martes, 26 de junio de 2012

Mi 61cumpleaños, gracias a Dios









Podría ser mejor, tal vez, pero así esta bien.
Acaso es esto la felicidad sin estridencias
y como todo lo que funciona en nuestro cuerpo
pasa sin hacer ruido, deslizándose en un vaivén.

Como cuando vas a Canarias y descansas liviano
así se pasa un tiempo de gozo, como a veinticinco grados.
El Sol está en su sitio dando el calor justo y necesario
y tenemos la sombra de las plantas que nos nutre
de verde, fresco y húmedo aire femenino.


Hoy, por el día 23, no he salido de vuelta.
Hace años que no ocurría esto.
Cada año, como un ritual, me pertrechaba de romano
y enhebraba la carretera a cualquier parte, aunque,
las más de las veces terminaba recabando en Cuenca
por el puente de San Antón.
Este año ha caído en sábado, como cuando nací.
He estado muchos años, que sin saber por qué,
se me daban bien los sábados.
Cada sábado recibía un chute de energía y, desde
muy temprano, a eso de las seis, renacía cada vez.

Este año, también me he despertado a esa hora,
he hecho unas oraciones de agradecimiento
y he palpado mi cuerpo desde la cara a los génitales
pasando por la nuca, los oidos, la garganta, el corazón,
el hígado, el bazo, el estómago, el vientre y los riñones.
Todo funcionaba bien, sin estridencias, como debe ser.
Empecé a sentirme a veces como hundido en el colchón
y poco después liviano, mientras, respiraba conscientemente;
a mi lado mi mujer dormía plácidamente, tan guapa.
Ella descansaba; han sido unos días muy duros.
Ha sido un fin de curso de nuestra hija, demoledor;
al límite de las fuerzas de todos.

Y por fin, ha aprobado todo, como si de un milagro se tratara.
Un milagro, no porque ella no haya trabajado hasta el llanto
y la desesperación, porque si algo ha aprendido sobre todo,
es lo injusta que es la vida; lo caprichosa que puede ser una profesora;
lo injusto que puede ser un tutor y lo indefenso que puede estar uno
ante gentes que no han visto Spyderman o han olvidado
la frase de su tío antes de morir:
- "Hijo, un gran poder exige una gran responsabilidad"
De ahí el milagro. Dios lo ha querido así y lo demás,
lo sufrido, es un duro aprendizaje que nos ayuda a comprender
lo de Job, el hombre justo, probado por Dios, contado en su Libro;
o en mi caso la incomprensible petición de Dios a Abraham.
- Sacrifica a tu hijo - incomprensible.
Estarme quieto ante la injusticia ha sido durísimo trabajo.

No sabéis hasta dónde estoy de las camisetas verdes.
De la hipocresía y de la maldad con afeites.
Verdaderamente, desde que dimití de Consejero, por no
comulgar con ruedas de molino, bien lo ha sufrido mi hija.
Luego, ya sabéis...el cinismo de los perversos.
Mirar para otro lado y hacerse el muerto como la zarigüeya.
Obran como han sido adiestrados en cuatro cursillos
por siniestros popes de este nuevo catecumenado,
adiestrados en pedir calma o descalificarte,
mientras balbucean y tartamudean una solapada amenaza:
Todo, de libro.

Hay que reconocer que son los amos.
Ya se encargaron , nada más "tocar pelo", de esto hace mucho,
de eliminar/anulándo el Servicio de Inspección.
Verdaderamente increíble. Totalmente increíble.

Quise estar con mi familia todo el día y no hubo vuelta de moto.
Pero como digo, a veces la vida "te besa en la boca"
y todo lo anterior es el pasado. Eso que ya no es.
Para colmo: La Roja vence a Francia haciendo historia
y luego Fernando Alonso gana en Valencia en F1, el día de San Juan.
De pequeñas alegrías nos nutrimos.

A mi hija que le encantan los animalillos, me pidió
que le comprara un Hamster... pues se lo he comprado.
Y en mi pequeño patio, el día de mi cumplaños,
ha amanecido una gardenia blanca  y aromática.
La primera gardenia de todo este nuevo año
un regalo para los sentidos, como ese beso,
como el sin-tiempo del amor.
Por eso digo que podría ser mejor, tal vez,
pero así está bien.
Hay tiempos blancos llenos de vida y placidez,
en los que somos, a la sazón,
un fruto en sazón.

A cada respiración le damos su tiempo;
en cada inspiración tomamos luz, como mascándola,
y seguido notamos el cuerpo por dentro,
desplazándose, un hormigueo hasta los límites,
hasta abandonar en la espiración toda la carbonilla.

Es como si todo nuestro ser
aumentara y disminuyera de volumen.
Tenemos la boca llena de saliva
y nos sentimos llenos
pero a la vez sin carencias...rozando la paz.

No hay hambre, ni sed, ni deseo,
no hay odio, ni miedo...
es fácil que sea que un amor indefinible
nos embargue, pero esto último no lo sé.
Sin embargo parece que estuviera, por un instante,
más allá del conocimiento.
En una enajenación consciente
o una especie de locura inconsciente
más allá de la razón, que pudiera no tener,
donde no hay culpa, ni pena.


© GatoFénix



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