domingo, 23 de septiembre de 2012

Fuego, matraz, alambique y filigrana.




Con tanto material en la cabeza
sólo queda ponerlo al fuego en el matraz
para que el alambique del cerebro destile 
gota a gota,
la fibra que nos lleva a nuestra verdad
y que solidifica en la filigrana de oro
de un texto virtual.
El otoño viene embozado en vientos.
Extiende sus brazos, esta mañana,
y me acuna en el tirabuzón del tiempo
como siempre viajando en moto.
El campo está amarillo y pajizo
de abrojos y rastrojos,
cañas del tornasol, secas.
El agua está tan baja en los pantanos
que, han quedado al descubierto,
secretos caminos y, algunas plantas
asoman en los alrededores 
como periscopios ciegos e inestables.
Mas que nada este otoño es convulso y triste.
Imposible imaginar la locura humana
cuando se nutre de los vertidos tóxicos 
que generan los hombres tóxicos
en cuanto les dan un micro,
una columna,
una cámara,
y un buen sueldo,
para que no se diga...

Fuego, matraz, alambique y filigrana.

Cuesta mucho cocer tanta ignorancia.
Son materiales densos, muy densos,
son productos espesos de mentes obtusas,
alambicadas con serpentines de plomo tóxico.
No escribo tanto porque no salgo de mi asombro.
Se encabalga la política y la economía;
la elección de director en el Centro
y la cruda realidad que se manifiesta
madura después de una crianza
en barricas desechadas por viejas
obsoletas e inútiles y aquí,
aparecen como recién estrenadas
como los cascos americanos 
que usamos en la mili "a estreno"
con agujeros de bala de Vietnam,
dos de cada tres.

Fuego, matraz, alambique y filigrana

Nos dan clases de civismo y democracia
quienes no firmaron la Constitución;
aquellos que votaron por la república.
No se puede tardar tanto en abolir leyes
que son estudiadas en diversas facultades
como prototipo de lo que no se debe hacer,
porque son un ejemplo de cómo legislar contra el pueblo.

Fuego, matraz, alambique y filigrana.

Yo no podía imaginarlo.¡Miento!
sí que podía, pero ya sabéis
"El hombre es la medida de todas las cosas"
y no podía permitirme tales pensamientos tóxicos.

Es la tercera vez que me pasa en mi vida profesional:
la primera, hace treinta años, como miembro del claustro;
la segunda, hace dieciocho, en la que un concejal socialista,
impuso el nombramiento de su amigo frente al mío,
pasándose por el forro al MEC,
a  Madrid, a Ciudad Real, a los informes de inspección
y a todo lo habido y por haber.
Así fue.
 Sin tener ni idea del desempeño de las funciones:
Incompetencia en estado puro. 
Después, llegó a una Dirección General en la Junta...

Fuego, matraz, alambique y filigrana.

Y finalmente, ahora.
- "Domine, iam foetet; quatriduanus enim est!" -
que dijo Marta a Jesús ante el sepulcro de Lázaro.
Esto ya huele.

Fuego, matraz, alambique y filigrana
para enhebrar el hilo de las palabras
en una aguja fina y curva
que cosa nuestras heridas del alma.
Esperemos el milagro.

© GatoFénix



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