domingo, 14 de agosto de 2011

© GatoFénix - La vuelta de Lourdes (III)



Estuvimos el tiempo justo,
tocaba desandar lo andado.
El hotel Astoria hizo su servicio.
Nada de tirar cohetes: lo justo.
Suspendía en limpieza
y casi no se puede calificar
lo que llamaban parking.
El garaje era una alhacena cochambrosa
donde después de hacer mil maniobras
colocamos el coche como en un puzle de ventanita.
Sacarlo, fue otro poema de Góngora, por lo menos,
en aquello habían colocado tres coches
jugando al corro en torno a una columna.

El día se presentaba fresco, neblinoso,
y del cielo caía una lluvia fina
que traía olor a campo mañanero.
El Sol daba una luz preciosa, entre bambalinas.

Bonitas carreteras secundarias, llenas de pueblos pequeños
que surgen entre los maizales
de un verde esmeralda brillante, y así
nos fuimos acercando a los Pirineos.
Las vacas salpimentaban los prados
de las laderas con ese aspecto
como de tener un conocimiento certero de las cosas.
Después de los Pirineos: España. Todo bien.

Veníamos con montones de experiencias recientes
y una y otra vez, entre silencios,
pusimos en común algunas cosas.
Lourdes en si, para nosotros
es la zona del agua y sus aledaños.
Salir del recinto, es entrar en la vorágine
cutre del comercio oportunista y trilero.

A buen ritmo, en unas horas,
dejábamos Huesca a un lado
y enfilábamos los Monegros
con su toque agreste de soledad
bajo un sol de justicia que nos hizo
al poco, un recortable de Zaragoza,
allá a lo lejos, como Dios manda,
sin tocarla.

Cerca de Calatayud, el coche
escupió la quinta, sin previo aviso.
Hice otro intento de subir la palanca
y...fuera, de nuevo.
La palanca se quedó en cuarta.
La cara también se me debió de quedar
más o menos.
Me acudieron todos los miedos
sin dejar uno
y me debieron descomponer la armonía,
de eso que se te olvida respirar,
como si pudieras vivir ahito.
Un poco más adelante,
con un gran estruendo, oímos caer al asfalto
alguna parte del motor, como si le sobrara.
Aquello no pintaba bien.
Tiempo de tomar decisiones como
Jimmy Neutrón.
La familia, las maletas el trastorno,
la calor, el sofoco, la familia, el lío..
y todo junto hace que llame por teléfono.
- ¿Fiat de Guadalajara?...
- Sí.
Le cuento parte de este suceso y que estoy en ruta
a una media hora de allí...
-"...Si va bien en cuarta, continúe...
Si para, es probable que no pueda mover el coche"
- Gracias. Muy amable.
Mar de dudas en aquel erial.
"¿Llamo al Race?"
"¿Sigo hasta donde pueda y luego llamo?"
El coche, a todo esto, iba en cuarta, pero
milagrosamente bien.
"Es fácil que, tal como están las cosas,
que sobre la quinta" - pensé como antes.
El mecánico no lo creía, por eso me aconsejó seguir,
aunque parezca una incongruencia.
Empieza a oler como a regaliz
y la mujer y la hija, más finas de oído,
oyen como si fuéramos arrastrando
una chapita por el asfalto.
Continúo y con la sensación
de haber encogido dos tallas,
avistamos puerto.
Pasamos de largo Guadalajara
y llegamos a nuestra casa en Alcalá de Henares.
Descargamos con el coche en marcha.
Al finalizar paro el motor y lo vuelvo a arrancar.
En efecto la palanca de cambios
amenaza con no engranar la marcha atrás.
Llamo a mi mecánico...hoy no trabaja.
Lo dejo en la puerta. Mañana será otro día.
Gracias a Dios hemos llegado bien.
Hoy, día de Santiago, aquí es festivo
y está todo cerrado, en Castilla la Mancha
como si fuera otro país, no es festivo.

No hay nada como sentirse en casa;
comer tus comidas y dormir en tu cama,
sin embargo pienso que volveremos.


© GatoFénix
Posted by Picasa

No hay comentarios: