lunes, 20 de junio de 2011

Paisaje camino de Jadraque Guadalajara España



http://youtu.be/4GMI27Brywo

Ayer era la antesala del día más largo.
Y salí a celebrarlo...
Con el calor que hacía, el sol encima de nosotros,
la moto y yo. A ella le daba igual:
Impasible; pero el menda...
al detenerme ¡puf!
sudando por las calandracas del beaterío.
El paisaje, sobrecogedor, parece exagerada la palabra,
pero a mi me reconcilia conmigo mismo
el silencio de una carratera desierta...
y la inmensidad de matices hasta el infinito
en todas direcciones.
El calor ha encanecido la avena,
pero persisten algunas amapolas veteranas,
así como un tapiz variado y diverso
de vege-tales humildes, tan tales
que no tienen nombre conocido,
por mi, claro; cosa de mi ignorancia
botánica.
Algunas tienen motes cariñosos
ligados a la infancia y a la mutilación incruenta
del "me quiere, no me quiere"
como las maravillas de siempre
de las cosas de la vida.

No conocía esta ruta hacia Atienza.
Toda ella bonita pero ahí, no pude sino
clavar los hierros y asombrarme.
No daba abasto a ver el hueco del espacio
en toda la rosa de los vientos,
por eso he intentado hacer este junta y pega,
picasiano, con  minúscula, que detenga el momento.
Rebasan mi capacidad las redondeces y algunos montes,
que me regala la vida, casi siempre...

Colores armoniosos llenos de sosiego.
Silencio impresionante de lo perecedero y cambiante
en una rueda de la vida que siempre toca
la fortuna.
Sentirse vivo y sin otras gentes,
faltas de respeto,cerca,
cauteriza las heridas de la fricción díaria.

La mala educación,
las malas maneras del vecino y sus vástagos,
las caquitas de los perros en las aceras,
el encanto de las meadas en las esqinas
y los olores amoniacales de alguna calle
en algún rincón de esos que quedan detrás
de las casetas de los transformadores de la luz.

Aquí, los olores naturales acres, intensos o frutales
te depuran y te cargan las pilas.
Sobrecoge un lugar sin gente, en estos tiempos
de aglomeraciones, de quedadas,
de botellones o de gregarismos que hacinan
los cuerpos como alpacas desalmadas
o gavillas de sarmientos tras la poda,
que recogen los "cucos" en labores de hace tiempo.
Ríos de indignación por las negras vaguadas de las ciudades.

Aquí, las besanas enmpiezan a ser oro viejo
y los horizontes una sera de vendimiar
tejida con esmero en colores cálidos y pardos.
Da pena volver a la grupa; pereza de seguir
para encontrar no sabes muy bien qué
en alguna parte incierta.

Te empuja el placer del viaje, cierto,
ese partir el aire dejando atrás un torbellino
que mueve las avenas locas de los arcenes.
Luego, poco más,
sentarse como ahora y dejar
que las imágenes se vuelvan palabras
y que las palabras se vuelvan el viaje
y que el viaje te lleve a ti, en privado,
una experiencia solitaria...
muy, muy agradable.
¿comprendes?

© GatoFénix

2 comentarios:

Anaís dijo...

Me gusta como cuentas, como sacas de dentro de ti el paisaje, todo lo que lo rodea.
Sin ver el vídeo, hermosísimo por cierto, me llené de aromas y colores.
Un super besos en el comienzo del verano

GatoFénix dijo...

Besos para ti que sabes leer como pocos.

Gracias