martes, 4 de enero de 2011

2011


Salir envuelto en la mañana
a lomos de un sueño plateado,
rumoroso o rugiente, pero siempre suave:
Es mi segundo regalo.
Voy en el presente,
asombrado, sin sombra;
El cielo está lleno de rebaños de ovejas
en hileras diagonales paralelas;
ovillos de lana de nieve a la izquierda;
olor de escarcha a la derecha;
escarcha brillante,
luciendo arco iris en cada descuido.

Un patito, un lago y dos soldaditos de plomo.

El cielo sale por donde puede
y se muestra como una cúpula
cubierta por un fresco pompeyano.
Hoy toca vuelta: Blanco y azul celeste.

Un garabato, un giro y dos palotes.

En la cabeza, un cuento y
un manojo de preocupaciones
se van cayendo de la moto
según avanzo en el revoltijo de las sensaciones.

Un ganso impresentable se se está yendo,
una hucha vacía y dos fusiles con bayoneta, deja.

Hay poco trafico esta mañana,
algunos vuelven de los curros y el confeti.
Quizás no sepan que es un hermoso día,
nuevo y deslumbrante, y se han creído,
que todo sigue igual que anoche.

Mamá pata, un ovillo de lana
y dos agujas de hacer punto.

Llegando a Sacedón daré la vuelta - pienso -
y en pasando la presa quedará el reverso;
un abismo a la izquierda, y a la derecha
una ladera cubierta de pinos piñoneros.

Un palomo cojo,  un huevo y dos antenas.

El viaje; en un suspiro, delicioso;
el Sol asoma recien afeitado
apartando la espuma de su cara
de un manotazo y me calienta un trocito de cara,
el resto del cuerpo se siente tranquilo, encapsulado.

Un pato , una naranja y dos palillos chinos.

Con el sol arriba y a la espalda,
entre las curvas, me encuentro jugando
con mi sombra; ora está a mi lado,
ora la persigo; a veces a mi izquierda,
con la linea blanca en la cabeza,
a veces flaneando sobre las rocas,
justo a mi derecha.

Unas curvas, un círculo y dos paralelas.

Arriba está Horche, pegado al cielo;
atrás queda Tendilla, ajena a esta fiesta.
Unas curvas y en el llano te avisan que te moderes,
estamos cerca de una estación de AVE
que no le veo pueblo, aunque se llama Yebes.
Sí, tiene andenes
como en los espagueti güesteres.

Una gallina, una gallinaza y dos palos del gallinero.

Rozamos Guada,  seguimos;
el tiempo se condensa,
aumenta el tráfico.
No hay tiempo de pensar en otra cosa
que en llegar saludable y tranquilo a casa:
ya no hay cuento.
La cruda realidad del Corredor,
del Henares, claro,
me deja sin letras el poema.
Y se me viene un cuento...
Va a ser el año del conejo... de Alicia
en el País de las maravillas:
- ¡No hay tiempo!¡Ni hay tiempo!
- ¿Recuerdas?
Queda inaugurado, con este primer viaje
el año:
Dos mil once, este uno de enero.
Os deseo:
Una paloma, un nido y dos ramas de olivo.

GatoFénix

2 comentarios:

Narci dijo...

Original y simpática descripción del camino y de la vida, GAto.

otra paloma, otro nido y otras dos ramas de olvio para ti en este 2011 apenas estrenado.

Besos

GatoFénix dijo...

Besos

Muchas gracias.