lunes, 13 de junio de 2011

No quiero ser inofortuno.


Ya sé que irrumpir así
justo cuando, a lo mejor, no toca,
inmerso en una audición retrospectiva
de Leonard Cohen,
con ese cobertor que es la noche..

No quiero ser inofortuno.
Venir con el petate de mis cosas
a tu casa, sin excusa alguna,
no tiene perdón de Dios.
A quién puede importar mis pensamientos:
ese discurso interno con “pase per nocta”

Cada cual, tiene bastante con lo suyo
y con los suyos. Que,
cómo puede hacer tanto una ese final.

Escucho a Cohen, aprovechando eventos
por su reconocimiento tardío a mi entender
y viajo,
de viaje como esta mañana en mi moto,
a treinta años por hora hacia el sol presente,


http://youtu.be/cGGSo530bdA


pasando la mirada como una brocha
por el espejo retrovisor donde las arrugas se alisan.
Así, a diestra y siniestra,  mirando de soslayo,
de hito en hito, el horizonte cambiante
por retorcidas sendas o el camino andado,
la huída de Horche en los atrases,
encaramado en una loma fisgona
flotando en un olor intenso a jara.

La frialdad del cristal del recuerdo
estremece como una mandolina enamorada
con un puñado de cuerdas por tocar
y un manojo de tequieros en una mañana
repleta de largos y frescos besos...
Por eso, por todo eso
no quiero ser inofortuno.

El tiempo de caer de la higuera
es un tiempo afortunado.
Juventud: miel sobre hojuelas.
Y el corazón a galope tendido.
Tendido, o de pie, en una vespa roja
o en el asiento de atrás de un coche.
A galope tendido
lleno de versos y cubierto de besos,
miles de caracoles tibios recorriendo el cuerpo
hasta el escalofrío...


http://youtu.be/YrLk4vdY28Q


Tiempos de Aleluya 
como para no despertar del sueño.
Racimos de notas robadas,
vendimiadas a dos manos entre las pámpanas
de un teclado, por un loco poseso de viento 
y de rayos de arco iris.
Otro hombre ahogando a quejidos una armónica
y una guitarra calada hasta los huesos
marcando nuestros pasos
hacia el fondo vacío del hombre,
la soledad y el amor,
llenándolo todo de música...
y poesía.


http://youtu.be/hLyRrPBVhTo


Pichicatto de unas caderas desnudas.
Mandolina oriental al fondo.
Anacrónico espectáculo
en tiempos ajenos, alienantes y desafortunados.


Lo nuevo de ayer sigue siendo nuevo.
La cosa intemporal que te deja muerto
y te aleja del cutrerío concomintante del presente.


Estamos en tiempos imperdonables.
Hombres que niegan evidencias:
camino de la locura.
La locura del odio:
reverso tenebroso del amor
hasta el esperpento del sin sentido.
Insisto. 
No quiero ser inofortuno pero
desafortunadamente, ver,
es lo que tiene.
Oir y callar:
lo que conviene.


http://youtu.be/Ao0BdtZr2_M


© GatoFénix – No queriendo ser inofortuno…
http://youtu.be/ZeoNmQsfzbU


Posted by Picasa

3 comentarios:

Sap. dijo...

No es por joder amigo Gato, pero uno, en su burrez, le aguanta a Leonardo Cohen como tres temitas seguidos... más allá de ellos, tiendo a quedarme sopa.

Me lo comentó mi hijo pequeño viendo en la tele el concierto que emitieron el domingo: "Papá, ¿este hombre por qué canta siempre la misma canción?"
:-)))

Saludos.

Josemaría García Toledo dijo...

No quería se inofortuno. Perdona

llarina dijo...

puestos a ofortunear, que sea por aquí y por allá... a ver si nos afortunan como bien dice vuesa merced,
saludines ;-)

maoke