sábado, 15 de septiembre de 2012

El retablo de los ceneques.


Todos habíamos oído algo;
Sabíamos que estábamos malditos...
hasta hubo un chiste, antiguo, de un niño y su padre...
"hijo, los Americanos eligieron primero".
Temíamos que se cumpliera lo peor
- hace mucho de esto, tal vez
desde la expulsión de los judios
de Sefrad, su patria -
y sin embargo no elegimos bien
o tal vez nos engañaron otra vez,
o, tal vez, no debíamos elegir...
si la oferta son ceneques,
mejor abstenerse.
Como última opción, sin opción alguna 
después de conceder la medalla
al ínclito maquiavélico,
¿en pago a centrifugar el país entre cigarro y cigarro?,
hastiados de tanto perverso
los "paganos" nos refugiamos en la pena

"Dios da pañuelo a quién no sabe sonarse"

No merecemos dirigentes hipotecados
por oscuros pactos.
En alguna ocasión, un adversario suyo,
dijo frotándose las manos:
¿Ese mariposón? y torció la boca 
- tal como hacía habitualmente
desde su superioridad -
...no hay enemigo.
Mientras, en el corifeo, muchos "epsilones"
en pos de un flautista de un Hamelín,
como en el cuento,
padeciendo una plaga
que pone al pueblo al borde del hambre.
El negro taumaturgo muy subido,
henchido de odio, soberbia, maldad, e ignorancia,
a la sombra de un Golum sempiterno
"¿lo hago bien, maestro?"
camina hacia las entrañas de lo desconocido.
No importa, cabeza de ratón al fin.
Había que tensionar, provocar
plantear el conflicto desde el victimismo,
otro bretón más en la lista
de personajes esperpénticos.
Toreros de traje de luces negras
con la cobardía por montera.

Los pillos han copado el poder;
se han preparado las leyes a su gusto;
han elegido a los pillos de segunda,
mamporreros codiciosos,
todos de curriculum: "sin escrúpulos cum laude".
Con la religión de los sluagh-ghairm del sesentayocho
"Hay que vivir de los padres 
hasta que se pueda vivir de los hijos"
que los padres no duran siempre.

Lo peor y lo siguiente debaten
y perderemos todos,
por no ser hombres
- no cabe aquí la descalificación oficial
para ejercer "sanción social" sobre nosotros
llamándonos homófobos -
por no ser mujeres, a quienes nos debemos,
por dejar que ceneques
nos gobiernen
al grito de
¡Quién como yo!


© GatoFénix



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