en un silencio.

Elige tus ropas

a solas.

Cierra los ojos

respira hondo

el Sol parece que viene como siempre.

Nada que quitar, queda.

Ahora prepárate para desayunar esta mañana,

como miga de pan reciente.


Encaje de bolillos

canela en rama y

la luna que se asoma

por la ventana.


Un misterio es la vida

cuando eres niño.

Ya os lo he dicho...

Y ya de mayor,

ni te cuento.


Si una cortina de hielo fueron palabras

y visillos de alambre los sentimientos...

Todo se torna, de momento en

Sonido de bolillos sin encaje;

canela en rama sin leche y

la luna, sin mirar

por la ventana.



© GatoFénix

(07-07-2007 porque hoy ha renacido y por algo es)


miércoles, 5 de octubre de 2011

Canción social.

http://youtu.be/wWuBGRKiyU0

Prefiero poner música que nos una
a un largo discurso.
En tiempos de tanta distorsión.
Sólo la música
nos
queda.
Lo otro:
una marea negra.

GatoFënix