viernes, 8 de abril de 2011

Amanecemos juntos




 Amanecíamos juntos y, al darme cuenta,
clavé los hierros y contuve el aliento.
Me bajé de la "burra"
y fui consciente del momento.
Tiré de cámara pocket
y aquí os lo muestro.
No tenía palabras,
El Sol detrás de un velo
tan tupido,  y liviano a la vez
que dejaba ver el contorno de su cara.
Era un buen presagio,
la luz vencía a las tinieblas.
Desde la hierba casi negra,
hasta la hierba verde primavera
todo en un golpe de vista
desde mi yo hasta el Tuyo,
que no sería éste sin Aquel.
Hoy no estaba la rosada aurora,
era más bien al fondo,
detrás del las plantas verdes,
un cálido ocre de vino tinto
derramado en mesa
de madera oscura de mesón,
y, sobre él,
una cortinas de queso
con arándanos, con un doblón
de chocolate blanco manchado,
por donde se recortan una pareja de aves
madrugadoras,
yendo para Guadalajara.

El Sol se va separando lento
de su escondrijo y se eleva
en el cielo que luego será azul
cuando a él
no podamos dirigirle la mirada.

Vuelta a la grupa y a enfilar la carretera.
Hoy hemos empezado juntos a amanecer
el Sol y yo,
conscientemente.
No sé, vosotros.
Si, no. Todo tiene remedio,
mañana;
Cada mañana.
Y os envolverá una cosa,
todo el día, que no podréis contar,
os hará sonreír, a solas
como si fuerais locos.
Antes lo sabía mucha gente,
ahora, menos;
pero es, sin más,
una de las cosas gratis
que te da la vida.

© GatoFénix

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