sábado, 21 de abril de 2012

Auñón - Jordi Jovet - Pensamientos

Diréis que qué pinto en esta ventana,
pues, pensando...

A la vuelta...

Hoy he salido a rodar por donde siempre
y no acaba de brotar la primavera.
Llegaba a la altura de Auñón zarandeado
que me hace recordar "la botellica borracha";
Un juego infantil en el que, al que le tocaba
se situaba en el centro y era empujado hacia el centro
cada vez que intentaba salir.
El círculo era estrecho y cada vez lo era más.
Angustioso y agobiante debía vivirse el trance.
No recuerdo haber participado nunca,
no me divertía siquiera verlo... Hoy no se juega
en el patio de recreo; a nada excepto con un balón.

El viento blando de abril intentaba moverme
- lo notaba con volumen -
Sentía como esferas húmedas, blandas pero
consistentes.
No había agresión.
Era un juego de niños,
mientras mi cabeza se movía,
por lo leído, lo vivido y lo pensado,
tal como oscilaba sobre mis hombros
tras la pantalla "a media asta",
como a mi me gusta estar en el viaje.
Asomado a este alféizar móvil,
mitad puente de mando, mitad mascarón de proa,
me dirijo, a ningún sitio externo definido,
más bien cada vez más adentro
unido a la soledad de un peregrino.

"Adiós a la universidad" de Jordi Llovet,
lo último leído; lo vivido en el IES:
Un ambiente pre-bélico y sórdido,
con sus respectivas excusas;  y
muchos pensamientos sobre decidir...
"Si decir adiós a la enseñanza"
en breve o resistir.

Hay muchas nubes oscuras por todas partes.
El campo no acaba de cuajar en esta primavera.

Mi centro de trabajo, típico "Física o química"
- esa serie española que ha sido
retirada de la televisión italiana -

El panorama es verdaderamente una náusea.
Con sesenta años cumplidos tengo que decidir
qué hacer...nuevamente.

Este paso de rosca, espiral de mi historia,
pudiera ser el último, y no sé si...
desgraciadamente o por suerte...
y tal vez no es,
ni lo uno ni lo otro.

Toca volver a casa: empeora el oraje.
Sin embargo, vuelvo nuevo y renovado:
Agradecido.

La vida en sí es un regalo.
La carretera una metáfora más.
Los otros,
qué deciros de los otros,
ahora como siempre jugando a la guerra.
Toca surfear entre ellos
y no morir en el intento.

Al abordar una curva,
miro siempre a la salida
- el cuerpo sabe acoplarse -
y todo fluye entre la emoción
y el encantamiento del ser.


© GatoFénix  ;) Vss






Hoy como una continuación de ayer
el tiempo sigue parecido.
Menos viento, todo más tibio, pero 
en tres años no había visto el coche
encargado de recaudar, en mi ruta,
 para que luego, otros despilfarren.
La verdad, se me quita el buen rollo.
He vuelto ya taciturno,
¿Me habrá enganchado?
Pero si tampoco iba a tanto.
Ahí a la derecha, según bajas,
un coche gris sospechosamente
apostado.
A la ida era una sospecha,
como he vuelto muy pronto,
ya sin ganas, lo he confirmado.
Hemos cruzado la mirada.
Nos hemos reconocido.
¡Tiene narices el progreso!
Hay profesiones, verdaderamente dignas,
que se convierten por arte de encantamiento
en una pena de empleo.
Según llegaba a mi casa he coincidido un tramo
detrás de una forgoneta, 
1193 - no digo las letras -
blanca; doble altura de techo; doble rueda detrás;
puede que alguna modificación;
con toda la pinta de unas que vi en TV
 de los que roban cobre y eso...
que he visto que el mundo es de los perversos.
Para ellos la impunidad,
para un motero que sale a dar una vuelta
el domingo, con la "gasofa" a precio de oro
y como único asueto, después de currar
toda la semana, eso si tiene curro,
y para él los radares.
El de la "presunta furgoneta"
sin problemas.
¿Lo van a parar aunque tenga toda la pinta...?
No he visto nunca que hayan parado alguna
más que nada por ver los papeles que lleva,
por ejemplo.

Otro día más.
Cada uno trae sus propias complicaciones.
© GatoFénix 

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