sábado, 19 de noviembre de 2011

Pensativo, buscando la madriguera.


No tiene salvación.
Él lo sabe. Se le ve en la cara.
Está buscando una madriguera virtual
para echar la pota.
En memoria de mi padre, también maestro,
que en su desconocimiento, o no tanto,
hablaba que los árabes -yo creo que los confundía -
cuando tenían que desahogarse,
hacían un agujero en la pared; 
contaban lo que querían...
y al terminar, lo tapaban.
Voy a hacer un agujero, virtual en la red,
y diré en el fondo de su negrura
que hoy, por ayer, la gota colmó el vaso.
¿Qué se han creído estas gentes de aluvión,
estos posos de café progresista?
¿Qué fuerza les asiste a los mentirosos?
Me toman por tonto.
El cinismo es insultante,
agresivo,
burdo,
cínico,
vil.
No sé si la paciencia no me va a fallar.
Qué poco sabe la gente sobre el sistema educativo
que están pagando.
Una Ley que está para camuflar mentiras.
¡Que religión más odiosa el progresismo!
Que odiosa nos resulta a los que no queremos religiones.
Actúan como posesos.
Una masa que se junta para encontrar...¿que?
Se medita en silencio y a solas.
Eso hago yo.
Las masas son acéfalas.
Los expertos en rebaños, los pastores,
manejan las ovejas.
Con perros ovejeros, eficientes y fieles,
las pastorean.
Que no les falte pasto, ni "costo",
ni "soma" a los epsilones del Huxley.
En este agujero voy a vomitar
por los profesores que incitan a la huelga
a los menores de edad;
voy a denunciar unas razones para una huelga
que no son sino el pataleo y la kaleborroca;
denuncio un sistema educativo doctrinario/provinciano;
una escuela vacía de contenido referencial
y llena, de ingeniería social;
denuncio que se haya convertido un Centro de Instrucción Pública
en un Centro de "engorde y esparcimiento";
denuncio las políticas de engaño a padres, alumnos
y nuevos profesores convertidos en cuidadores,
en grupos heterogéneos e ingobernables, por Ley,
como si de de una enorme guardería se tratara 
 - ¿recuerdas la isla a donde va conducido "Pinocho"
y a base de deseducarlo y dar rienda suelta a sus instintos
se tranforma en un asno junto con los otros niños?
"Carne de matadero".
No puedo hacer huelga, encima,
- que ya hice la del 88 (creo) hasta el final -
dejando a los alumnos sin atención
para que pierdan un tiempo valioso e irrecuperable
de aprender a pensar cuando se puede aprender;
que una vez cerrada la puerta de ese tiempo,
ya no se puede abrir.
Es duro mantener las creencias
y mas duro, cambiarlas por las evidencias,
y tomar otras... o ninguna,
y seguir buscando entre los engaños;
y más duro decirlo y mantenerse coherente
en un mundo falso,
tan falso como un éuro de madera.

Después se cierra el agujero, como decía mi padre,
y se siente uno mucho mejor.

© GatoFénix

domingo, 13 de noviembre de 2011

De luna, lleno.



Esta noche la luna
llena como estaba llena
parecía un agujero bien redondo
por donde escapar del día.

Parecía que al respirar y ponerse de puntillas
la cabeza fuera a salir a otra dimensión.

Gracias a Dios el arie fresco
ha bajado del cielo y nos envuelve.
Bajo la carpa de la noche
extendemos los brazos
para abarcar, la misión imposible,
de nuestra casa.

El ahogo de los otros
hiere la pared que nos circunda.
Nos replegamos
quisiéramos no pensar
y no podemos.

Esta noche la luna
llena como cuando llena
de luz la noche.
Las tejas de las casas bajas
perecen plata y terciopelo
plagada de minúsculos *diamentes.
Los *diamentes son los diamantes locos
de los hombres que habitan su interior.
Ellos salen a pasar la noche al raso.
No soportan la televisión
ni los espacios cerrados
sin horizonte.

Muchas noches,
cuando voy a tirar la basura,
me los quedo mirando
sabiendo que los míos andarán por ahí
tirados como andan los gatos libres, en celo,
por los tejados, cada vez, ambos,
más lejos de la comprensión de las cosas,
las cosas que están más allá de toda comprensión
natural.

Han visto hembras castradas que no olían a nada;
que andaban soplando y bufando.
Decían de sí, que eran mascotas.
Han visto colegas, muy pocos, es cierto,
que temían a la noche y al hambre.
Gatos que tomaban espinacas
sin ningún rubor.
Otros que patinaban en los tejados
porque les habían hecho una manicura
definitiva.
Todos, unos peluches de alcoba.
A años luz de Mica, la gata de mi infancia.
Libre, hermosa, inteligente, fiel a su hogar:
el nuestro, pero independiente.
Madre varias veces
- orgullosa como nos mostraba su camada –
Frente a mi ventana, se montaba
la danza ritual de selección,
con el mejor gato del vecindario.
Los citaba allí a todos y me brindaba,
en el rellano de la puerta, bajo mi dormitorio,
un espectáculo único de coquetería
y de elegancia mientras ellos se la disputaban
en feroz pelea.
Poco a poco iban desapareciendo de escena
aquellos que no superaron la prueba.
Finalmente, desaparecía entre los periquitos
con el vencedor.

Cada verano, en su territorio,
en madrugadas heridas por la luna llena,
la misma historia.
La historia natural de siempre,
un ritual natural, que ahora, no sé,
puede que esté penalizado.
Menos mal que son gatos, porque nosotros,
los humanos varones más nos vale prudencia.
Esta semana he leído que “invitar a una mujer
a tomar una copa” es una conducta "sexualmente coercitiva”.
"Sexuda" conclusión...¿O era sesuda?
La misma historia,
la historia natural de siempre está en peligro.
Pudo sobrevivir a los clérigos y a la inquisición,
pero no tengo yo tan seguro que pueda sobrevivir
a los psicólogos, a los “progresistas” y a los legisladores.

Los *diamentes seguirán por los tejados
el invierno que casi llega y de nuevo
los pocos gatos que queden patrullando
en las noches de enero,
al menos, lo intentarán
una vez más.

Muchos hombres y otras tantas mujeres
es posible que no tengan tanta suerte,
y tengan que ir de viaje a Tailandia o a Cuba.

© GatoFénix  (Ad maiorem Dei Gloriam, con permiso de Ramón Pérez de Ayala)

Un deslizarse entre viento y hojas amarillas.




Hoy tocaba pelear con el viento.
Salí de casa e inmediatamente noté su fuerza.
Carretera abierta, leve bamboleo...
soy más que una brisa, dijo.

Extendió su capote, enorme y transparente
con un fondo azul zafiro radiante
y gasas de nubes
al fondo.

Subiendo la cuesta de Tendilla, los pinares
"hacen pasillo" al agujero del espacio/tiempo
por donde transitamos en este momento.
Una verónica a izquierdas;
unos kilómetros después, chicuelinas de derechas.
Un deslizarse deja otra semana, con sus cosas,
atrás. 
Definitivamente atrás,
tan atrás que parece que no hubieran existido.
El trabajo se lleva pegado a la piel
y nos enrancia el gesto.
¡Pasan tantas cosas!
Pasan hasta enormes esferas
- como esta semana -
grandes como portaaviones, 
rozándonos.
Igual de gordas son las cargas 
que nos lanzan a diario.

Sólo, en este ruedo, solo
ruedo sin peso y sin fatiga.

Las hojas revolotean en espirales.
Las atravieso y hasta una de ellas,
milagrosamente, queda prendida 
durante unos kilómetros,
en mi espejo retrovisor derecho.
Nos miramos un instante.
Quedamos en el horizonte
sin pensar y abriendo una sonrisa
como un abanico madrileño.
En Cuenca, parada a repostar.
De paso, y porque siempre vuelvo,
lleno la maleta derecha de cosas de horno:
magdalenas con aceite de oliva, huevo y leche,
tortas de manteca sin aditivos,
bollitos como los de mi madre, aunque 
sin ralladura de limón;
y un pan, de pan y moja, consistente
horneado al fuego de la leña.

Hecho este acopio, retornamos
por el túnel del viento
- espacio y tiempo -
a ratos al sol, a ratos a la sombra
en casi una hora de ensueño,
totalmente vivo y despierto.
Son, mis ciento cincuenta y cinco kilómetros preferidos.
Vuelvo tan lleno de cosas ricas como la maleta
y tan vacío de estupideces 
como no puedo contaros.
Hoy ha sido el viento la fuerza, el maestro.
Y yo,
Más que un jinete a la grupa de un rocín,
un centauro cantando a la libertad del ser
y gracias a Dios, del estar, todavía; 
que... poder contar todo esto, 
desde mi verdad, no tiene precio.
Si todos sintieran esto...
la visión de las cosas del mundo, sería otra;
Os lo aseguro.

Qué gran peligro el miedo, 
con todas las caretas.
Qué peligrosos los eufemismos.
"Es por vuestro bien" - dicen.
Que odiosa y dañina es la mentira:
El malo con hábitos de bueno.
El cobarde travestido de prudente.
El egoísta con disfraz de generoso.
El listillo con aires de sabio.
El usurero, de honesto banquero.
El parásito erigiéndose en progresista.
Hombres y mujeres problema, 
postulándose como soluciones.
Concluyendo: qué sarta de mentiras
este otoño dos mil once.

El otoño, ahora, ha entrado con fuerza.
El Sol, con cara de agua
- que decía mi madre -
me ha dado una mañana de verdad
y de respiro.
Ya, a las puertas de Alcalá,
echo en falta una visera de beisbol.
- que debería ser resistente -
Mi cara, tras la pantalla, casi opaca
de mosquitos, se enciende.
Noto el calor en los ojos, 
tras la breve protección del párpado
y pido una pequeña sombra para llegar a casa;
pero hoy no toca ese alivio.
A las quince treinta y tres, el Sol
va de capa caída. 
Sin embargo, el viento
ha dejado, hasta el final, extendido su capote,
haciendo molinetes.
Hemos andado jugando el uno con el otro:
Él toreando y yo embistiendo
percibiendo su tacto suave una veces
y otras los envites de jugador de rugby
en mis hombros y en mi cabeza.

Al final ha habido corrida, un empate.
pero sin "petit mort", siquiera.
Otro milagro de los espectáculos taurinos
incruentos de los "recortadores",
como somos los moteros empedernidos.

Todo un placer recrearlo para vosotros.
En especial, si me lo permitís,
para mis amigos y compañeros moteros
que me siguen,
y seguro que lo entienden
todo esto como nadie.

Vss

© GatoFénix

viernes, 11 de noviembre de 2011

martes, 8 de noviembre de 2011

Noviembre otoñal y ausencias

http://youtu.be/fk4qEgHH48M

En otoño no podemos huir de nuestras ausencias.
Cada crisantemo nos recuerda
que el tiempo es oro porque cada muerte
es una ausencia irreparable.
Pensamientos de colores en las macetas.

Atrincheramos el cuerpo en los cráteres
dejados por los obuses.
Avanzamos de hueco en hueco,
cargados del fango otoñal inmisericorde
del peligro, que corremos cada instante,
de caer.
- Cualquier muerte es mala.
Incluso el desamor y el olvido -
Peligro de ...
desaparecer con un nuevo agujero negro,
en una de esas coincidencias fatales,
del minutero de ese enorme reloj
que es la nada del cosmos.

El otoño trae recuerdos como
almendras amargas. Esas,
que en su justa medida,
dan el punto al mazapán de Toledo.
Por Navidad.

Cada té en compañía,
cada silencio al lado de una chimenea,
cada fulgor nos recuerda
la fascinación por la vida.

El misterio de lo efímero nos duerme
y nos despierta simultáneamente
en cada viaje en moto;
cada mañana al amanecer
mirando al Sol y elevando los hombros
junto con la subida del Sol,
en cada respiración profunda.

Sentir que se enciende nuestra piel desnuda,
antes fría, enhiestos
al contacto de la caricia de la brisa
de unos dedos amorosos.

Todo en otoño es intenso,
de internidades.
Cosas que no pueden contarse
y, a veces, casi ni vivirse comprensiva-mente.
Como una locura, si me lo permitís,
interna y lúcida, pero liosa.

Es el chocolate negro del año.
El bombón que se derrite lentamente en la boca;
Un acabarse en la esperanza de
comenzar un ciclo más,
emergiendo, después,
en la dulce saliva...marrón,
de un beso...
sin saber el hasta cuando.


© GatoFénix

miércoles, 2 de noviembre de 2011

© - A boxes, para seguir...



http://youtu.be/XTrkL66qzbE?hd=1

Hoy día dos del once del once:
día de difuntos;
ayer, Todos los Santos: de risas.
Hoy, día de los fieles difuntos,
"a boxes" para seguir la carrera.

Un punto de inflexión
en este mundo tan irreflexivo.
Donde todo es mirar para otro lado.
Donde nadie mira de frente, a la vida,
y por ende, a la muerte.
Las cosas pasan como si no pasaran.

Elegantemente caminamos
entre despojos, sin inmutarnos:
despojos de vidas, todo "cool";
impactantes escenas del reality
que nos dejan indiferentes.
Daños colaterales, dicen.

El callo del alma, quien admite que la tiene,
se hace a todo y ya, ni siente ni padece.

El hecho de pasar por boxes
es una cura en sí mismo;
una toma de tierra en este vuelo
de perdiz, corto y veloz,
que es nuestra vida.
Se levantó la veda.

Allí, en boxes, encuentras a los demás;
ese prójimo enfermo y desvalido
que mendiga una atención, "agrumado".

A veces los "mecánicos" y los "ingenieros" de turno
están para pocos miramientos.
- ¡Se siente, ya, y espere su turno!
- ... apenas alcanza a levantar la  mirada por respuesta.
Es un anciano, solo, apoyado en su bastón
que ya no manda nada...un superviviente.
Apenas se desplaza.
Apenas respira.
- ¡No puedo darle el bote para que mee!
¡No es la hora! - dice levantando la voz.

Él lleva media noche desvelado
para que no se le pasara la hora.
Su hija trabaja en Coslada y se va temprano.
Le ha llamado a las ocho desde el trabajo.
Él, ya estaba a la puerta donde los análisis.
Ahí mismo, en donde todavía no es hora.
Faltan cinco minutos - dicen y es cierto -
casi lo que puede tardar en llegar al banco del pasillo
- piensa él.
Duda si hacerlo o esperar...
orillado, callado;
con esa tristeza propia que desconcierta
y uno no atina a pensar en qué piensa.

Luego, no sé si lo sabe, se enfrentará
al problema de mear en el bote.
No, no es por lo de atinar. No,
Es que no sé si le han dicho
que no hay aseos por allí.

No hay habilitado un sólo lugar...
para cumplir con el bote.

Es bueno, dentro de lo malo, pasar por boxes.
Tanta superficialidad, tanta ignorancia,
tanto carpe diem quam minimum credula postero,
que nos hemos embrutecido.
Nos hemos quedado sin memento mori
y por ello hemos dejado, un poco,
de ser hombres.

  © GatoFénix