domingo, 30 de septiembre de 2012

Viajando sobre el alma de tu cuerpo...




Viajando sobre el alma de tu cuerpo,
las yemas de mis dedos se deslizan,
volviendo nuevamente a recorrerte.

Imágenes fugaces se aparecen,
perfumes que me llevan y entontecen
espacios y segundos en que me pierdo
fruncidos en ganchas otoñales.

En cada espacio, un mundo misterioso;
cada suave rincón, más nos acerca
hasta que el mar y el viento
nos convierte un poco más
en agua y piedra, yedra
al fin,
llevándonos, livianos,
a esos momentos,
fragantes y oleosos,
fundidos en la madre tierra.

Andar en este viaje nuevamente
me aleja del bochorno de ser hombre.
Me acerca a ti, buscando ese refugio frágil
del dar amor y recibir contento,
ajeno a los ajenos, tan ajenos
a la verdad de la esencia
de las cosas.


©  GatoFénix (Lleno de amor y agradecimiento a mi mujer por quererme tal como soy)

jueves, 27 de septiembre de 2012

Otoño, también, intimidad.


...Y al caminar, bajando el puente
se los tragó la noche.
Vuelvo a llorar con Joe Black.
Anthony Hopkins pregunta a Brad Pitt
- ¿Debo tener miedo?
- No. Un hombre como tú. No

Él vuelve solo.
¿Qué hacemos ahora? - Dice ella.
- Algo surgirá. Le contesta.

El final del tiempo.
Otro comienzo.
El juego de las apariencias.
La permanencia del amor
sobre todas las cosas.
Es lo único, no escrito, permanente.

©  GatoFénix

Este otoño de 2012





Después de tanto calor
añoro las gotas de rocío
del invierno.
Empezamos pisando la alfombra
propia del otoño,
que todavía incipiente
se acerca deshojándose
por nosotros.
Las lágrimas de los árboles
por los árboles asesinados este verano
son las nuestras porque nunca estuvimos
más unidos.
Los primeros vientos fríos,
las primeras lluvias,
los primeros atardeceres
cargados de nubes de colores,
se nos acercan.
Es, sin embargo, un otoño más
de los que no puedes escapar
a ninguna parte.
El campo que transito cada vez,
me ayuda a encontrarme  solo.
En la soledad y el arrobo del movimiento,
anda el corazón latiendo pausado
describiendo curvas,
inmerso en pensamientos
llenos de gentes y de cosas;
tableros de ajedrez circulares
con todas sus piezas inmersas en esferas
de acciones y estrategias.
Parcelas verdes y amarillas;
noches y días; lunas y soles;
amapolas y trigo; maíz y girasol.
Rodando por él andan peones y alfiles;
La Reina y Yo;
caballos a la puerta de las torres
y luego piezas anónimus antisistema.
No hay piezas de dos colores,
todos son uno y juegan histriónicamente
dando apariencia de confrontación grotesca.
Sostienen el tablero: funcionarios de carrera, humildes,
hombres de bien parados y
tantos “quietos” parásitos entre ellos
que no tardarán mucho en carcomer
el propio tablero de juego.
Todo este tio-vivo, sobre nosotros.
Arriba, Más fantoches que arena
en la playa de Cádiz.
Giran.
Suben y bajan.
Ríen…
Debajo, todos nosotros,
 como hamsters roborowski,
en la rueda de su jaula: trabajando.
El otoño empieza, dejándose
racimos de gentes podridas,
nueces vanas y rebollones envenenados.

Hace falta que llueva mucho,
un pequeño diluvio vendría bien,
para lavar la cara al asfalto;
para quitar el polvo a Neptuno;
y descoscar las greñas de los leones
de  la puerta del Palacio del Congreso.
El viento hará el resto, como siempre.
Desnudará las ramas y hará caer las hojas
del almanaque caduco de nuestras vidas.
No quiero olvidar ni un momento que,
por encima de toda esta feria,
aunque nadie lo diría, hay un Dios.
Un Dios que no puedo comprender,
por otra parte naturalmente,
y en el que confío me libre, si me conviene,
de la maldad de los hombres “babelicones”
tan del momento.

© GatoFénix


domingo, 23 de septiembre de 2012

Fuego, matraz, alambique y filigrana.




Con tanto material en la cabeza
sólo queda ponerlo al fuego en el matraz
para que el alambique del cerebro destile 
gota a gota,
la fibra que nos lleva a nuestra verdad
y que solidifica en la filigrana de oro
de un texto virtual.
El otoño viene embozado en vientos.
Extiende sus brazos, esta mañana,
y me acuna en el tirabuzón del tiempo
como siempre viajando en moto.
El campo está amarillo y pajizo
de abrojos y rastrojos,
cañas del tornasol, secas.
El agua está tan baja en los pantanos
que, han quedado al descubierto,
secretos caminos y, algunas plantas
asoman en los alrededores 
como periscopios ciegos e inestables.
Mas que nada este otoño es convulso y triste.
Imposible imaginar la locura humana
cuando se nutre de los vertidos tóxicos 
que generan los hombres tóxicos
en cuanto les dan un micro,
una columna,
una cámara,
y un buen sueldo,
para que no se diga...

Fuego, matraz, alambique y filigrana.

Cuesta mucho cocer tanta ignorancia.
Son materiales densos, muy densos,
son productos espesos de mentes obtusas,
alambicadas con serpentines de plomo tóxico.
No escribo tanto porque no salgo de mi asombro.
Se encabalga la política y la economía;
la elección de director en el Centro
y la cruda realidad que se manifiesta
madura después de una crianza
en barricas desechadas por viejas
obsoletas e inútiles y aquí,
aparecen como recién estrenadas
como los cascos americanos 
que usamos en la mili "a estreno"
con agujeros de bala de Vietnam,
dos de cada tres.

Fuego, matraz, alambique y filigrana

Nos dan clases de civismo y democracia
quienes no firmaron la Constitución;
aquellos que votaron por la república.
No se puede tardar tanto en abolir leyes
que son estudiadas en diversas facultades
como prototipo de lo que no se debe hacer,
porque son un ejemplo de cómo legislar contra el pueblo.

Fuego, matraz, alambique y filigrana.

Yo no podía imaginarlo.¡Miento!
sí que podía, pero ya sabéis
"El hombre es la medida de todas las cosas"
y no podía permitirme tales pensamientos tóxicos.

Es la tercera vez que me pasa en mi vida profesional:
la primera, hace treinta años, como miembro del claustro;
la segunda, hace dieciocho, en la que un concejal socialista,
impuso el nombramiento de su amigo frente al mío,
pasándose por el forro al MEC,
a  Madrid, a Ciudad Real, a los informes de inspección
y a todo lo habido y por haber.
Así fue.
 Sin tener ni idea del desempeño de las funciones:
Incompetencia en estado puro. 
Después, llegó a una Dirección General en la Junta...

Fuego, matraz, alambique y filigrana.

Y finalmente, ahora.
- "Domine, iam foetet; quatriduanus enim est!" -
que dijo Marta a Jesús ante el sepulcro de Lázaro.
Esto ya huele.

Fuego, matraz, alambique y filigrana
para enhebrar el hilo de las palabras
en una aguja fina y curva
que cosa nuestras heridas del alma.
Esperemos el milagro.

© GatoFénix



sábado, 15 de septiembre de 2012

El retablo de los ceneques.


Todos habíamos oído algo;
Sabíamos que estábamos malditos...
hasta hubo un chiste, antiguo, de un niño y su padre...
"hijo, los Americanos eligieron primero".
Temíamos que se cumpliera lo peor
- hace mucho de esto, tal vez
desde la expulsión de los judios
de Sefrad, su patria -
y sin embargo no elegimos bien
o tal vez nos engañaron otra vez,
o, tal vez, no debíamos elegir...
si la oferta son ceneques,
mejor abstenerse.
Como última opción, sin opción alguna 
después de conceder la medalla
al ínclito maquiavélico,
¿en pago a centrifugar el país entre cigarro y cigarro?,
hastiados de tanto perverso
los "paganos" nos refugiamos en la pena

"Dios da pañuelo a quién no sabe sonarse"

No merecemos dirigentes hipotecados
por oscuros pactos.
En alguna ocasión, un adversario suyo,
dijo frotándose las manos:
¿Ese mariposón? y torció la boca 
- tal como hacía habitualmente
desde su superioridad -
...no hay enemigo.
Mientras, en el corifeo, muchos "epsilones"
en pos de un flautista de un Hamelín,
como en el cuento,
padeciendo una plaga
que pone al pueblo al borde del hambre.
El negro taumaturgo muy subido,
henchido de odio, soberbia, maldad, e ignorancia,
a la sombra de un Golum sempiterno
"¿lo hago bien, maestro?"
camina hacia las entrañas de lo desconocido.
No importa, cabeza de ratón al fin.
Había que tensionar, provocar
plantear el conflicto desde el victimismo,
otro bretón más en la lista
de personajes esperpénticos.
Toreros de traje de luces negras
con la cobardía por montera.

Los pillos han copado el poder;
se han preparado las leyes a su gusto;
han elegido a los pillos de segunda,
mamporreros codiciosos,
todos de curriculum: "sin escrúpulos cum laude".
Con la religión de los sluagh-ghairm del sesentayocho
"Hay que vivir de los padres 
hasta que se pueda vivir de los hijos"
que los padres no duran siempre.

Lo peor y lo siguiente debaten
y perderemos todos,
por no ser hombres
- no cabe aquí la descalificación oficial
para ejercer "sanción social" sobre nosotros
llamándonos homófobos -
por no ser mujeres, a quienes nos debemos,
por dejar que ceneques
nos gobiernen
al grito de
¡Quién como yo!


© GatoFénix



sábado, 1 de septiembre de 2012

Luna azul de agosto 2012



Termina el párrafo del verano
con un punto redondo;
un lunar en el cielo. Noche.
Noche de gasa velada...
velando y trasluciendo
la moneda de plata de la bolsa
de Judas Iscariote.
Una moneda de tantas
y de tantos judas
que han vendido a un pueblo;
a una nación hecha trizas;
a un pueblo depauperado
- tratados como estúpidos -
oyendo que no hay alternativa.
Que desgraciadamente no hay
de dónde recortar.
Que son "intocables", sin Eliot,
su sueldo, sus prebendas,
sus diecisiete Taifas,
sus idiomas, dialectos o jergas,
sus embajadas, ERE que erre,
su "cabeza de ratón",
sus banquias, sus cajas y sus caixas.
Que no hay más remedio, vaya.
Que no hay más remedio que
transportar a hombros
la estupidez entronizada.

En los varales de las andas
todo un pueblo hecho un Cirineo
y más de la mitad, colgados de ellas
colgados como lastre del paso mariano
en este medio año largo de agonía
más que de "Pasión".
Un verano que termina con nota:
Un "cero azul" en todo lo alto.

La luna que nos mira desde arriba,
potencia las mareas ¡ojo!
Todas las mareas.
Se enriquece la parte femenina
a la luz de esta luna
gracias a ellas puede que sobrevivamos
este final de agosto tórrido,
irracional, bronco, insolente y soso.

En la paellera del verano
se ha estado prepararando el rancho del otoño.
Pulpitos, judiones secos,
vestigios de algún pollo,
anillos de calamar y un puñado
de almejas variadas.
Ya está hecho el sofrito
sólo falta echar el colectivo del SOS
y añadir, bien medida: agua...
y la sal.    

© GatoFénix