lunes, 23 de abril de 2012

Día del libro 2012 " A mi hija, Sara "






Tu cuerpo hecho palabras me acalló.
Estabas junto a mi, al lado del corazón.
Encaramada como gárgola de catedral gótica
hecha carne y calor.
Dejaste tu cabeza sobre mi frente,
depositaste unos besos
como gotas de aceite esencial 
de incienso sobre mi sien.
Sentí el calor de tus labios
y todo lo demás no era nada.
Volviste como mi hija querida.
sin decir nada; sin anunciarte.
El silencio hizo el entendimiento.
Allí los tres frente a  la tele,
viendo una peli como entonces.
Con aquella niña preciosa en brazos,
don de todos los dones de mi vida. 
Un misterio de ese amor desconocido
para mi, porque no tenía recuerdo semejante.
No dije nada, pero empecé
a devanar palabras de seda y algodón
para amarrar el instante
con la fuerza intemporal
de mis versos.
Todo lo que soy, son palabras prestadas;
palabras de mis padres, 
palabras de mis maestros;
y lo que más, de los libros.
En ellos encontré consuelo y risa
y un poquito de pan para el alma,
que el agua la da el curso de la vida
para saciarnos.
Por eso no tiene mérito lo que digo.
Estoy devolviendo algo en cada momento.
Si acaso que os haya podido llevar
como de la mano del eco de los versos
a algún lugar que no sabíais
que teníais dentro de vosotros.
Volver hacia atrás es como ir hacia adelante.
Lo aprendíamos hace tiempo
en las cunas oscilantes.
Aquella barca nos traía poco a poco
a esta orilla del Nilo de la vida,
hilo conductor del amor  hecho carne.
Un hojaldre de misterios
a la postre:
Dios.
© GatoFénix

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