jueves, 23 de junio de 2011

Eres más grande que ...

"Eres más grande que el día del Señor"
Me crie con ese dicho que no comprendía
y que hacía alusión al día del Corpus.
Tres días que relucen más que el Sol.
Cosa que hoy se cumple "a rajatabla",
en segundo lugar porque es mi cumpleaños.
Que yo recuerde nunca cayó el día del Corpus.
Sin embargo el día de mi Primera Comunión.
Como en esta foto puede verse, el marinero,
de alma marinera y bohemia, el que suscribe,
anduve en procesión después de recibirla.
El Día de la Primera Comunión.
De aquellos momentos de la foto.
Recuerdo el caloruzo que pasé
y la congoja posterior, una vez terminado
el espectáculo, de la bronca de mi madre
porque manché de chocolate el lazo.
Una gota de nada. 
Una salpicadura involuntaria
que manchó el día completo.
Ese mismo traje debía heredarlo mi hermano
para otro año y aquello era un drama
cuando a veces no había postre
y siempre más hambre que pan.
Corría, pero lentamente os lo aseguro,
el año 1958 y yo todavía no había cumplido
los ocho años. Lo cual era algo natural 
pero poco corriente para hacer la Primera Comunión.
Aquel día comprendí que la Procesión
no tenía mucho sentido y que la fé
de la gente, muy respetable por cierto,
daba para mucho más de sí
de lo que yo alcanzaba a entender.
Soy muy creyente pero entiendo
que aquello casi no tenía nada que ver
con lo que realmente Jesús vino a enseñar
con su vida coherente hasta que lo mataron.
Recuerdo, años después, al Padre Gago,
eminente catedrático en románicas,
que me dijo para interrumpir el paseo vespertino,
- "Fray, me voy a postrarme ante el Absurdo" -
Y se marchó a hacer la visita al Santísimo.
Todo un tipo...
 "Más grande que el Día del Señor"

© GatoFénix

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Nacer a este sueño que es la vida.

Boda de mis padres.


Hoja de almanaque del día de mi nacimiento                                                            


              
Lugar de mi nacimiento.                                      




Mis padres y yo con unos meses en Zafrilla (Cuenca)


Nacer a este sueño que es la vida,
podría haber sido ayer, pero , no.
Ya han pasado unos años.
La cosa mas bien es al revés
de lo que muestran las fotos.
Éstas, son en blanco y negro
y aquella realidad,
aunque penosa y ajustada,
venía pintada de colores;
ahora, después de sesenta años
todo es en color, pero sólo en apariencia.
Es más bien una realidad gris y ,en el entorno,
a veces, casi en blanco y negro.
Afortunadamente llegar es importante
pero el viaje es lo bueno.
El trayecto, sin GPS: muy interesante.

Un abrazo a todos.
Brindaré por vosotros
con una jarra de Paulaner,
con un deseo: Que nunca más,
en ninguna parte llegue al poder
algún cobarde que pueda promulgar leyes
dictadas por sus miedos o sus fanatismos
que nos hagan a todos,
cobardes, mezquinos, pobres,
miserables e infelices
esclavos.
¡Prost!


© GatoFénix
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miércoles, 22 de junio de 2011

Mis motocicletas - mi afición




Por más que quería escribir no podía.
Hubo que moverse con ingenio y utilizar
el lenguaje con soltura para poder decir algo.

Lo he conseguido, por fin,
engañando a esta máquina
en la que se manejan los signos
a otro nivel de conciencia y de conocimiento.

Las motos son mis herramientas
para deslizarme por la vida.
También la bici, cuando joven, en la que viajaba
de Bolaños a Daimiel o
a Manzanares, o a Moral de Calatrava.
O cómo fuimos a Ciudad Real mi amigo Lucas (q.e.p.d.)
y un servidor, que así se decía, para comprar una guitarra para él.
Llegamos, vimos, la probé, y compramos.
Tan contentos. Era una guitarra española
"Alhambra" y lacada en negro por la periferia y en su espalda
que se difuminaba y fundía en rojo hacia el centro.
Bueno, una pasada.
Mil doscientas cincuenta pesetas bien empleadas.
Sonaba muy bien, era ligera y suave al pisar los trastes.
No bordoneaba ninguna cuerda y el clavijero no iba mal.
No recuerdo si bebimos algo o si comimos, fíjate.
Qué tiempos en los que parecíamos camellos.
Después de treinta kilómetros... y no recuerdo nada 
de comida ni bebida. Increíble.
Estábamos embargados en una emoción 
que borró todos los detalles no importantes.
Lo peor fue la vuelta en la cuesta La Acibuchal,
con nuestro cansancio, las bicicletas BH, de quince quilos,
y sin las moderneces de ahora, y encima con la guitarra.
Os digo la verdad. No sé cómo transportó Lucas la guitarra.
No sé si la ató al "porta" o se la puso a la espalda en bandolera.
Nada que no tengo la imagen.
Sólo sé que llegamos arriba de la cuesta,
andando los últimos metros,
y el resto fue, coser y cantar.
Todo cuesta abajo hasta Bolaños.
Siempre me agradeció este viaje
aunque no era de muchas palabras
pero era de gran corazón.
Tambien tenía su abuelo una bodega,
con lo que quedaba de un camión en el patio
y podíamos jugar en esas anchuras
a que conducíamos asidos al volante y cambiando 
con una palanca con pomo negro como azabache.
Y cuando crecimos, en su casa hacíamos güateques
con discos de 45 rpm entre los que estaba
"Con su blanca palidez" que era el momento estelar.

Lucas y yo casi siempre estábamos de pincha-discos,
no teníamos mucho éxito, así es que nos pasaba
como en el chiste del gatete joven que se lo llevan los otros de juerga
y después de ser interceptados por unos perros y dar varias vueltas
a  la fuente de la plaza, huyendo de los perros dijo, 
pensando que aquello era echar una canita al aire;
Yo voy a joder una vuelta más y me voy pa casa.
Y nosotros, oye que pongo un disco más y nos vamos.

En su moto, una Rieju de marchas,
monté por primera vez en moto.
Me la dejó y fui a Almagro con una gorra de sudista,
que tenía entonces, ese era el casco.
Iba todo bien, pero en la entrada al pueblo vecino, 
vino un golpe de viento más la velocidad
del vehículo y se me llevó la gorra volando.
Giré la cabeza instintivamente buscándola con la vista,
y según se cayó la gorra al suelo también lo hicimos
la moto y yo, al lado de un mojón blanco Km 4
y se le rompió un intermitente trasero.
Volví cabizbajo y avergonzado por el arrastrón
y le prometí que le pagaría el cristalito del piloto.
Se enfadó un poco, pero conmigo 
nunca se mostró agresivo. 
Sólo miró al suelo, y yo le vi la preocupación
por su madre, que le iba a llamar de todo
por haber dejado la moto y todo eso.
Siempre le estaré agradecido, porque así 
pude tener una experiencia que hizo nacer en mi 
esta afición, y eso que me caí.. 
Esto es como lo del poker
que ganar ya debe de ser...
Pero mi vehiculo de pobre era la bici.
Tuve que terminar cuatro cursos con
unas notas de sobresaliente en todo.
Así durante cuatro cursos.
Cada año al terminar la misma canción
- El año que viene, hijo.
La de rabia que me habría ahorrado 
si me hubieran dicho que no había dinero.
Lo habría comprendido...pero como Dios es grande
un verano llegó la bici.
Una BH azul y blanca de hombre
con los frenos de varillas.
Ese día no me bajé de ella ni en la hora de la siesta
y cogí una insolación que casi me lleva al "cuadrao".
Pero también aquello pasó y no sé
 los kilómetros que le haría.

Almagro, era una ruta de todo tiempo,
pero sobre todo en verano.
Entonces se podía volver a las diez, con la fresca,
y no pasaba nada...menos esa noche, que al pasar
cerca de la finca de Panilla, la cual ya no existe,
nada más abandonar las últimas luces del pueblo,
en la esquina de la Algodonera de Castilla, la última
una con tulipa iluminando un cartel de Nitrato de Chile,
amarillo y negro, me encaminó a lo oscuro de la carretera.
Empecé a oír unos ladridos por la derecha
que se acercaban.
- Eso de ladran luego cabalgamos 
me hizo menos gracia que nunca -
Aceleré un poco pero cuando me di cuenta
lo tenía casi para morderme el talón derecho.
Casi me meo del susto. 
Noté en le estómago el pánico y 
agarrando con fuerza los puños del manillar, 
agaché la cabeza y sacando fuerzas del propio miedo,
si pondría la bici a sesenta o más unos minutos eternos,
y al poco dejé de sentir el aliento y los terribles ladridos
del loco cancerbero del maldito Panilla y su madre..
Empezaba a oír el tintineo de la rueda dentada 
de la noria a la izquierda de la última curva a derechas.
Llegué en un suspiro a la curva de la noria oyendo 
con fuerza como de un martillo sobre metal
y cómo subían cadencialmente los cangilones.
Me llegó una brisa de aire fresco que nacía
en la higuera junto a la alberca.
¡El puto perro! - pensé -
Esta vez me he "librao" de milagro.
Ya veía ente sombras la borriquilla dando vueltas
sujeta al varal y con los ojos medio tapados.
Y debí pensar ¿y para qué, si es de noche?
Con estos pensamientos ya entraba en las primeras
bombillas del pueblo. 
Ahí cambiaban los traqueteos.
Dejaba los adoquines,
que se te caían los empastes, 
y giraba a la derecha por la vereda 
que estaba asfaltada,
aunque con una superficie modelo túmulo.
No era prudente coger la sendita suave
del borde con tierra fina sin luz de día,
porque si dabas un llantazo 
con el irregular borde del asfalto
no te librabas de besar el suelo
con un guarrazo soberbio... 
más los daños colaterales del vehículo.

No era cosa de llegar a las once, 
allí tomando el fresco mis padres con los vecinos 
y dar el vergonzoso espectáculo.
Ya iba a ser bastante si llegaba a sus oídos
el asunto del perro. Que aquello
podría poner en peligro mis aventuras,
porque oficialmente y no lo digáis, 
yo venía del parque de Bolaños de estar con los amigos.

Todo este trajín de cabeza, con mis dieciséis años,
es lo que he mantenido hasta ahora con la misma ilusión.
La emoción del momento y la visión de las cosas,
subido y en movimiento, desplazándome
entre ellas como un maestro zen,
tratando de dejar todo donde está,
pero tomando, de ese no contacto, 
una gotita de su esencia a modo de préstamo:
los ladridos babosos del perro, 
el aire sofocante,
los latidos del corazón,
las pantoriillas tensas,
el nudo en el estómago,
la sequedad de la boca,
el olor a hinojo de aquella noche,
el tintineo de la noria, 
el ruido del agua jarreando en el caño de chapa,
el traquetreo de las ruedas botando sobre los adoquines, 
el tacto de los aros de los puños de plástico y cómo
se marcaban en la palma de mis manos...
y así tantas cosas...
hasta la sensación de volar cuando
me bajaba de la bicicleta y la llevaba a mi lado derecho.

Llegar esa noche fue muy importante.
Me sentía feliz de haber salido con bien del trance.
Sonreía hacia dentro y aprendí que eso era sentirse
satisfecho y bien.
Y que eso está muy cerca
de ser casi feliz,
en unos tiempos
complejos y duros
y a la vez ricos,
interesantes y hermosos
que viví.

© GatoFénix

lunes, 20 de junio de 2011

Paisaje camino de Jadraque Guadalajara España



http://youtu.be/4GMI27Brywo

Ayer era la antesala del día más largo.
Y salí a celebrarlo...
Con el calor que hacía, el sol encima de nosotros,
la moto y yo. A ella le daba igual:
Impasible; pero el menda...
al detenerme ¡puf!
sudando por las calandracas del beaterío.
El paisaje, sobrecogedor, parece exagerada la palabra,
pero a mi me reconcilia conmigo mismo
el silencio de una carratera desierta...
y la inmensidad de matices hasta el infinito
en todas direcciones.
El calor ha encanecido la avena,
pero persisten algunas amapolas veteranas,
así como un tapiz variado y diverso
de vege-tales humildes, tan tales
que no tienen nombre conocido,
por mi, claro; cosa de mi ignorancia
botánica.
Algunas tienen motes cariñosos
ligados a la infancia y a la mutilación incruenta
del "me quiere, no me quiere"
como las maravillas de siempre
de las cosas de la vida.

No conocía esta ruta hacia Atienza.
Toda ella bonita pero ahí, no pude sino
clavar los hierros y asombrarme.
No daba abasto a ver el hueco del espacio
en toda la rosa de los vientos,
por eso he intentado hacer este junta y pega,
picasiano, con  minúscula, que detenga el momento.
Rebasan mi capacidad las redondeces y algunos montes,
que me regala la vida, casi siempre...

Colores armoniosos llenos de sosiego.
Silencio impresionante de lo perecedero y cambiante
en una rueda de la vida que siempre toca
la fortuna.
Sentirse vivo y sin otras gentes,
faltas de respeto,cerca,
cauteriza las heridas de la fricción díaria.

La mala educación,
las malas maneras del vecino y sus vástagos,
las caquitas de los perros en las aceras,
el encanto de las meadas en las esqinas
y los olores amoniacales de alguna calle
en algún rincón de esos que quedan detrás
de las casetas de los transformadores de la luz.

Aquí, los olores naturales acres, intensos o frutales
te depuran y te cargan las pilas.
Sobrecoge un lugar sin gente, en estos tiempos
de aglomeraciones, de quedadas,
de botellones o de gregarismos que hacinan
los cuerpos como alpacas desalmadas
o gavillas de sarmientos tras la poda,
que recogen los "cucos" en labores de hace tiempo.
Ríos de indignación por las negras vaguadas de las ciudades.

Aquí, las besanas enmpiezan a ser oro viejo
y los horizontes una sera de vendimiar
tejida con esmero en colores cálidos y pardos.
Da pena volver a la grupa; pereza de seguir
para encontrar no sabes muy bien qué
en alguna parte incierta.

Te empuja el placer del viaje, cierto,
ese partir el aire dejando atrás un torbellino
que mueve las avenas locas de los arcenes.
Luego, poco más,
sentarse como ahora y dejar
que las imágenes se vuelvan palabras
y que las palabras se vuelvan el viaje
y que el viaje te lleve a ti, en privado,
una experiencia solitaria...
muy, muy agradable.
¿comprendes?

© GatoFénix

viernes, 17 de junio de 2011

Leño - Maneras de vivir (festival) Rosendo mi amigo.




Aunque no lo parezca somos él y yo.
Él, a la derecha, es el Gran Rosendo con 16 años,
a la izquierda de la foto, el  GatoFénix con 19 años.
Eramos amigos que nos veíamos en vacaciones.
Una larga amistad, aunque cada uno haya seguido un camino,
o el que nos han deparado las circunstancias
y hemos asumido.
Entonces compartíamos guitarra,
meriendas y alguna cerveza que otra.
Él ha llegado a lo más alto.
Trabajó duro y ha sido autodidacta.
Pasaba horas y horas escuchando y repitiendo
punteos de Dee Purple o Jimmy Hendrix.
Nadie como él recorriéndose el mástil de la guitarra en España.
Nadie tan honesto en su manera de vivir.
Es, auténtica buena gente; oro fino en jeans gastados,
con la cortina de pelos, ya canos, para poder
trabajar como entre bambalinas. A su rollo.
Tímido y sencillo: entrañable Rosendo,
al que considero amigo de toda la vida,
con el que no me ha hecho falta hablar tanto, porque sabemos
que el discurso no importa si el afecto es sincero.
Ahora ya hace casi seis años que no nos vemos,
el último encuentro fue en una actuación en Azuqueca,
donde yo trabajo en un instituto.
Nos vimos y nos encontramos como en la Virgen del Monte,
lugar de la foto juntos hace tanto y,
aunque no nos dijimos nada profundo,
con la mirada nos reconocimos
como dos entrañables extraños que no sabíamos
si nos íbamos a ver nunca más y ...casi,  ni nos despedimos.
Los mismos ojos de siempre y sus manos sarmentosas de siempre,
llenas de punteos gloriosos en la Fender.
En tu honor estas letras, amigo Rosendo.
"Pa´ habernos matao" ... y unas risas
encogiéndose de hombros.

Un abrazo


© GatoFénix

lunes, 13 de junio de 2011

No quiero ser inofortuno.


Ya sé que irrumpir así
justo cuando, a lo mejor, no toca,
inmerso en una audición retrospectiva
de Leonard Cohen,
con ese cobertor que es la noche..

No quiero ser inofortuno.
Venir con el petate de mis cosas
a tu casa, sin excusa alguna,
no tiene perdón de Dios.
A quién puede importar mis pensamientos:
ese discurso interno con “pase per nocta”

Cada cual, tiene bastante con lo suyo
y con los suyos. Que,
cómo puede hacer tanto una ese final.

Escucho a Cohen, aprovechando eventos
por su reconocimiento tardío a mi entender
y viajo,
de viaje como esta mañana en mi moto,
a treinta años por hora hacia el sol presente,


http://youtu.be/cGGSo530bdA


pasando la mirada como una brocha
por el espejo retrovisor donde las arrugas se alisan.
Así, a diestra y siniestra,  mirando de soslayo,
de hito en hito, el horizonte cambiante
por retorcidas sendas o el camino andado,
la huída de Horche en los atrases,
encaramado en una loma fisgona
flotando en un olor intenso a jara.

La frialdad del cristal del recuerdo
estremece como una mandolina enamorada
con un puñado de cuerdas por tocar
y un manojo de tequieros en una mañana
repleta de largos y frescos besos...
Por eso, por todo eso
no quiero ser inofortuno.

El tiempo de caer de la higuera
es un tiempo afortunado.
Juventud: miel sobre hojuelas.
Y el corazón a galope tendido.
Tendido, o de pie, en una vespa roja
o en el asiento de atrás de un coche.
A galope tendido
lleno de versos y cubierto de besos,
miles de caracoles tibios recorriendo el cuerpo
hasta el escalofrío...


http://youtu.be/YrLk4vdY28Q


Tiempos de Aleluya 
como para no despertar del sueño.
Racimos de notas robadas,
vendimiadas a dos manos entre las pámpanas
de un teclado, por un loco poseso de viento 
y de rayos de arco iris.
Otro hombre ahogando a quejidos una armónica
y una guitarra calada hasta los huesos
marcando nuestros pasos
hacia el fondo vacío del hombre,
la soledad y el amor,
llenándolo todo de música...
y poesía.


http://youtu.be/hLyRrPBVhTo


Pichicatto de unas caderas desnudas.
Mandolina oriental al fondo.
Anacrónico espectáculo
en tiempos ajenos, alienantes y desafortunados.


Lo nuevo de ayer sigue siendo nuevo.
La cosa intemporal que te deja muerto
y te aleja del cutrerío concomintante del presente.


Estamos en tiempos imperdonables.
Hombres que niegan evidencias:
camino de la locura.
La locura del odio:
reverso tenebroso del amor
hasta el esperpento del sin sentido.
Insisto. 
No quiero ser inofortuno pero
desafortunadamente, ver,
es lo que tiene.
Oir y callar:
lo que conviene.


http://youtu.be/Ao0BdtZr2_M


© GatoFénix – No queriendo ser inofortuno…
http://youtu.be/ZeoNmQsfzbU


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Leonard Cohen - Everybody Knows

viernes, 10 de junio de 2011

© GatoFénix - El hombre acunado en mentiras.

Una cosa es hacerse el tonto y otra muy distinta es
que te traten como si lo fueras.
Una cosa es guardar silencio y otra muy distinta es
que te silencien.
Perdonen que irrumpa en el poema desta forma
hablando.
Hablando sin ningún interés de ablandar nada,
desde una verdad subjetiva tan válida
como la de todos los silenciosos voluntarios
que acatan las reglas de un juego
en el que juegan sin haberlo inventado,
sin tratar de reinventar la rueda,
sin doblegarse al infortunio de la agresividad ajena,
enmascarada con miles de disfraces
y que todos ellos nos llevan, con pasmosa evidencia,
a esta perversidad de buenismo que sólo es bueno
cuando su marco de pensamiento es el único;
cuando el incienso de los mediocres, interesados
en medrar, económica o egoicamente,
los "coloca" o los instala,
diciendo que no hay, por su parte,
sino el bien de los demás pero...
no acatan las normas.
Ellos son las normas.
Ellos están por encima de la Ley.

Hay una farándula callejera lobotomizada,
hábilmente manipulada por gentes de
tan notable inteligencia como perversidad.
Los adoctrinados, nuevamente,
se han zampado a los verdaderos indignados.

Hay gentes, entre bambalinas, que organizan
la vida de los otros, todos nosotros,
a su interés y antojo con un cinismo
propio de trileros, guapos y feos,
ellos y ellas, jóvenes y no tanto que
igual siembran cizaña por la noche, un día,
que reinventan un diccionario de términos, otro,
basados en sus principios que no son sino
el final de todos los humanos, incluidos ellos,
aunque no lo sepan o no quieran saberlo.

Como ven es un escrito sin argumentario;
sin asesores, psicólogos, pedagogos,
politólogos, ni todos los ingenieros
del nuevo logos revelado,
a unos pocos iluminados,
toda vez que el Logos, Dios,
fue muerto hace tiempo para que el caos
nos dirigiera,
por donde mi imaginación, no hace tanto,
era incapaz de vislumbrar,
que nos digiriera..

El ser humano es tan complicado como simple.
Olvidemos las palabras;
vayamos a los hechos.
Miremos las obras tal como se nos muestran
de esa verdad, luego, con frialdad,
lleguemos a conclusiones:
Nuestra verdad.

La mentira parece una almohadilla
de una encajera de Almagro.
Sobre ella, se pueden tejer filigranas,
hilos, al fin y al cabo, entrelazados
con la ayuda de alfileres,
de duras cabezas de colores,
sin seso alguno, peones
que los dedos de la encajera,
en sabia rutina,
pincha en un patrón de papel,
de arriba hacia abajo,
sobre un falo lleno de paja,
entre sus muslos;
Ella, sentada a horcajadas
en silla baja de anea,
que es planta bisexual, como sabéis,
femenina abajo y masculina arriba,
formando un conjunto plástico ancestral manchego;
más exhibicionismo, ambiguo callejero, que
porno cutre a la hora de la siesta
que es la hora de la oveja del horóscopo chino
Una amazona sobre Clavileño
como cabalgando detenida en el tiempo
mientras avanza hacia abajo de las crines,
cual escritura japonesa,.
un entramado geométrico de calados
que son para jugar con el vacío
y con el aire.
Sugerente arte el de la insinuación
del objeto y del sujeto.

Una imagen que vale mucho más que mis palabras
aunque fueran mil y que nos muestra
la mentira como artificio
regido por patrones de siempre
y que igual sirve para una mantilla de blonda
para una procesión que para unas puñetas;
también vale para un ajuar completo,
para lencería íntima o para
un vestidito de primera comunión,
y hasta un tú y yo.

Podría estar callado, como muchos quisieran,
y de paso, ser dueño de mis silencios,
como he leído por ahí,
pero en este caso decido hablar,
como en otras veces,
para que vosotros seáis los dueños de lo que digo.

Una vez dicho lo dicho, cada cual recoge lo que quiere,
por lo que tampoco me hago responsable
de interpretaciones personales.
Sólo asumo ser un pequeño revulsivo
que os mueva a la reflexión.
A mi estilo.
Con patrón propio,
aunque coincidente con el de muchos
a lo largo del tiempo o en este momento,
como una alternativa a las manifestaciones
de calle y plaza, tan molestas e incómodas,
para todos,
como cutres y antiestéticas,
por lo que he visto,
que me recuerdan un pretérito anterior,
sufrido en mis carnes,
con la oscura intención
de presente continuo.

Callar, no supone haber caído en la burda trampa.
Casi veinticinco años de mala educación,
con poca ciencia y esfuerzo y mucha doctrina,
tiene estas consecuencias.

Nunca estuve en las *ultreyas
- ¡Dios Santo! no sé ni cómo se escribe -
de los cursillos de cristiandad en el franquismo,
ni en las convivencias de la acción católica,
pero me tocó verlas muy de cerca.
El mismo tufo tiene.
Esa nube fanática que ciega los ojos,
y los demás sentidos, empezando por el sentido común,
para mi es muy reconocible bajo todas las máscaras.
Todo, una copia barata de los movimientos eclesiales
que tanto denostan.
El nuevo opio de la televisión
lobotomiza al pueblo - Pan y circo - como siempre,
en el eterno trabajo, encaje de bolillos,
de involucionar al hombre, acunado en mentiras.
Recuérdense lecturas...
Fahrenheit 451
Mundo feliz de Huxley
y 1984 de Orwell
en 2011


© GatoFénix 

miércoles, 8 de junio de 2011

Kiesha Crowther en español 1 de 3 - Es un mensaje interesante.


Este es el primero de tres mensajes. Si deseas ver los otros puedes hacerlo desde You Tube.

GatoFénix

viernes, 3 de junio de 2011

© GatoFénix - ¡Felicidades, "Gorrión"!












Mariposas en movimiento
mar de trigo verde
primavera dos mil once.
- Tengo unos nervios, papá.
No he podido dormir pensando
que me quedan unas horas
para cumplir catorce. 

Mariposas en movimiento
trigo verde a mares,
primavera catorce,
en un sueño.

Catorce primaveras de aquella noche,
que nos pusimos, de parto tu madre;
y yo, de espanto.
- Qué poco valen los hombres...

Mariposas en movimiento
mar de trigo verde:
primavera y ...
avena loca de las linderas,
banderas de campanillas de sauce llorón:
quimeras.

Todo junto aquella noche de truenos y centellas.
Tiempo inestable, lleno de tormentas
que amedrentaban como una gran mascletá,
lejos de las fallas.
Naciste de pie, Sara, literalmente;
preciosa como un bombón de trufas, 
y queso con arándanos, como un "buda".

Allí estaba en quirófano,
verde, rana Gustavo,
la mano cogida de tu madre,
hecho un pocete de gelatina.
En un susto.

Si hay un momento
indescriptible para mi,
fue ese: verte,
con el gorrito blanco de frailecilla
y la piel con birriagos de mantequilla, 
transmitiendo, como un farilillo, paz y luz:
una belleza.
Debía estar boquiabierto,
babitontilocosonriente, mucho tiempo.
De esos momentos, 
que se olvida uno de respirar
y no se muere.

Cuando, tiempo después,
recordando entre nosotros un viaje de hace quince años.
-"...allá por Suiza, en casa de Margrit..."
- ¿Y yo dónde estaba? - preguntas.
- En la Barriga de Dios.
Y quedabas conforme pero pensando,
tan chiquitina.
A través de tus ojos se veía
funcionando tu nueva maquinaria,
pensando que aquello sería un balcón,
como el de casa,
desde el que se veía,
 como el patio de recreo del colegio de enfrente,
pero que uno no recordaba 
porque no das abasto con tanta entretenida.

Ahora me pides, como regalo,
que te abra una cuenta para entrar a formar parte
de la "barriga" de Tuenti.
Una plaza en donde juntarse,
de forma virtual, con las amigas.

Hoy toca felicitarte.
Felicitarte y felicitarnos por tenerte.
Por ser el mejor presente
que me pudiera dar Dios en su generosidad.

La vida cobra sentido
pudriéndose el grano y dando fruto.
Cobra sentido desde el servicio a un hijo.
Una hija, fruto del amor y del valor
de dos locos,
que cogieron un cometa en un descuido
cuando pasó cerca, sin pensar otra cosa
que en el viaje.

Mariposas en movimiento
entre las olas de espigas plata y verde
Catorce cuatro de junio, Sara
bella como una amapola en el trigo.
¡Ojalá vivas dos mil once
primaveras!



© GatoFénix 
Porque ahora mismo,
 hace catorce años, 
estabas naciendo, 
como este poema nace. 
Tu papá