martes, 28 de febrero de 2012

¡Que piedra tan frágil, el momento!







Estoy todo el día taciturno.
Ayer pasaba sin pena ni gloria,
gracias a Dios, que las penas
de tantas que son, en poco, no cabrán 
en mi memoria.
Harías ochenta y nueve, mamá,
y me he acordado como cada año 
desde mi siempre.
Somos, sobre todo, nuestro tiempo 
y nuestro espacio y tardé mucho en ver
que eras tú, mi espacio, mi cuna, mi barca
y mi tiempo, también. 
Mi tiempo empezó contigo
allá en la imagen de la ventana
frente al olmo, alma de la plaza.
El primer tiempo que aprendí desde ti,
duro y entrañable,
necesario e incomprensible
para mi.
Soy, por tus comidas: me nutrieron tus pechos
y después tus pucheros,
tus dulces, tus embutidos caseros,
el matacerdo, las tortas reales
y la miel blanca cristalizada
sobre la rebanada del pan 
que tú amasabas de madrugada.
Del pan que luego
llevabas al horno de la tía Manuela. 
Eres, todavía, el olor de la artesa de madera:
harina blanca, levadura gris y madera clara
y como una celebración
el asado de cordero,
un par de veces al año.
Soy parte de tus creencias, de tus dichos,
de tus encantadores cuentos,
de tus paseos por la bajada de las Angustias,
de tus Semanas Santas, de San Julián el Tranquilo,                 
de la Virgen de la Luz y también
somos, los dos, 
las campanadas de Torremangana
allá a lo lejos, asomados al Júcar
apoyados en la baranda del puente de San Antón.
"Panta Rei" - decimos, mirando el curso del río.
Al rato de mirar, la mirada perdida...
pareces viajar en la alfombra de piedra
que es el momento.
¡Que piedra tan frágil!
Hoy no puedo abrazar tu cuerpo,
ni tocar tus manos tan suaves
pero te siento mucho
y me apena no tenerte cerca..
Sabía que lloraría un poco porque 
sigo pensando que tu vida fue triste
y que a veces fui un ingrato
que no comprendía casi nada
"tan listo que me creía".
Por eso
 aunque a veces fui tu alegría
también fui tu tristeza
y ahora lo sé.
No es posible que un río vuelva;
el agua no pasa dos veces por el mismo sitio;
no hay manual de uso
y por eso, como he leído 
pasamos, de amar a las personas,
a amar a las cosas;
y de usar las cosas,
a usar las personas.
Y todo empieza a decaer.
Luna nueva en creciente,
principio de cuaresma;
año del Dragón de agua;
y ni una gota, este invierno...
corriente.

© GatoFénix






martes, 21 de febrero de 2012

Hope has a Place by Enya.wmv



Como pasa en estas cosas, te remiten a que lo veas en You Tube, pero es muy bonito escucharlo y verlo, en estos momentos con tanta cosa violenta y tanta desesperanza entre las gentes corrientes y silenciosas como nosotros: Los alejados de las barricadas; los verdaderamente inermes en un mundo lleno de pequeñas y grandes guerras intestinas.

Luchas por el poder.
Tiempos de extrañas alianzas y de traiciones.
Un mundo que, cada vez más a las claras, demuestra que habita en la mentira, por voluntad propia .

GatoFénix

lunes, 20 de febrero de 2012

Carnaval 2012: Recuerdos y enredos.


Hubo un antes de ahora.
Hoy aparece en el cajón virtual de mi ordenador
un recorte de tiempo hecho color y alegría.
Era un cartel en su día, que anunciaba el carnaval.
Cierto que hace años
lo dice el formato.
Impresoras incipientes,
mucho grano,
De Luxe Paint,
un hito entonces en diseño a color
¡ciento setenta y cinco ppp!
Y sólo fue ayer, como quien dice,
el paso del tiempo en las cosas del software.
Sin embargo, ese paso del tiempo
no ha restado una pizca de la frescura
que comunica. 
Alegría y amargura
confeti, serpentina
luz y sombra
bailes, risas,
conejos y damas,
Hudini y Bogart.

Un velo de luto me envuelve estas fechas.
Mi madre culpaba a estos bailes,
al sudor y la fiesta,
al frío en Motilla
y a la pulmonía que en una semana
acabó con mi abuela.
Se fue de baile disfrazada enamorada
para sorprender a mi abuelo. 
Y se enfrió o lo que fuera.
Mi madre no olvidó que por estas fechas
se quedó sin madre.
Por estas fechas,
dejó de ser niña y pasó a ser adulta,
aquella cuaresma con cuatro años.

Al poco, casose de nuevo mi abuelo,
y lo perdió de padre, para siempre.
De su nueva madre no hablaba...

Era un Carnaval cualquiera por el veintiséis
que acabó con crespón negro.
Un carnaval cualquiera, de los de antes.
A diez años de la guerra, premonición de muerte,
la guerra civil de España del treinta y seis.
Guerra, que en estos últimos años,
fue traída y llevada por gentes sin hiel.

¡Que hasta la sangre utilizan 
como cortina de humo para tapar sus felonías!

Será por eso, por lo que vivió mi madre,
por lo que nunca me ha interesado demasiado el Carnaval.
Pero... he pasado por pueblos con gran tradición. 
De todos, recuerdo Munera,
pueblo de Albacete, cerca de El Bonillo.

Allí encontré un Carnaval que era una gran fiesta.
Lo recuerdo todo aquello como un sueño:
el tabaco, el anis del mono,
el coñac, el ponche, los mantecaos,
el olor de la carne perlada y los calores del gentío.

Empezabas bailando con una moza,
que te había sacado ella,
y en una pieza habías cambiado
cuatro o cinco veces de pareja,
sin salir de tu asombro.
Pasodobles, boleros, la raspa,
cualquier cosa que tocara al orquesta.
Todo era dejarse llevar.
Eras un pelele más, como un juguete de trapo.
Mejor no pensar y disfrutar de todo.
Era una verdadera fiesta.
Nunca había visto, ni vivido aquello
y nunca lo he vuelto a vivir, de esa forma.

Todavía sonrío al recordar...

Me gustaría que todo siguiera igual:
gentes que se cambiaban dos y tres veces de disfraz
en el día;
anécdotas con "la experta", 
que era mujer mayor, y ya podréis imaginar...
Unas risas;
 unas miradas y unas complicidades
que tan pronto te hacían espectador como 
protagonista en un enredo chusco.
¡Qué gente más sana y más alegre!

Os contaría más, pero queda tan lejos
que pudiera equivocarme en cosas
y no sabría daros todo el encanto que viví ese año.
Todos andaban, durante una semana, perdidos 
como la 12-13 en un taller mecánico.
Me redimieron de mi tristeza y se lo agradezco.
Entendí que el Carnaval te puede matar
de mil maneras, o más.

Espero que el desembarco de la modernidad
que nos ha aquejado estos veinte años
no lo hayan reventado todo con unas carrozas de purpurina
y unos pasacalles que no van a ninguna parte.

Las calles: para ir de un sitio a otro y punto.
Las comparsas: para escabullirse.
Justo lo contrario del Gran Hermano ese.

Todo era entonces más económico y más entretenido.
Espero que todavía siga así.


© GatoFénix (Recordando a su amigo Sebastián y a Carmelo)



domingo, 12 de febrero de 2012

Mirando desde mi ventana entrando en situación.

Desde la ventana del Departamento de Lengua en el IES

Ha llegado a mi, la carta de un funcionario, que es médico y sin más os la copio, al final de estas confesiones, siguiendo su deseo de que se difunda.
Hay alguna palabra políticamente incorrecta en ella, pero son palabras de uso común en estos tiempos tan confusos, como he venido diciendo desde hace años. 

Cada mañana cuando voy al trabajo, 
doy gracias a Dios por poder hacerlo 
De ahí la foto desde mi Departamento...
Ya se que no es ir a un lugar como hace años, 
pero a pesar de eso, voy contento a hacer 
un pequeño servicio a mis alumnos. 
Ellos son conscientes de que algunas personas 
investidas de una autoridad por delegación
y con el arropo legal correspondiente, 
los han engañado.
Algunos ya se cuestionan cosas cuando,
a raiz de un problema surgido, les dicen 
que los padres son los responsables ante la Ley.
Que son ellos, los padres, 
los que tiene la obligación de protegerlos; 
a lo que replican que ellos "son muy dueños" 
(lo que les han dicho otras veces). 
Y les vuelven a decir que, no. 
Y ellos les recuerdan tímidamente que
 ¿por qué, entonces les han dicho hace dos meses
que pueden ir a la huelga? ¿somos menores o no? 
Ahí ya se enfurecen contenidamente, claro,
 y salen por peteneras justificando lo injustificable.

Las mentiras, 
que es donde se mueve esta gente sin escrúpulos, 
no tiene límites. 
Son progresistas. Ahí es na´.
Unas veces es que sí, y otras es que no, según convenga. 
Y los chicos son niños pero no tontos.
Y yo ando con estas cavilaciones a raíz de los últimos hechos...
La multinacional del mal parece que está de parte de los prevaricadores. Es una gran internacional, preparando un gobierno global como he podido leer en diferentes sitios, "por supuesto todos desacreditados" por el poder establecido.
"Los hombres de negro" (parecidos a los de Momo) han dejado sin investigar el mayor atentado en Europa: El 11M. 
Una masacre sin precedentes con unas terribles consecuencias para España. Todos somos víctimas de esas bombas y de unas actuaciones, políticas, judiciales, policiales y todo lo que nos podamos imaginar que no salimos de nuestro asombro.
Verdaderamente cuando no se tiene conciencia, ni escrúpulos ya es terreno imposible de transitar.
La ley, se observa que, siempre es manejada con tanta habilidad e inteligencia como perversidad, tanto que estoy por pensar que sólo me confirma y me afianza en mis sospechas más oscuras. 
El Mal no descansa. 
El Mal tiene a este país en el punto de mira desde la expulsión de los judíos, por la Reina Isabel I de Castilla, mal llamada Católica.

Me reconozco culpable por haber votado al día siguiente a Zapatero, 
aun a sabiendas de que algo no encajaba; 
aun a sabiendas de que era una situación que no alcanzaba a comprender; 
todavía conmocionado porque mi hijo no murió en esos trenes 
porque, milagrosamenete se durmió ese día, e iba a coger el siguiente cercanías desde Alcalá. 

Pero todo va encajando, y da miedo que encaje, porque somos muchos, pero muchos, los que estamos pensando que si esto queda así por la pasividad del Sr. Presidente actual y sus Ministros, no volveremos a votar nunca más en la vida.

La anterior legislatura no fue algo casual. Hacía falta desmembrar España; sentar a los asesinos de inocentes en los escaños, siguiendo un pacto secreto; hacía falta montar un juicio para cerrar legalmente el caso y darle carpetazo legal; era necesario premiar a los que "colaboraran con el proyecto" y castigar a aquellos que no comulgasen con "ruedas de molino"; era necesario robar hasta lo inimaginable para comprar islas en paraísos tropicales; era necesario dejar al país como una era, con sus gentes empobrecidas, casi esclavizadas en una pobreza injusta y provocada con premeditación y alevosía; era necesario que la cultura de nuestros conciudadanos bajara a cotas nunca vistas, dándoles doctrina en vez de información desde que Rubalcaba fue Ministro de Educación; era necesario que reinara la injusticia en todo el territorio nacional y que "los mismos de siempre", unos por arriba y otros por abajo, juntos, en amor y compaña vivieran en la más absoluta impunidad; era necesario que la separatividad triunfara, que los reinos de Taifas instauraran el "divide y vencerás"; que fuera moneda corriente que "el fin justifique los medios" y así con todos los principios de Maquiavello.
No es que esté la cosa mal, es, lo siguiente.
Un incompetente y perverso impresentable, con unos cofrades en todo mediocres menos en maldad y ambición, a los que no quiero recordar, han puesto al país al borde de una guerra civil. Todavía lo está y hará falta mucha cordura por parte de todos, ante las fanáticas y bien organizadas "tropas" callejeras. 
Una guerra civil provocada por insumisos u objetores de conciencia en su mayoría, para que los demás se maten y ellos, los causantes, viendo la pelea desde el sillón de su palacete o desde la última casa "okupada".


Han desacreditado la Judicatura, unos jueces prevaricadores e injustos; Han desmantelado el estado de derecho; Han manipulado con "prisa" y demás martingalas televisivas y radiofónicas; Han incumplido las Leyes más elementales; Se han pasado por el forro la Constitución; Han desnaturalizado al hombre y han envilecido a la mujer; Su conducta demoníaca ha desacreditado, ha escarnecido, se ha burlado del derecho a la espiritualidad del ser humano.


© GatoFénix



-- Las palabras de un médico de Salamanca. 


             Resulta que en la década prodigiosa del pelotazo, cuando media España 
              se lo llevaba caliente a casa, cuando un encofrador sin estudios se 
              embolsaba tres mil euros, cuando hasta el último garrulo montaba una 
              constructora y en connivencia con un par de concejales se forraba sin 
              cuento, cuando un gañán que no sabía levantar tres ladrillos a derechas 
              se paseaba en Audi, los funcionarios aguantaban y penaban. Nadie se 
              acordaba de ellos. Eran los parias, los que hacían números para cuadrar 
              su hipoteca, hacer la compra en el Carrefour y llegar a fin de mes, 
              porque un nutrido grupo de compatriotas se estaba haciendo de oro 
              inflando el globo de la economía hasta llegar a lo que ahora hemos 
              llegado. 
              Y ahora que el asunto explota y se viene abajo, la culpa del 
              desmadre. es de los funcionarios. Los alcaldes, diputados y senadores 
              que gobiernan la cosa pública a cambio de una buena morterada no son 
              responsable de nada y nos apuntan directamente a nosotros: somos 
              demasiados, hay que ultracongelarnos, somos poco productivos. 
              Los responsables bancarios que prestaron dinero a quienes sabían que no podrían devolverlo
             tampoco se dan por aludidos. Todos los intermediarios inmobiliarios, especuladores,
              amigos de alcalde y compañeros de partida de casino de diputado provincial no 
              tenían noticia del asunto. Nosotros sí. Como diría José Mota: ¿Ellos? 
              No. ¿Nosotros? Si. Siendo así que ellos? No. Por tanto, nosotros? Si. 
              La culpa, según estos preclaros adalides de la estupidez, es del 
              juez, abogado del estado, inspector de hacienda, administrador civil 
              del estado que, en lugar de dedicarse a la especulación inmobiliaria a 
              toca teja, ha estado cinco o seis años recluido en su habitación, 
              pálido como un vampiro, con menos vida social que una rata de 
              laboratorio y tanto sexo como un chotacabras, para preparar unas 
              oposiciones monstruosas y de resultado siempre incierto, precedidas, 
              como no podía ser de otra forma, de otros 
              cinco arduos años de carrera. Del profesor que ha sorteado destinos 
              en pueblos que no aparecen en el mapa para meter en vereda a benjamines 
              que hacen lo que les sale de los genitales porque sus progenitores han 
              abdicado de sus responsabilidades. Del auxiliar administrativo del 
              Estado natural de Écija y destinado en Barcelona que con un sueldo de 
              1000 euros paga un alquiler mensual de 700 y soporta estoicamente que 
              un taxista que gana 3000 le diga joder, que suerte, funcionario. 
              La culpa es nuestra. A poco que nos descuidemos nosotros los 
              funcionarios seremos el chivo expiatorio de toda una caterva de 
              inútiles, vividores, mangantes, políticos semianalfabetos, altos cargos 
              de nombramiento digital, truhanes, pícaros, periodistas ganapanes y 
              economistas de a verlas venir que sabían perfectamente que el asunto 
              tarde o temprano tenía que petar, pero que aprovecharon a fondo el 
              momento al grito de mientras dure dura! y que ahora, con esa autoridad 
              que da tener un rostro a prueba de bomba, se pasan al otro lado del río 
              y no sólo tienen recetas para arreglar lo que ellos mismo ayudaron a 
              estropear, sino que, además, han llegado a la conclusión de que los 
              culpables son... tachan....los funcionarios. 
              Soy funcionario. Y además bastante recalcitrante: tengo cinco títulos 
              distintos. Ganados compitiendo en buena lid contra miles de candidatos. 
              ¿Y saben qué? No me avergüenzo de nada. No debo nada a nadie (sólo a mi 
              familia, maestros y profesores). No tengo que pedir perdón. No me tocó 
              la lotería. No gané el premio gordo en una tómbola. No me expropiaron 
              una finca. No me nombraron alto cargo, director provincial ni vocal 
              asesor por agitar un carnet político que nunca he tenido. 
              Aprobé frente a tribunales formados por ceñudos señores a los que no 
              conocía de nada. En buena lid: sin concejal proclive, pariente 
              político, mano protectora ni favor de amigo. Después de muchas noches 
              de desvelos, angustias y desvaríos y con la sola e inestimable compañía 
              de mis santos cojones. Como tantos y tantos compañeros anónimos 
              repartidos por toda España a los que ahora algunos mendaces quieren 
              convertir, por arte de birli-lirloque, en culpables de la crisis. 
              Amigos funcionarios, estamos rodeados de gente muy tonta y muy hija 
              de puta. 
           PD. Si alguien, en cualquier contexto, os reprocha -como es 
              frecuente- vuestra condición de funcionario os propongo el refinado 
              argumento que yo utilizo en estos casos, en memoria del gran Fernando 
              Fernán-Gómez: váyase Usted a la mierda, hombre, a la puta mierda.
SE PIDE QUE SE DIFUNDA EL MAIL; cada uno a 10 PERSONAS

Pues GatoFénix ha hecho lo propio.

sábado, 4 de febrero de 2012

Pasamos el viento en un ¿qué hacer?




El viento siberiano que nos aqueja
estos días,
han puesto sobre el respetable
la cometa del invierno soberano.
Este frío nos contrae
y nos deja los sentimientos,
lívidos.
Esta enorme falta de calor
hace castañetear los dientes
y aletear la boca del estómago
sin control alguno.
Sobra el aire y falta la respiración.
Entreabrimos la boda porque
las fosas nasales se cierran en banda
impidiendo la respiración normal
nos encogemos de hombros
y a duras penas nos alimentamos
con una leve respiración clavicular de jadeo.

Vuelve otra vez a abrirse,
con enorme estruendo, partiendo
la noche de mi infancia en dos,
aquel ventanuco de madera gruesa y maciza
y rudos goznes que me sobresaltó
aquel invierno de Zafrilla
y por lo que supe tempranamente
del pavor de mi padre ante el viento.
Quedaron algunos copos de nieve
sobre la última manta de mi cama.
Desde la trinchera del colchón de lana,
hundido y embozado, recibí aquella ventisca
que llegó hasta la mitad de la estancia.
Mi cama parecía un Belén,
y en el abismo de mi izquierda
sobresalía de la negrura de la noche
un puñado de nieve sembrada a voleo,
como un cañonazo blanco
de una andanada de fogueo, 
y al lado, bajo la cama de mis padres
brillando la panza del orinal con el asa
como a menos diez…sobre él cayendo 
los flecos de la colcha como bolillos
o las pequeñas pesas de un reloj de cuco.

Aquel miedo en estado puro
vuelve de vez en cuando
recordándome la impotencia del hombre
ante las inclemencias de un tiempo atmosférico,
sin dominar por el hombre.

Pasamos el viento en un ¿qué hacer?

Las hojas caídas este otoño
revolotean o se esconden
por los rincones, a las entradas de las casas,
algunos instantes…
Vuelan en círculos, revolotean
como mariposas de obleas tostadas…
o caen;
Tropiezan con las cosas
o las rodean;
son trozos del pergaminos viejos
fuera de sitio.

Caer al suelo es
un ejercicio de humildad o la humillación
de la derrota.
Andar arrastrándose como por un rastrojo,
una locura sin control.

Es difícil vivir el tiempo del viento.
Parece que, sin respeto alguno,
nos cala el cerebro y nos alisa
las circunvoluciones del córtex.
Como si lo dejara plano y
aterrizáramos luego, refugiándonos
en esa nuez del fondo
que nos queda, de reptil;…y ya
no somos nada; somos
lo que queda de nosotros,
que decía mi padre, en su ancianidad.

Hojas arrastrándose volantonas y frágiles
esperando el aguacero definitivo
que nos macere;
nos enfangue y nos pudra
para ayudar, con esa cosa viscosa,
nada vistosa, al crecimiento de nuestros hijos;
los nuevos vástagos,
en una nueva, permanente
y hermosa primavera
alegre, amorosa,
verde y rosa.

© GatoFénix (“Por S. Blas la cigüeña verás”)

miércoles, 1 de febrero de 2012

Canción con tu nombre

Clika en el link y escribe tu nombre. Espera,tarda un poco, ten paciencia  porque merece la pena¡¡¡Precioso!!!

Un 1 de febrero



 Uno de febrero, año del dragón,
"febrerillo el loco" un día peor que otro.
"En febrero, busca la sombra el perro, pero
no a lo primero..."
Un febrero lleno de sorpresas que viene
como el mes que se va
dejándonos deshinchados y sin nieve.
A la vuelta de la esquina, la Candelaria
que "si plora el invierno está fora
y si no plora, ni dento ni fora..."
Tal como estamos.

En las postrimerías del funambulismo
de estos años.
La cuerda floja del circo de titiriteros.
Postrimerías patéticas de guiñoles mediáticos.
Comparsas, anticipando un carnaval
que se instaura como permanente,
en este país (España) que va para parque temático,
a este paso.
Los de siempre, o los de casi siempre,
"ERE, que ERE"
Más de lo mismo, pocos reaños, por una parte,
y por otra, clientelismo.

El humor deja paso a la farsa grotesca y patética:
la pataleta.
Una agonía de avaros
con un mundo "de tejas abajo"
puesto patas arriba por una mayoría absoluta
de un pueblo que solo quiere: pan, justicia y
poder vivir en paz en toda España.

No puedo creer que cueste tanto la cordura.
¿Por qué no lee la gente más y de todas partes?
No les sería tan fácil, a estos mandamases,
regodearse en su cinismo,
mentira tras mentira como si fueran verdades.
Salen presuntos ladrones a borbontones
en cada esquina del mapa.

Mal está la estrechura de los puritanos,
pero ¿y la cenutriez fanática de los progres?
La misma estrechura de miras, es.
Al más mínimo descuido, te dan una clase
de ética y otra de moral.
Como lo oyes. Son los "buenos"
Y se quedan tan panchos...
Te miran como perdonavidas profesionales
o no te saludan, que esa es otra.

Si te acercas,  escupen el vinagre que llevan dentro
con el aliento fétido de los follones.
Ahora que no levantan una cuarta del suelo.

Gente vil ha secuestrado al hombre.
Hombres pobres, sin escrúpulos,
se han enriquecido a costa de los pobres hombres,
para dejarnos pobres y casi, ni hombres.
Somos rehenes sin valor.
Para ser precisos, ni siquiera,
todos valemos un voto. Leyes hay.
Que haberlas haylas, como las meigas.

No hay narices para llamar,
de una vez por todas,
al pan, pan y a la miseria, miseria.

Quien hizo la Ley, hizo la trampa.
"Donde termina la buena voluntad,
enpiezan la Leyes"...¿Quién hizo la ley?
La ley con trampas ¿Los impunes?
¿Los inmunes, aforados y héroes,
casi dioses, endiosados por la clac?
Impera la omertad de Norte a Sur.
La ley del silencio;
La ley de la calle;
Las masas ácefalas tele-dirigidas.

Soberbia, avaricia, ego-centrismo, incultura,
mentira, odio y maldad...Lo diría cualquier espejo,
aunque no fuese mágico,
siempre que no fuese de su propiedad.
¡Claro! ¿No?

© GatoFénix