lunes, 31 de octubre de 2011

© Oroción de Otoño: puro oro.





Oroción del oro del otoño. Puro oro
Después de un chaparrón, aun siendo esperado,
nos sorprendió el otoño tras el Arco Iris.
Un puente de luz que nos recuerda
un pacto sagrado, entre Dios y los hombres.
El aroma envenenado del aire
se torna fresco y con el dulzor
del las castañas asadas.

Invoco la verdad de las cosas: El oro del otoño.

Un otoño revuelto se nos presenta,
lleno de mensajes caducos,
fátuos, falaces, pajareros,
previsibles, irreverentes, trasnochados,
chiripitiflaúticos, esperpénticos
y tan podridos como sus dueños.
- ¡Puerca vida!
- Repetía a cada cuatro pasos del burro,
aquel personaje de "Dos hombres y un destino".
Y luego escupía.
Su esputo iba cargado, a partes iguales,
de alcohol, apatía (no de Alejandría), 
rabia, rutina e impotencia.
Detrás cayó él.
Una bala certera, punto y final, en su frente.
Un personaje muerto de antemano,
como todos nosotros,
digan lo que digan los mercados.

Invoco la verdad de las cosas del otoño.

En cada país, ha sobrevenido un zapatero,
que no se afanó con sus zapatos como debía,
y nos "afanó" hasta la dignidad
llenándonos de ignominia y de estulticia.
Este otoño,
llueven puentes de serpentina.
Ya es carnaval a las puertas del Cortinglés, 
en las plazas tomadas por asalto, con alevosía,
aunque, ya hay gente que se ha quitado la careta.
Van de listos (y listas) a por el botín de las urnas:
Vivir del cuento, como hasta ahora.

Invoco la verdad de las cosas de este otoño.

Eran los que sabíamos; los que dijimos que eran,
y fuimos tachados de todo eso que dice en los argumentarios.

Qué grotesca agonía la de este régimen de comparsa.
La farándula, una vez cumplida la misión
vuelven a sus filas: ¡buen trabajo, chicos!
Todo reventado a su tiempo,
primero los trenes, luego el psoe,
de paso la justicia, la nación,
las instituciones - ¿la familia? 
- Si modern, sí -
"Nosotros somos la nueva sal terrae":
El salfumán.

Invoco la verdad de las cosas este otoño.

"Salimos de todas las alcantarillas"
como el "socavadorr"... la función sigue,
"temed lo peor".
"El retablo de las maravillas"
se queda en mantillas.
¡Sí, señor! ¡Sí, señor!
 - dice mi amigo Rosendo -
El traje nuevo del emperador, 
el cuento que te cuento. - Celtas Cortos -
Un cuento interminable o 
una comedia con variantes.

Invoco las verdades de nuestro otoño.

- no son cristianos viejos, ahora,
los que sólo pueden ver los portentos -
éstos, en este momento, se cambian
por ateos progresitas,
o gente fiel del partido,
de tercera generación,
con pureza de sangre homologada.
Engrosan el ejercito 
- son militantes ¿no? pues, eso -
Julais, gualtrapas, lameculos, 
mediocres codiciosos,donde los haya, 
des-almados a mucha honra y Torquemadas; 
un regimiento desordenado, loco y costroso
en superficie, pero muy, pero que muy bien organizado,
en el fondo.
Los demás...Bueno, los demás pura morralla, somos.

Invoco la verdad de este otoño que auguro
no será del patriarca.

Como en "Somos" que es un canal de Ono.
Ahí ponen películas de la época fascista, en blanco y negro.
¿Cómo vamos a ver los brotes verdes?
¿Cómo vamos a admirar el progreso social y las costumbres?
Somos, putos funcionarios o gentes acaudaladas,
que nos hemos hipotecado por incautos.
Incautos votantes después de un bombazo
- que casi mata a mi hijo yendo al trabajo,
como a tantos otros inocentes,

Invoco a la verdad de aquel entonces.
Se salvó de milagro porque el despertador no sonó, 
incomprensiblemente, aquella mañana del 11M.
Somos tan "cortos" que no podemos comprender
a los "hombres de paz".
Somos tan incautos, que hemos dejado que la parodia judicial
se desarrolle, hasta dejarnos inermes ante su ley.
Somos tan cobardes que hemos dejado que el miedo
y la confusión, el desorden y el desgobierno hagan
que todo se disipe y quede en la impunidad más sangrante y vergonzosa.
Al lado la memoria histórica para reescribir la historia.

Invoco la verdad de siempre este otoño.

Gentes "tan tontas" somos, que sabemos 
que las deudas se saldan;
que los compromisos con pistoleros, se cumplen.
Que ya debe andar rondando por alguna cabeza
que el próximo gobierno erija en cada plaza
un "muro de las lamentaciones"
donde "echar la pota" lo que nos quede de vida.
Todo muy laico, por favor, sin efigies
ya se encargarán los grafiteros
o los del quince eme de mear en las esquinas
para marcar territorio.

Invoco la verdad de este otoño.

El otoño más duro de nuestra vida,
hasta ahora, se nos presenta.
Sin embargo, todo es una fiesta.
Y no puedo comprenderlo.
Sabía del poder de las drogas, pero... ¿tanto?
Pueden estar satisfechos los artífices de esto,
el éxito de la basura ha sido total.
Ver basura; comer basura; tomar basura;
meterse basura...y la boñiga 
se apoderó del cerebro.
Sólo una boina interna ha podido lograrlo. 

La fiesta está en la calle, en las pantallas,
en las terrazas de los bares, en las aulas: 
Todo son globos verdes;
Camisetas verdes con ingeniosos dichos.
Verdes como el duende de Spiderman.
Verdes como el Nicolson de Batman;
verdes, como se representan los fantasmas;
o verdes como los malos olores.
Un color muy acertado...porque desde muy lejos
huele a podrido.
¿Acaso no seguimos en el retablo de las maravillas?

Invoco la verdad del otoño.

A todo esto, los árboles de hoja caduca
son un remanso de colores dorados
- que ya se me olvidaba deciros -
en las lindes de los caminos y en las riberas de los ríos.
El otoño está para sentirlo dentro, en el alma:
nuestro puñado de oro personal.
Ya he comido los primeros nízcalos naranjas
y espero deleitarme con las uvas de moscatel,
las nueces negras, nacionales, 
y las castañas asadas.

Surfear en moto, cuando puedo, me da la vida.
A pesar de, las gibas de las calzadas,
los radares y otros perversos inventos que,
unos destrozan el vehículo
y otros nuestro bolsillo
y nuestra reputación.

Invoco la verdad del otoño.

Parece un sarcasmo que en esta España 
involucionada y desmembrada,
sea tratado peor un motero, 
que circula a una velocidad por encima de lo legal,
que un ladino asesino, convicto y confeso
 - miserables cobardes y despreciables terroristas incluidos -

Y así han venido a ser las cosas cuando la función 
referencial del lenguaje ha sido eliminada,
por políticamente incorrecta. 
¡Puerca vida!

Invoco la verdad del otoño: "Por sus frutos los conoceréis"

© GatoFénix (De otoño)







4 comentarios:

Anaís dijo...

Maravilloso poema y magníficas fotos.
Besos desde la eterna primavera

GatoFénix dijo...

Tus palabras y tu lectura me honran. Gracias, Anais

josé javier dijo...

Empiezas con el oro y el otoño y acabas hablando del PSOE. Tanta capacidad poética quizá fuera digna de mejor causa.

GatoFénix dijo...

Cierto, José Javier, sin nombrarlos, que no lo merecen, y no sólo.
Todo son señuelos.
La calderilla es lo que queda, aunque el origen sea Ting:"el caldero" del I Ching, hexagrama 50.
También es un final. El final que obtenían los culpables de perjurio, y se cocinaban sus objetos personales en el rito de las ordalías.
En China, he leido que Jouan-ti fundió lo aprimera caldera de tres patas y de ella obtuvo el poder adivinatorio, el saber fijar los ciclos agrícolas y la inmortalidad.
Aparecieron las calderas cuando los sabios y al acabar estos, desaparecieron aquellas.
Un abrazo