lunes, 2 de enero de 2012

© GatoFénix - Abriendo el melón de 2012

En moto, como os dije, comencé
a abrir el melón del año.
A mi me enseñaron que:
"el melon y el casamiento,
es cosa de acertamiento", perdón
por esta expresión tan conocida en La Mancha,
ya no sé si decir en España y tampoco sé
si es conocida en América o en otros lugares
en donde quiera que habitareis.

El melón, del año 2012 es mejor abrirlo
de ruta...
como en todo casamiento, 
sabemos el comienzo
- que apunta buenas maneras - pero...
el principio de incertidumbre existe.

Cuando ves que vas, de frente al Sol,
a eso de las doce,
doce horas,
en el uno del uno,
te expandes desde el pecho hacia la cabeza 
hacia los brazos y las manos, cobijadas
en mis Atlantis de reestreno.
Hacia las piernas; llegando a las botas
la sensación de poder moverte como el pensamiento.
Sólo hace falta pensar en el momento,
sentirte imnerso en una esfera de circunstancias,
entes y criaturas en movimiento, donde sólo los pensamientos
hacen posible el milagro que vence el miedo razonable
de nuestra insignificancia en un magma deconocido,
aunque a la luz de esta mañana, aparezca
especialmente dorado y luminoso.
Podía llamarse felicidad todo esto,
o vida, tal vez; lapsus de la consciencia humana racional,
en favor de la irracionalidad, a supraconsciencia o
la iluminación, según opiniones.

Asumir la propia debilidad, dejandose llevar
como cuando te dejas hacer, dentro del amor,
confiando en lo Otro, que apenas podemos abarcar,
pero que sentimos como una gracia.
Es la confianza.
Un bien escaso, ahora
que algunos otros nos han robado el alma
con su mendacidad,
super ego, la adoración del superhombre;
la muerte de Dios y todo eso desde la Revolución
Francesa... y Kant... y Nietzche..."El Anticristo"...
"Bienaventurado el que olvida, 
porque a él pertenece el paraiso" 
Curioso aserto, si no fuera
por haber padecido, el Alzheimer en mi madre.
¿Les suena el anuncio de "desaprender"?
Es de un conocido banco holandés ¡Qué curioso!
Como "lo de las asambleas en los gimnasios
de cualquier instituto", como tema de un anuncio
de una compañía de "chorizos" telefónicos,
eso sí, deslocalizados.

Lo que vivo esta mañana es lo opuesto a todo esto.
Sentir la infancia renacer otra vez, según te desplazas.
No se va a ninguna parte. Todo está visto:
"La Tierra, al fin y al cabo".
Es nuestro interior, el que se muestra en el placer
de ir a esa ninguna parte que nos hace ser.

Acompaño a mi hermano hacia el Sur.
Él me sigue en su moto. Yo lo guío hacia la cuatro
por estas nuevas autovías perimetrales de Madrid
llenas de trampas y radares impunes.

Lo siento en la espalda y parece que veo sus pensamientos.
- "He sentido miedo, un momento, cuando te alejabas
y algunos coches te rodeaban"...- Me dijo -
Una pausa.
Creemé que así lo sentía en la nuca.
Me retengo y se aproxima... 
Va más tranquilo.
Es, su manera de decirme que me quiere, pero
no sé lo digo. No lo entendería.
Confesar el amor da vergüenza a los hombres.
Yo sé que no puedo explicarle todo esto..
Porque... no es explicable.
Todo esto pensaba cuando nos separamos en Getafe.
Una "uve" con mi mano izquierda mientras me pasa.
Cerro de los Ángeles a mi izquierda y vuelta.

Todo lo importante no se transmite, se irradia.

Abrir los poros del entendimiento para ser una esponja
es una gracia de Dios y está muy cerca
de la felicidad y del amor que os deseo
para este Nuevo Año
tan reciente, hoy ...
En este momento.

Hemos abierto el melón
todo lo demás;
esperanza
pura.
Sí.
 
© GatoFénix

1 comentario:

Carlos Durán dijo...

Yo tambien comencé el año en moto... ¿Que mejor manera de hacerlo?
Rafagas!