martes, 12 de julio de 2011

© GatoFénix - No quiero embargarme en esta pena.




No es un bargo de vela
Ni una bargaza, es un bajel,
que más bajo no cabe.
…”Bajel pirata que llaman”…
Es como si te embargaran sin querer.  
Te quitan, en un golpe de timón, lo que es más tuyo, 
tu personal “capital de provincias”;
“tu pueblo” más querido, tu refugio de niño
 y hasta la risa.  
A cambio no dan nada, bueno, 
Si acaso, te dan mentiras 
y tristeza… Al por mayor. 
También, miedo.
Preparan masas como 
el que prepara unas galletas, 
pero son masas de hombres engañados,
 listos para la estampida.  
Gentes sin honor desgobiernan, 
y vemos lo nunca visto, 
lo que nunca hubiéramos querido ver.

En el parque de El Capricho
La mariposa liba de una flor
Sin saber nada de esto.

Otras gentes pasan
sin mirar casi, cabizbajos,
gentes de bien, creo,
compañeros de viaje,
metidos en sus pensamientos 
con las manos en los bolsillos 
hurgando alguna moneda 
para una risa de su hija.

En el coche, sol de justicia, 
y puertas cerradas en las paradas.
En un descuido,
 te rocían el parabrisas de alguna porquería 
y rezas por salir de Madrid con el coche entero
y tu familia intacta.
Ni un policía.
Has venido al médico, nada de compras.

No quiero embargarme en esta tristeza, pero…
Cuando levantas cabeza, 
te llega una multa.
Vives la indefensión y la arbitrariedad;
La injusticia, la impotencia ante
la sonrisa vertical
de un cara-culo que no acaba de irse...
hasta que todo esté atado y bien atado.
Te llega una voz por la radio:
Frases de autodefensa de encausados terroristas,
de boina o de librea, 
...el caso es que no hay conciencia – escucho –
y que todos deberíamos pasar veinticuatro horas en la carcel
que es muy duro, ..que no hay derecho, vaya.
Asesinar a una persona es cosa justificada, parece. 
Y mientras, algunos muertos, llevan enterrados
veinte o treinta años.
Otros, como Facundo, apenas unas horas.
Y los sicarios celebrando.
Unas tumbas nunca mencionadas.
Una prisión, de la muerte en vida,
de las víctimas…huérfanos, viudas, padres
familiares y amigos. 
Todos envueltos en la humillación
la tristeza y la vergüenza.
Una vergüenza colectiva que otros no sienten.
Otros, de plaza en plaza,
en los mundos de Yupi,
pero a caballo ¡eh!
Bien vistos. "Sobraos"
El último esputo del sesenta y ocho.
Sesteando a la sombra de una maceta
con maría y alguna frase de Quino
mirándote como a "un pringao"
porque no eres de los suyos.

¡Qué malo es darse cuenta!
Y, mejor si no hablas. Seguro.
Fíjate, ni me alivia un poquito así,
haberlo contado.

©  GatoFénix

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2 comentarios:

Carlos dijo...

Caramba...
Aunque todo lo que escribes es cierto y lastimosamente real, no creo que haya que encararlo con tanto pesimismo.
Que tal si al principio de incertidumbre respondemos acordandonos de vivir (que bien van los titulos de Ismael Serrano para apoyarse en ellos...) y no dejando que lo negro inunde todo. Procuremos disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas, y hagamos mejor la vida de los que nos rodean que son los unicos que nos han de importar... ¿o no?
Saludos.

Josemaría García Toledo dijo...

En ese momento era eso, en otro será, lo que sea. No me gusta engañarme.