lunes, 31 de enero de 2011

La casa un poco vacía sin Caty.

Si no han tenido la experiencia solo lean,
pero si un amigo, después de una visita,
ha dejado en tu casa
una silla o la cama tibia, pero la casa
un poco vacía, entonces
reviviras la experiencia a solas
y evocarás todo, sin que te diga.
Misterioso, el amor es,
el amor limpio de los amigos,
el amor que nutre sin pedir a cambio,
el amor de siempre, el menos llamativo
aquel que detiene los relojes,
y el que los echa a andar cuando se van.
Es ese tiempo dorado como un sueño
en el que pasan las cosas
tan deprisa,
que no entiendes nada;
tiempo dorado en el que solo sientes
como un abrazo permanente.
Hay risas mojadas en llantos
llantos sin pena llenos de gloria
que empapan los corazones abiertos.
Sonrisas que hablan sin palabras.
Tiempos dorados que se viven siempre
como un reencuentro eterno y recurrente.
Todo fluye  en ese tiempo.
Es la vida con su mejores galas;
y los compases de las conversaciones mantenidas
se inscriben en la partitura que combina, en armonía,
palabras con puntillos y silencios con calderones,
como si fueran preciosas melodías
del Mozart interior.
Si te suena lo que digo, en este momento,
llegará a tus oidos, también,
una olvidada nana...
algo parecido  a una balada,
a una cancion dulce
que mece una cuna y te acoge
en el barco del sueño.
Es un beso del alma, sin duda,
que no tiene palabra.

GatoFénix

martes, 18 de enero de 2011

Tú me levantas. You raise me up.

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Yfwlj0gba_k


Él ha ido
y la muerte lo ha devuelto.
Hasta la muerte temió por su vida,
no pudo con su tristeza
y se contagió de su pena.
Era el amor el que movía
los hilos de aquella cometa,
marioneta del dolor.
Él ya estaba de viaje.
Había llegado al embarcadero,
o fue que lo llevaron tantas cosas...
El cuerpo parecía haber tirado la toalla.
Sus pies pisaban desnudos
las traviesas de una vía:
palio de la mar serena,
y sus manos llegaron hasta asir
las cuadernas de babor.
El mar subió dos dedos por sus lágrimas
y las gaviotas se espantaron de aquel silencio.
Llegó a a quedar inerte sobre la cubierta
desnudo apenas cubierto con un sudario.
La barca se desprendió.
La barca soltó las amarras.
La barca vacilante se movió
y emprendió el viaje, pero
un corazón roto pesaba demasiado
y no avanzaba nada:
pesaba demasiado.
Él se fue
vivió que se había ido
pero la muerte tuvo compasión
y lo ha devuelto.
Azrael, el Arcángel,
se lo escribió en los pies, una noche,
mucho tiempo atrás; pero entonces
no entendió nada.
Eran signos de un alfabeto
desconocido para él.
Lo ocurrido aquella noche, en un instante.
La noche del sobresalto y del desvelo;
sentado, a oscuras,
al borde del lecho en que dormía...
se desarrolló en cinco años de los nuestros.
Cinco años dando una verónica,
ajustando el cuerpo,
al toro negro de la vida;
aguantando la suerte sin romper la figura
y sin desdoro,
recordando, buscando la armonía...
"Que hasta el rabo to´es toro"

© GatoFénix
http://youtu.be/qm30u8ZJzZ0

martes, 4 de enero de 2011

Los Reyes Magos 2011




Los Reyes Magos son mis preferidos.
Me han traído tantos regalos desde niño,
y me han ilusionado con su misterio y generosidad...
son mi debilidad en estas fechas.
La noche de Reyes tan llena de cuentos y tan irreal,
que era posible unir la infancia de la madre con la de los hijos.
El padre no tenía credibilidad, pero la madre
hasta andaba de otra manera, como de puntillas,
y la sonrisa de ojuelos entornados y traviesos..
Era una época que viene una y otra vez
y que se mantiene intacta si te previenes del vacío
de las Cabalgatas horteras y laicas, donde
empezando por los Reyes y terminando
por el último mono de la comitiva,
es puro esperpento.
Aquellas motos de chapa estampada
que se abrían en dos y te quedabas sin juguete,
con aquella espiral que le hacía andar dando vueltas
sin control hasta que se chocaba y seguía funcionando
caída, mientras que le duraba la cuerda;
aquella pistola de pistones, magenta y plata,
carísima de mantener - una peseta el rollo,
que estaba lleno de burbujitas de pólvora -
con una portezuela lateral para la carga;
aquellos bolos de madera policromada
que se guardaban en un marco rectangular,
como una portería con la linea de gol llena de clavos
que servían para transportar los bolos,
pinchados en ellos como porteros.
En ellos, cuando no había bolos que los protegieran, me apoyé y
me atravesó la mano, que una mano de seis años no tiene espesor,
pues todavía perdura la cicatriz
en la palma de mi mano derecha:
-¡Mamá!¡mamá! - llego corriendo
mostrando la llaga como un Cristo crucificado.
- ¡Ay, hijo! Pero ¿qué has hecho? Y me llevó en volandas
cogido por la mano buena hasta la cocina, que allí estaba todo.
Yo tenía seis años de los de antes y casi no lloraba.
Me preocupó ella y su cara de susto ante la sangre.
Me acuerdo del escozor del alcohol
y de la espuma que hacía el agua oxigenada,
eso sí me dejó pensativo,
que aquello hirviera y que picara tanto...
Eran preciosos; todos diferentes...
me acuerdo que uno era marinero con su gorrito blanco
decorado en bandas azules de dos tonos.
otro era un payaso y otro llevaba una chaqueta negra
con botones blancos...había seis, pero no los recuerdo
y no he vuelto a ver nada parecido,
que digo yo que los de los clavos se podría solucionar
y tampoco fue para tanto,
a pesar de la inyección que me pusieron y toda la bronca.
En el cincuenta y siete todavía podías jugar en campo abierto
y salir por los aires por cualquier material olvidado,
que aparecía a poco que escarbaras en la tierra:
alguna bala perdida, nunca mejor dicho,
de las que vi algunas enteras y de varios tipos
y que les dábamos con una piedra en el culo
a ver qué pasaba.
A mi, por cierto, no me funcionó ninguna.
Y no me alegraba aquello, tal era mi ignorancia.
Un año después trajeron los Reyes un revolver brillante.
Duró hasta que lo apoyé por el cañón
en la estufa y, y ... ¡se derritió!
No me lo podía creer, ¡Joal!
No es un error es que
en la parte derecha tenía marcado,
bajo el tambor, ese nombre: Joal
Pues eso digo yo ¡Joel con el engaño!
O aquella preciosa espada con su vaina.
Preciosa, como un florete aunque plano,
que ya fue una sorpresa porque había leído
"Los tres mosqueteros",y sabía cómo debía de ser aquello.
Pero cuando la desenvainé quedé mustio y encogido...
la espada medía la mitad del largo de la vaina:
segunda tomadura de pelo; y para rematar, en la primera pelea de espadas
la hoja se dobla como si fuera de cartón.
La enderecé como pude, me ha pasado otras veces
en otros instrumentos y he sabido hacerlo desde entonces
sin perder la compostura.
Se recompuso pero lo peor fue
al intentar envainarla..
Aquello entraba con dificultad,
aunque al fin entró entera.
Me fui por la mañana a jugar
al secadero de la fábrica de cerámica
y me faltaba sentarme en unos ladrillos,
con ella en la mano, a descansar,
con tan mala fortuna que se introdujo la vaina
en una rendija indebida y
la vaina se dobló.
Ahí el cielo cayó sobre mi -
todas las veces que eso pasa ya puedes rezar-
porque aunque la vuelvas a poner recta,
y con unos cuidadosos toques en los laterales intentes ahuecarla,
en esa rendija ya no entra espada alguna.
Luego empezó a sonar la empuñadura y la protección semieesférica
como unas campanillas y perdió todo interés.
Ya lo digo, a pesar de todo, los Reyes son lo mejor para mi.
Desde siempre he recibido tanta alegría, la salud necesaria, familia,
trabajo y gentes
como vosotros que estáis leyendo,
que no cabrían en el mejor saco del mejor Papá Nöel del mundo.

GatoFénix

2011


Salir envuelto en la mañana
a lomos de un sueño plateado,
rumoroso o rugiente, pero siempre suave:
Es mi segundo regalo.
Voy en el presente,
asombrado, sin sombra;
El cielo está lleno de rebaños de ovejas
en hileras diagonales paralelas;
ovillos de lana de nieve a la izquierda;
olor de escarcha a la derecha;
escarcha brillante,
luciendo arco iris en cada descuido.

Un patito, un lago y dos soldaditos de plomo.

El cielo sale por donde puede
y se muestra como una cúpula
cubierta por un fresco pompeyano.
Hoy toca vuelta: Blanco y azul celeste.

Un garabato, un giro y dos palotes.

En la cabeza, un cuento y
un manojo de preocupaciones
se van cayendo de la moto
según avanzo en el revoltijo de las sensaciones.

Un ganso impresentable se se está yendo,
una hucha vacía y dos fusiles con bayoneta, deja.

Hay poco trafico esta mañana,
algunos vuelven de los curros y el confeti.
Quizás no sepan que es un hermoso día,
nuevo y deslumbrante, y se han creído,
que todo sigue igual que anoche.

Mamá pata, un ovillo de lana
y dos agujas de hacer punto.

Llegando a Sacedón daré la vuelta - pienso -
y en pasando la presa quedará el reverso;
un abismo a la izquierda, y a la derecha
una ladera cubierta de pinos piñoneros.

Un palomo cojo,  un huevo y dos antenas.

El viaje; en un suspiro, delicioso;
el Sol asoma recien afeitado
apartando la espuma de su cara
de un manotazo y me calienta un trocito de cara,
el resto del cuerpo se siente tranquilo, encapsulado.

Un pato , una naranja y dos palillos chinos.

Con el sol arriba y a la espalda,
entre las curvas, me encuentro jugando
con mi sombra; ora está a mi lado,
ora la persigo; a veces a mi izquierda,
con la linea blanca en la cabeza,
a veces flaneando sobre las rocas,
justo a mi derecha.

Unas curvas, un círculo y dos paralelas.

Arriba está Horche, pegado al cielo;
atrás queda Tendilla, ajena a esta fiesta.
Unas curvas y en el llano te avisan que te moderes,
estamos cerca de una estación de AVE
que no le veo pueblo, aunque se llama Yebes.
Sí, tiene andenes
como en los espagueti güesteres.

Una gallina, una gallinaza y dos palos del gallinero.

Rozamos Guada,  seguimos;
el tiempo se condensa,
aumenta el tráfico.
No hay tiempo de pensar en otra cosa
que en llegar saludable y tranquilo a casa:
ya no hay cuento.
La cruda realidad del Corredor,
del Henares, claro,
me deja sin letras el poema.
Y se me viene un cuento...
Va a ser el año del conejo... de Alicia
en el País de las maravillas:
- ¡No hay tiempo!¡Ni hay tiempo!
- ¿Recuerdas?
Queda inaugurado, con este primer viaje
el año:
Dos mil once, este uno de enero.
Os deseo:
Una paloma, un nido y dos ramas de olivo.

GatoFénix