lunes, 25 de abril de 2011

Resurrexit sicut dixit, Aleluya.


 Resurrexit, sicut dixit. Aleluya ...
(Tomado del Ángelus de Pascua hasta Pentecostés: Regina Caeli laetare...)



Todo esto resuena en mi cabeza desde mi infancia;
mis ojos encandilados en la luz del cirio Pascual 
Herido por cinco granos de incienso,
marcando una cruz.
Arriba y abajo, en rojo, las letras mayúsculas
del alfabeto griego: 
Alfa y Omega.
Olía inténsamente a incienso
y puedo decir que sentía 
una paz y una alegría nueva y desconocida.
Era en aquel entonces de misa en latín,
vestido con sotana roja, que me quedaba corta,
roquete blanco y, de terciopelo ajado, esclavina roja,
sujeta con presilla de metal que ajustaba al cuello
y se extendía sobre mis hombros de nueve años.

Era en aquel entonces cuando yo empecé a ser.

Todavía recuerdo que en un día
aprendí a ayudar a misa contestando en latín
a lo que decía el cura que oficiaba la misa.
Recuerdo la cara de sorpresa
de D. Antonio Núñez, que tenía el pelo negro
cortado al cepillo, como yo,
cuando le respondía sin dudar, a sus preguntas,
justo al día siguiente de entregarme el librito.

Había chicos que llevaban meses con ese aprendizaje
y todavía mascullaban las frases a trompicones.
Aquellas Semanas Santas lejanas
con la sencillez de sus Santos Oficios
me acercaron a un Jesús
que luego vi que no todos habían descubierto.
Supe ver, al margen de los ornamentos y la liturgia, 
algo más que no se manifestaba y 
quedaba diluido en el incienso y las campanillas. 
Me impresionó cuando lavó los pies a los ancianos,
recuerdo uno que tendría mi edad de ahora:
pobre, desvalido, desconcertado,
avergonzado de su pie derecho desnudo;
 en un Jueves Santo;
y cuando bendecían el agua,
que valía para todo el año y no se corrompía.

Todo era un símbolismo poético:
la resurrección misma se representaba 
encendiendo, con yesca y pedernal,
el Cirio Pascual, 
acompañando la voz 
gregorianizada: 
"Lumen Christi" 

De esa manera la vela cobraba vida
y encedía otra vela y esta a otra
y así hasta encender todas las velas que portaban los fieles.
La luz de aquel hachón me encandilaba
con sus movimientos caprichosos.
Mirarla era la manera de encontrarme a solas
ensimismado,
en una muchedumbre.
Respiraba clavicularmente;
se me llenaban los ojos de agua
y hacía que la luz, cuando parpadeaba,
me pareciera una estrella
que lanzaba un rayo
hacia mis ojos
y luego se replegaba,
y luego extendía otro
y me llegaba,
creando un mundo, a mi alrecedor y dentro de mi, 
que sólo recuerdo algo parecido,
cuando lo del sarampión...
con una fiebre altísima,
en la cama de mis padres,
mirando la lámpara de cristal, de cinco brazos
coronados por bombillas de vela,
de veinticinco watios, sobre palmatorias de cristal.
Aunque en esa ocasión terminé, con perdón,
vomitando un huevo pasado por agua que se me antojó cenar.

Lo de mirar la luz del Cirio,
una vez quieta,
ayudaba como a volar por encima
de las miserias humanas,
que ya comprendí que venían en el lote,
y es como si te fundieras en ella
y notases su calor 
en la frente, en la nuca y hasta en la cresta
de mis pelos de punta.


Resucitó como dijo. Esa es la clave.
Cuesta creerlo, que nunca se ha dado más,
pero confiando saltas al vacío,
comprendes que todo lo demás 
es pura parafernalia
pura manipulación de nuestro miedo natural

a la muerte.

Si morimos con Él,
siguiendo su ejemplo de vida,
resucitaremos con Él.

Y así lo creo, desde entonces,
aunque ya quisiera creerlo y vivirlo
tal como entonces.


Cordialmente.
¡Féliz Pascua de Resurrección, a todos! 


 © GatoFénix
PD: No me toméis en cuenta que no diga y a todas, porque para mi existen todavía las palabras comunes en cuanto a género, que nada tiene que ver esto con el sexo ni con el machismo; y paso de tonterías.



2 comentarios:

Anaís dijo...

Me gusta, siempre me gustan tus escritos. Esto de tenerte entre los favoritos hace que te siga con más deleite.
No sé si te comenté que tanto en Maresía como en Enhebrando Palabras, tanto monta, monta tanto te dejé el Premio Dardo para tu blog.
Recógelo con el mismo cariño que te lo doy.
Besos de pascua

GatoFénix dijo...

Muchas gracias, Anaís. siempre son bien recibidas tus palabras.