lunes, 30 de mayo de 2011

Nos persigue el tiempo...el mal tiempo.

No acabamos de echar luz.

El tiempo terco no nos deja como una mala sombra,

con la mala sombra que esto tiene.

Si nos desasimos del tiempo, estamos muertos;

y si seguimos en su compañía

no terminamos de quitarnos los pañales

que nos llegan hasta los ojos.

"A mal tiempo, buena cara"...pero

¿quién hace eso?

Sólo conozco una casta que lo hace,

y son los políticos;

no sólo como los camaleones

toman el color del entorno, sino

que llegan a alimentarse del color ajeno,

sin inmutarse, y cuando todo está en banco y negro,

ellos sacan el color que quieren de su chistera negra.

Hay que ver, que mala sombra tiene esto.

Pero quiero que me entiendas la metáfora del color,

porque es que se lo meriendan todo:

el dinero, las costumbres del pueblo,

la cultura de las gentes, la justicia,

la libertad de expresión, el amor, la familia, nuestros hijos,

el sagrado lenguaje vehicular de una nación,

¿qué digo?...la nación entera y qué dejan:

pobreza, un pueblo sin identidad,

incultura, injusticia,

el control de los Medios, gimnasia sexual, las monoparentales

- la abolición del padre y de la madre -

los hijos de nadie,

la ingeniería genética

-somos dioses -

la ingeniería social y la incomunicación

- las Guarderías de Babel -

el divide y vencerás, el todo vale

- Maquiavello -

las asambleas de niños de todas las edades,

en la búsqueda imposible:

del amor de sus padres y de algunas pocas cosas inmutables

que el hombre ha ido aprendiendo

en todas partes del mundo

a lo largo de miles de años de sufrimiento

- la historia del hombre -

y que se nos han negado.



La mala sombra de algunos

nos ensombrece a todos.

Sólo nos queda, en estos tiempos de viajes inciertos

de aventuras peligrosas y de inventos,

remontar el algodón de las nubes,

capear el temporal buscando el azul del cielo

para ver con claridad que

mientras debatimos en una asamblea

otros nos roban la cartera, porque están para eso,

y mientras nos creemos libres, otros,

dos calles atrás, desde un piso "okupado"

ya nos están controlando.

Ha pasado siempre. Cínicos perversos

entrenados para utilizar el buen corazón de la gente

con maniobras propias de fanáticos vagos y maleantes

- trileros del pensamiento único -

de esos que dijeron que

"hay que vivir de los padres, hasta que se pueda vivir de los hijos"

 Para mi son, la Náusea...

la mano en el gesto de asir el pomo,

que un día cromado y ahora sucio,

te provoca el asco en la boca del estómago

- boca entreabieta y ladeada -

hasta hacerte babear por la comisura izquierda de los labios,

mientras lo sospechas entre áspero y pegajoso

¿de miles de mierdas? añejas y recientes,

pomo en una puerta

de un burdel miserable de cualquier barrio chino.

Desde arriba las cigüeñas de Alcalá,

como cualquier pájaro insignificante,

nos ven tal como somos:

un hormiguero humano,

con vocación de colmena

en la que sobran...

zánganos.



©  GatoFénix







lunes, 23 de mayo de 2011

Fotos en B/N del Sísifo interior


Fotos en blanco y negro del Sísifo interior.

Vino el poema a la hora de la siesta
y me pilló sin ganas ni papel.
Caía cada verso en mi frente,
como caen los pétalos de una rosa pasada,
pero, en ese momento, enmarañado
en la modorra calurienta,
no tenía ni hoja, ni pluma, ni pulso
para hacerlos surgir de la superficie blanca
inmersos en la cubeta reveladora
de los recuerdos dormidos tanto tiempo.

Ahora enhiesto a la luz de la vida
en la hora del té, pie a tierra,
viene el color de la areola de un pecho
y Sísifo subiendo la colina;
cada cual con la suya y
su propia piedra.

Discuto en mi interior sobre qué palabra usar,
sin llegar al desvelo y eso me trae
el hilo de Ariadna, del resto del texto:
el vellocino de oro y palabras construido antes del sueño.

La areola deja de ser nebulosa
y se hace palabra adjetivada
con lo que alcanza la inmortalidad.

Decimos en nuestro engaño:
“Cualquier tiempo pasado fue mejor”
e ignoramos que cualquier tiempo pasado
fue. Y punto.
Sólo eso: fue; y es irrepetible.
Ya, no es.
Ahora es un concepto cargado de adjetivos
sin olor ni textura real, pero a la vez,
tan intenso que no puede superarlo
el engaño de lo que ahora ves.
Cosas misteriosas de la memoria
que andan estudiando gente sesuda,
mucho tiempo, para luego hacer ordenadores
y cosas así que nos absorben
el tiempo.

Como Sísifo,
el que no separa el grano de la paja,
vuelve a subir el mayodelsesentayocho,
a la espalda una vez más,
en la colina eterna del tiempo, para dejar,
la esfera en el fulcro, para ver como rueda,
ladera abajo, la primavera de Praga,
la revolución de los claveles,
el mayo francés, eco de la revolución,
con su guillotina,
Robespierre y su madre,
Rouseau y Piaget,
la guerra de Vietnam, y el mil novecientos diecisiete,
el once ese y el eme y este quince reciente y viejo
como la conclusión de un ciclo vacío
lleno de aire y de mentira,
tan real como el hambre misma
y la penuria de cuerpo y mente,
ya que de alma ni hablemos
no seamos descalificados.

Cualquier tiempo pasado…
emerge en el líquido de la cubeta,
como una foto en blanco y negro,
en el cuarto oscuro de la racionalidad irracional,
al margen del Ser, a la luz de una lámpara roja,
como no podía ser de otra forma,
mientras observamos en la penumbra, cómo aparecen
las cosas, hasta su punto de gris e inmediatamente,
con la pinza, cogemos aquella imagen…
y la fijamos.
Después de lavarla, la pegamos en un espejo
de cara a sí misma,
de espaldas a la realidad
hasta que se abarquilla y se desprende
cayendo como un cromo
(¿no habéis oído eso de cambiar cromos?)
de nuestros juegos infantiles
a la hora del recreo.

La areola, fresas con nata,
de un pecho femenino, turgente, níveo,
seda y pétalo de rosa, con tacto de agua tíbia,
cristal de gelatina,
emerge de la realidad experiencial
para ser concepto y palabra
que alcanza la intemporalidad.

Ser consciente de que el rojo
preside el proceso, en la cámara oscura de la vida,
es importante;
Salir a tiempo de la cubeta, tambien lo es;
como saber que para fijar las cosas en su punto,
requiere sumergirse en agua con ácido acético, un tiempo
y después, bautizarse en agua clara
para abandonar el pelo de la dehesa,
y ser otro, no el mismo
aunque sí el de siempre.
Agua y vinagre como la esponja del centurión
a Jesucristo en el Gólgota, antes del
“Consumatum est”

© GatoFénix
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martes, 17 de mayo de 2011

Dolphin and Dog - Song of the Seas by Vangelis.wmv



Me enganchó esta historia.
El perro y el delfín.
Unas escenas entrañables
llenas de valor, valores, humor,
inteligencia, ingenuidad y perplejidad.
Tal que así nos dejan algunos aconteceres
de esta vida.
A veces perro; otras, delfín.
Y más veces, salvado que salvador.
Tiburones SA no descansan.
Pululan en derredor y si caes...

estas perdido a menos que
seas salvado por algún delfín anónimo:
samaritano de la vida.

Algunas de esas otras veces,
en las que parezco delfin salvador,
mayormente lo soy sólo de nombre.
Ya sabe, por ser el del-fin.
Exacto.
Por ser, el último en enterarse.
Tanto, que estoy seguro que,
en este momento,
no sé "de la misa la media".
Como el perro de este "flim" del "tube"

© GatoFénix

sábado, 14 de mayo de 2011

© GatoFénix - Atinó la paloma.

Atinó la paloma,
no se equivocó, no.
Me dió en "toa" la cruz,
Feria de San Isidro, cerca de las cinco de la tarde.
Con lo grande que es Alcalá de Henares,
y lo difícil que es que le toque a uno,
y en pleno vuelo, para más mérito.
Certera cagada en la columna
de una paloma ¿mensajera?
Quién lo sabe.
Con mensaje sí, una lágrima cular
que lo pone a uno en su sitio.
Gracias que no fue una cigüeña.
¿Qué somos al fin y al cabo
para un ave que vuela libre?
Pues eso. Un inodoro más.
Un objetivo móvil.
Algo sin importancia.
Les da igual tu edad o que sea un "lacoste"
la certera cagada, nos cuelga
el San Benito, como monigote de papel
a la espalda, el día de los Inocentes.

Todos ven nuestros defectos,
colgados en la alforja de atrás,
menos nosotros:
Fatuos ignorantes pendientes
de nuestra alforja delantera
con nuestras supuestas virtudes.

© GatoFénix
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miércoles, 11 de mayo de 2011

Mouseland-En campaña inmersos.



Como soy GatoFénix, me deben considerar un desertor, con este tipo de humor caústico.
Ha pasado el tiempo, pero la metáfora es impecable. Hoy me entero que La Junta de Castilla La Mancha ha cancelado todos los acuerdos con los sindicatos desde 2002. Ahí estamos.
Sueldos como en 2002 pero, no se si se habrán cancelado también las leyes que nos afectan desde 2002, entre ellas la infumable Ley de Educación.
Mucho me temo que ni esa, ni la de andar a 110, bajo multa y pérdida de puntos si se incumple, van a desaparecer. Todo para poder recaudar más y hacer otro aeropuerto como el de Ciudad Real. Esta vez  ¿dónde? ¿en Tomelloso?... Ya los he oído - ¿Y por qué no?
Pues ahí mismo, que es muy preciso para el desarrollo.

Todo quedará igual, me temo. España ya está rota.
Da igual que sean negros, blancos o grises.
El fin, todos ...zafios depredadores sin humanidad, sin competencia alguna, sin nobles valores y, con pintas. Con unas pintas...y no de cerveza como a mi me gustan.

© GatoFénix

Naturaleza Fractal.Geometria Sagrada y Numeros.

miércoles, 4 de mayo de 2011

© GatoFénix - El extraño monje del Tíbet

    Oraciones                                           Templo y monje

    La ciudad de Lhasa junto............   al río Kyichu. Puente sobre dicho río.


Érase una vez un monje del Tíbet que sólo tenía como compañeros al sol y las estrellas en su vetusto monasterio, situado en la ribera del río Kyichu. Sin embargo, recibía muchas visitas que le traían regalos. Venían gentes de los sitios más dispares; algunos, de tierras muy lejanas, tal era su fama. 
Los que lo habían visitado decían, cuando se les preguntaba, que era un hombre tan corriente que no podían describirlo y, al mismo tiempo, tan especial que cualquiera lo reconocería entre una miríada.
Esto era muy curioso, si tenemos en cuenta que los visitantes procedían de todas las naciones del mundo. Y así, unos eran de las proximidades del monasterio, de la ciudad de Lhasa, pero otros, habían llegado del sur de la India, con sus cabellos negros y su tez morena; otros, de Etiopía, esbeltos nubios y algunos del pueblo masai; pero también bosquimanos; otros, de Japón y Manchuria, incluso, en el  libro de visitas del monasterio, se había registrado un matrimonio: María de la Antigua e Isidro, que venían de Azuqueca de Henares, cerca de Meco, el punto más alejado del mar de toda la península Ibérica, y se lee sobre sus nombres: "Santiago de Compostela es muy bonito. Hace mucho frío y está más lejos de lo que nos dijeron. El gallego que hablan es muy raro y no hay marisco por ninguna parte".  Luego, está su firma con lapicero de trazo grueso...de esos que había que mojar la punta con saliva para que luego pintara como violeta o así. Aunque esto no es relevante para lo que nos ocupa, pero a cualquier buen observador le daría mucho que pensar, y se podría escribir otro libro de esto. 

A nuestro monje, todos lo veían como un igual, y todos eran diferentes. No obstante, percibían en este personaje solitario un halo especial, como una pátina de bondad que nacía en su mirada, limpia y penetrante como el río Kyichu y una sonrisa tan extrañamente hermosa que en una ocasión hizo llorar a un samurái que pretendía matarlo y en otra, puso de rodillas a un temido salteador de caminos.
Cada viajero, sin excepción, a la vuelta de este venturoso encuentro ya nunca fue el mismo. El corazón de cada uno se habían llenado de amor de tal manera, que ni  la vida, ni la muerte los angustiaba y siempre, siempre estaban de buen humor.
Cuentan, aunque nadie podría asegurarlo, que sólo uno de los visitantes que no se supo de dónde, a su vuelta a casa, sólo balbucía:
- "No es posible… ¿Será posible lo que han visto mis ojos? -  o exclamaba -  "¡No puede ser cierto! ¡Nadie vaya a semejante lugar!" - o musitaba - "Todos saben que no existen los ángeles" - o, casi en un hilo de voz enunciaba según la ocasión -  ¡Ojala! me hubiera quedado en casa"... Y,…enloqueció,... y murió. Así, sin más; que no era anciano siquiera...
Todo eso se dice. Doy fe de lo escuchado,...y yo lo entiendo, porque los espíritus inmundos son incompatibles con la luz y la verdad.

© GatoFénix  


(29 de septiembre de 2007 - Cuento rescatado para tenerlo todo en mi rincón. Muchos ya lo habréis leído)

domingo, 1 de mayo de 2011

¡Felicidades, Mamá!


Desde que el día de la madre pasó
del 8 de diciembre, ya nada es como era.

Al margen de creencias, si eso pudiera ser,
lo comercial y políticamente correcto,
ha ganado la partida.

Ahora el día de la madre es
el primer domingo de mayo, tal como hoy,
que es una manera de tener un día flotante
sin fecha fija: antesala del olvido.

Me apresuro a felicitar a las mamás
antes de que el día sea borrado del mapa
como una consecuencia colateral de alguna ocurrencia
o aplicando, que todo es interpretable como vemos cada día,
por, mismamente alguna otra ley de última hora.

¡Felicidades mamá!

En tu caso es de perogrullo,
seguro que estás mejor que aquí.

Hubo de todo ¿verdad? pero algo rompió tu memoria
y yo lo entiendo perfectamente.
El alzeimer debe ser una válvula de escape
de la olla;
una liberación: oxímoron cruel,
cuando la memoria es una tortura, la desmemoria.

Desde nuestro punto de vista: cierto;
desde el tuyo, quién sabe.
Tal vez un limbo cargado de purgatorio
por tus creencias;
un infierno para un hijo al que has olvidado
y trataste como un extraño.

Ni los besos ablandan esa roca.
Hasta tu sonrisa era una mueca de compromiso,
llena de miedo ante la incertidumbre.

¡Felicidades mamá!

La felicidad la tenías, sobradamente, merecida.
Este recuerdo es para ti, ahora que ya
espero que me reconozcas.

Fíjate, ahora que ya no puedes apapacharme.

No importa.
No sufras por eso, también,
no vaya a ser que pierdas allí también el juicio.

Disfruta del espectáculo.
Aquí ya sabes, menos mal que tendrás
una comprensión que a mi se me escapa.

Cualquier día apartan este día del calendario,
ya sabes,
hay matrimonios que no tienen madre.

Podría entrar en lo interpretativo de
una ley que llaman de trato.
Así nos tratan.
Hemos pasado a ser los otros.
Siempre fuimos los otros antes, y ahora.

No, no es que se haya muerto la madre...,mamá.
Anda, no te hagas la tonta conmigo.

Bueno, espero que lo entiendas, allí habrá
algun alma de Dios que esté para eso;
aunque, de veras, poco importa.

Un abrazo y un beso enorme,
de esos, que por circunstancias ajenas a nosotros,
como ahora, no nos dimos nunca.

Sea como sea os recomiendo dar,
un poco de lo que recibisteis,
a vuestra mamá...si está entre vosotros.
A veces, mañana no existe.

Podemos hacerlo dando unas flores con un beso.
Si ya no está con nosotros podemos hacer una oración de gratitud
por su sacrificio y dedicación, como es mi caso:
un pensamiento amable, es una flor preciosa.

Ella se llamaba Amparo, y lo fue para mi;
aunque para mi siempre fue "mamá"
o "la mamá" cuando me refería a ella.

Mi mamá siempre fue para mi una persona
muy importante.
(No me importa que se note)
Para ella mi recuerdo y mi oración.

Siempre lloraba de alegría cuando le cantaba:
- "Son como el mar,

como el azul del cielo y como el sol..."

Seguía toda ella y, a ella
la traicionaba su sonrisa.
Sonreía y sus ojos brillaban
de placer...
- "Los ojos de la española que yo amé".

Ahí sí que disfrutaba mamá.
Luego, al terminar, se iba sóla a la cocina
a guisar como los ángeles...
Creo que feliz, dentro de lo que cabe.

Ojala estés siempre oyéndome cantar
tu canción preferida.

© GatoFénix ( que ya hace mucho que no canta)

Siempre amanece...(23/12/07)

Me hice río de sangre no hace mucho
Y por él navegaba, plácidamente la parca,
tal como lo soñaba hace meses.
Un río manso lleno de meandros,
meandros cada poco,
cada nada,
meandros;
primero sangre,
luego lodo y
rozando la otra orilla
por muy poco polvo.
Llegué a ser tan poco que hasta veía
cómo se alejaba,
a cada instante,…el propio sufrimiento.
Tal vez las manos, los pies y las rodillasno fueran mías
y ya fueran de otro.
Llegué a ser sólo sudor
sudor a chorros,
y a no tenerme en pie;
y a ser llevado, mitad en silla de ruedas,
mitad lejos, con la ausencia
en la cara de pergamino,
hasta la camilla.
Una vez vuelto de este viaje
Os traigo este mensaje:
Siempre amanece.
Ya sé, porque lo he sentido,
aquello que cantó el poeta;
Y porque lo he vivido, siendo tan poco
y tanto, como
ser polvo, pero polvo enamorado.
Rozar lo que es
vivir un milagro, de milagro.
Ser
como una hoja,
que el viento balancea
caprichoso, caprichosa,
viniendo
de ser nube
a barca de un insecto
o manto de la tierra
que cruje a nuestro
paso.

Bajo la última luna llena de este otoño, dos mil siete;
En el ocaso.
Después, un nuevo nacimiento;
El portón de la Tierra menguando la luna
y el Sol con sus corceles dorados
que desliza las cortinas de la noche,
en sus extremos,
y ensancha el escenario
de este frío y luminoso día,
y …desde ahora,
cada nuevo día.
Entre bambalinas…

© GatoFénix el 23 de diciembre en 2007
(Hoy lo he recordado y no sé por qué no estaba en mi rincón)