martes, 22 de mayo de 2012

Quedarse en silencio.

Al terminar la última clase, a las catorce treinta,
cada viernes, me quedo unos momentos sentado
caído como un árbol en un barbecho liego.
Tomo aliento apoyado en mi mesa,
con la mirada perdida sobre los pupitres vacíos.
Pasa la persona encargada de bajar las persianas.
Tiene prisa por llegar a casa tras la jornada.
Se mueve ágil y sin aparente preocupación, mas
no es mi caso que acabo derrotado cada semana.
En ese momento me pregunto tantas cosas...
Mi padre diría que "estoy para el arrastre".
Lo recuerdo en sus últimos años de maestro
apurando hasta el final el cáliz.
Era por haber tenido mili y la guerra civil al comienzo,
por lo que trabajó hasta cumplir los setenta años.
Alguna vez me acercaba, justo a esta hora, y hasta ahora
no comprendí su cansancio y su "dolor de cabeza" casi
de todos los días.
Las circunstancias van consiguiendo que siga sus pasos.
Unas circunstancias que me gustaría comentar con él.
Son, dirán algunos, esas coincidencias que se dan;
que, qué cosa tan curiosa; que quién iba a decirlo...y cosas así.
Parece que no voy a poder levantarme del sillón.
Estoy deshidratado, hambriento y sin embargo
envuelto en ese olor a humanidad, con los dedos blancos
de tiza, y a días calor o frío, pero me quedaría sin comer
con tal de no moverme.
Llevo la cabeza como un bombo y tengo la boca seca
como un trapo microfibra, de limpiar gafas, de Carrefour.
A esa hora hago balance y no olvido el trato que recibo
incluso en la adjudicación de horario.

Toda la vida sintiéndome extrajero.
Gentes hipócritas de discurso hueco, que tapan a duras penas
los hechos egoístas que los delatan.

Impera la Ley del embudo.
Seres gregarios, xenófobos, sin criterio personal, mediocres
y de opiniones acomodaticias...pero
que nunca se reconocerían en ello.
Es duro vivir en este entorno, atreviéndose a ser independiente.
No sé si merece la pena luchar en estas condiciones.
Es batalla perdida, con la ley del silencio como telón de fondo,
y una Ley General de Educación carente de sentido, si no es
el adoctrinamiento en la estabulación para la exaltación
de la mediocridad,... la masificación y la incompetencia harán el resto.
Este es el progreso al que se refiere Pepito Grillo en Pinocho.
Tiempos de penurias, de bajeza humana, de mentiras y sobre todo
de mala educación y de incultura generalizada.
Ahora dictan los gurúes que tocan huelgas.
Huelgas políticas travestidas; gentes fanáticas;
una nueva iglesia oscura con sus arciprestes, sus párrocos, sus abadesas
sus frailes motilones y sus monaguillos.
Expertos en demagogia y manipulación.
Tomanotas levantactas que revistan de legalidad sus arbitrariedades.

Sí quisiera comentarle, a alguien que mandara, estas cosas.
Aunque no creáis que a esta edad me queda alguna esperanza.

Soberbios, vengativos y egoístas que dan,
a la menor oportunidad, una clase de moral:
Así son.

Tribus y más tribus.
Fabricantes de esclavos en serie.
Insolentes e injustos: descalificadores;
impresentables sinvergüenzas.

Todo esto sobre la mesa del viernes.
Mientras, borro las pizarras cuando ya no hay nadie
y se empiezan a oir ruidos de sillas en las aulas de  abajo.
Acaba de llegar el personal de limpieza
y ya me marcho hasta el lunes.

© GatoFénix

2 comentarios:

Anaís dijo...

Cuántos recuerdos me traes a la mente. Echo de menos a mi alumnado, a mis compañeros y compañeras, aunque los suelo ver en las comidas a las que sigo yendo.
Besos gatito

Josemaria Garcia Toledo dijo...

Sí, es uno de esos momentos que yo recordaré con agrado una vez que las aristas las erosione el viento del tiempo.
Gracias por tus besos.