viernes, 22 de julio de 2011

© GatoFénix - De pintores

Sólo puedo contar que estoy de pintores.
La casa es un montón de escombros,
cajas de libros como obstáculos
y un polvo cadencioso que nos enharina,
vuelta y vuelta, para dejarnos negros
- que no blancos - como los palillos
de un churrero.
Vivir en este derribo, con todo empacado,
las motos en casa ajena, sin garaje libre,
ocupado por agentes extraños
- que hasta fuman en algún momento de mono
y que da un toque de película de Fellini a la escena -
es, de alucine.
Estoy como de okupa en mi casa;
maldurmiendo y malcomiendo
- a base de bocatas de lomo, de pollo o cerdo -
y a esos lomos vamos viajando día tras día,
este largo y extraño mes de Julio.
No puedo ni escribir que es como no respirar.
Tengo a veces en un "portátil" ratos
pero sin otra cosa que contar
que esta polvisca, que sin llegar a tanto,
recuerda las demoliciones controladas.
Polvisca antigua de cajas de almacén,
más la polvareda nueva del lijado,
después del emplastecido,
después del raspado del odioso gotelé.
De obra.
Obra de un arquitecto - caballo, él -
con el gusto ahí mismo.
Unos ocres oscuros, en pequeñas habitaciones,
junto con amarillos de mantequilla rancia
en barrotes de escalera que nos traían locos.
Locos de desquiciados, claro.
La gota *golmó el vaso, si no ¿de qué?
De qué me voy a meter en esta locura.
De paso, radiadores que empiezan a gotear...
¡Hala! pues: Una de radiadores..."please"
- ¡Marchando!
Y mil del ala, volando hacia el "fonta".
Estos tres días nos vamos a Lourdes.
Era un viaje pendiente siempre postergado,
siempre en mente, hace años.
Añadiré, que todo quede bien,
a mi lista de cuitas, y me bañaré,
como un nuevo bautismo;
cerrando una etapa;
inaugurando otra, con su bendición;
que creo que nos vendrá bien
en estos tiempos inciertos
de tanta ruina,
con tanto ruin...
suelto.


© GatoFénix

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