lunes, 22 de agosto de 2011

© GatoFénix - Reflexión final. Lourdes (IV)


Después que ha pasado un tiempo,
a modo de conclusión, cuento mi historia.
Una y otra vez vuelve esta imagen
frente a unas rocas, en silencio,
dejando pasar unos instantes,
a veces minutos, absorto.

Hay cosas que no se pueden  contar,
otras, sólo se bosquejan.
De todas ellas, una de las difíciles
de verdad es relatar un milagro.

Un milagro rompe la secuencia,
irrumpe en un momento,
sin poder atestiguar su gestación, o no ¿quién sabe?
No hay un espacio-tiempo
en que apoyarse. Sólo, sucede.
Percibes un cambio radical en algo,
cuando ya estabas atenazado por el miedo
y no sabías qué hacer...
un milagro es como un relámpago...
sin ruido.
Un destello en tu interior...
como cuando te vas.
La primera vez que lo notas, puede
 que ya hubieras perdido las esperanzas
y al lado de la resignación
aparece.
Por eso, la imagen se presenta
una y otra vez, pero no hay más.
Nadie lo sabe y quien llega a saberlo
no se da por enterado,
o no lo cree.

En parte es una liberación,
en parte, un cargo pero
"es de bien nacidos ser agradecidos"
y me gusta dar al César lo que es del César
y a Dios, lo que es de Dios.

Debo decirlo en estos tiempos
de visita papal y multitudes;
donde se escuchan afirmaciones contundentes,
no sé si "ex cátedra"
o con la infalibilidad propia,
de que nadie puede "salvarse fuera de la Iglesia"
Será que conmigo, Dios
- al menos ese Jesucristo que es mi referente -
ha hecho una excepción.

Vivimos tiempos de gentes "empanadas".
Masas ingentes de empapados
de colectivas empanadas mentales,
"arreglando el mundo" con eslóganes:
incultos hasta la cepa
y modernos de salón
- shalom malecum -
buscando remedio al hombre,
escrutando las instituciones
desde ese observador omnisciente
cargado de razón
- otra infalibilidad ex cátedra ,
si me lo permiten -

Y si no, remedio al hombre,
al menos una explicación "razonable" en asamblea
- se juntan en corros sobre todo
y algunos entran en trance -
Es lo más de lo más.
Conocerán los orígenes de la asamblea.
Hoy día hay asambleas por doquier.
La asamblea griega...
La asamblea eclesial...
La asamblea sindical...
Unos y otros.
Víctimas y verdugos... según el bando.
"Por sus obras los conoceréis"
La humanidad es un muelle
recurrente.
¿No conocen los Hechos de los Apóstoles?
¿Las asambleas de los primeros cristianos?
¿las confesiones públicas;
el pecado de simonía y su castigo?
Más parece este espectáculo
un fuego de campamento,
de la Falange o los Scouts,
o de cualquier "cofradía";
Un patio de recreo con juegos escandalosos e hipnóticos...
¡Al corro de la patata
comeremos ensalada,
lo que comen los señores:
naranjitas y limones...!
¡A chupé!¡A chupé!
Sentadita me quedé.
La masa es acéfala, he leído.
Nada como ser un líder manipulador, oculto y sibilino.
La asamblea diluye responsabilidades.
Y para poco más vale lo del corro de los corros:
El de la patata, siempre.

Y "de patata me quedo",
como estupefacto, vamos.

Leo, en otra parte, que han renombrado
la provocación y el insulto
con el seudónimo de "paz activa",
y se quedan tan anchos.

Babel-City ha rizado el rizo,
no sólo se ha llegado a la confusión de las lenguas
sino a la confusión de los conceptos
y llagados por la incomunicación y el vacío,
sólo queda la respuesta del cerebro
primitivo de reptil.
También será milagro
salir de esta.

© GatoFénix


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