miércoles, 5 de octubre de 2011

Educar en la lengua como código y no como bandera.

Educar en la lengua como código...
y no, como bandera.
Educar el corazón, es mi trabajo.
Enseñar el arte de la comunicación.
Preciosa y dura tarea.


Al niño que siempre llevaremos dentro
tengo la suerte de dar una pista
para alcanzar el vuelo.

Tengo suerte de haber caído para saber
enseñar la estrategia de levantarse;
de confiar en uno mismo y en Dios,
que viene a ser una casa,
que no una cosa, donde siempre
estamos, sin saberlo del todo.
¡Por Dios!
No hay luz en la casa - esa cosa -
 y nuestro corazón,
casi siempre embrutecido por los otros,
los eternos de siempre,
no nos ayuda demasiado.
Sin embargo.
Sin embargo...el corazón
es la luz en ese entorno;
lo que nos alimenta y
nos llena el vacío
que llamamos vida
dándonos sentido
dentro del absurdo
y la locura.
La confusión es,
la antesala de...
la incomunicación
y lo que es peor...
de la guerra.

 © GatoFénix









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