sábado, 4 de agosto de 2012

Dire Straits - Walk of Life [Wembley -85 ~ HD]



Se nos pasa el verano como el agua entre los dedos.
Hay que renovar cosas de la casa:
la caldera para el invierno, mantenimiento de vehículos,
y tantas cosas que no puede uno atender las grandes cosas.

Ayer mi mujer me abrazaba por detras
y sólo su aliento empezó avivando el rescoldo
y su energía se expandía desde abajo hacia
los riñones, el vientre, la boca del estómago,
el corazón, hasta elevarse a los hombros,
sintiendo una pelusa de alas que elevaba
el alma y, cogido de la mano, el cuerpo perdía 
su gravedad y casi no lo sentía sobre la cama.
Luego, dejó un beso en el cuello, por donde nace el pelo
y creo que se fue y quedaría sólo..
Casi dormido, todo se fue perdiendo
hasta entrar de lleno en el mundo real del ser:
los sueños.

Ahí, en el mundo intermedio d elos vivos,
nacen las palabras y luego al recordarlas despierto,
en un hueco de tiempo, las escribo parecidas,
porque en ese momento no son todavía palabras
y se mueven entre la vibración de los sentimientos
y la capacidad de enhebrase en el invisible hilo de las lenguas.
Y ahí salen razonamientos filosóficos;
los "tequiero" que luego no dices;
los problemas económicos;
los causantes de tanta mentira;
el coraje de vivir rodeado de malos;
la impotencia de tu hija ante la injusticia en su insituto;
la felicidad y otras vidas dentro de la vida;
el paso del tiempo, las alegrías y, muchas veces,
la pena.

Mañana toca viaje para ver la tierra donde mi infancia
me enseñó casi todo, aunque luego vi,
que no sabía apenas nada: Zafrilla y Tejadillos

Los pinos siguen ahí, surcados por nuevas carreteras;
las gentes han transitado y han tenido hijos y nietos;
otros ya han muerto, y las casas, como nosotros,
tienen sus fachadas decidoras,
porque hablan de vientos y tormentas;
de nieves y hielos; de soles de agosto y de enero.
Son testigos del tiempo.

Ahora, los girasoles alegran los campos.
En este efímero reinado del verano
pasan de ser ejércitos de soles
a tristes manifestantes enjutos y descabezados;
luego, a montonera de hombres grises
abatidos por los acontecimientos.

El verano se escapa entre los dedos como el agua.
Todo tiempo es inasible.
Nos pasa de lado a lado el girasol de turno
y sólo, a veces, notamos la angustia de
vivir sin futuro, lastrados por la mentira del pasado
y casi sin tiempo para consentir junto a los otros
el presente presente. 








El pantano ahora es una pena.
Cuando lo rodeo en el tránsito se muestra
un charco de patos y huelo a cieno,
un kilómetro por lo menos;
mientras, me abraso la pierna derecha
donde me da el sol del mediodía.
Más adelante vuelven los pinos a inundar el aire
y, por un tramo, huelo como a chufas.
Es ese olor dulzón a tierra húmeda 
que me recuerda  al paso por Aranjuez,
tantas veces.

En este verano, estamos siendo testigos
de la eterna batalla del bien y el mal, con variantes.
Ya no es el bien contra el mal; es, 
el mal contra lo siguiente.
El bien lleva tiempo en las catacumbas,
ahora en 2012, virtuales.
Inmersos todos en...
Una nueva Edad Media, sofisticada y zafia,
en la que cada vez menos gente piensa
llegar a un nuevo Renacimiento.
Tal como os digo.

© GatoFénix




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