sábado, 20 de abril de 2013

Ella es la mar de hermosa




Ella es la mar de hermosa.
Ella, la bella,
la inquieta y juguetona,
la del traje de espumas;
Húmeda y sensual,
fría y caliente:
la mar...
la infinita fuente
de vidas revividas.
Un beso en los párpados dormidos;
un vaivén de cuerpo abandonado
sobre un lecho de arena blanca y fina,
cubierto con los tibios
encajes de bolillos,
que tejen el agua y el tiempo
en cada ola.
El tiempo que duerme
en la memoria
como una enorme noria:
la rueda de un hamster,
nuestro Sísifo interno.

Ella es, la mar de hermosa.
La que vacía tu escultura
sobre esta cuna de sol,
y, por las noches, luna.
Recordar los recuerdos,
de lo que no ha pasado,
es, venir de lo que nunca fuimos.
Porque tu ser, y en él tu nombre,
con los suspiros que guardas en tu bodega,
andan rolando en tu ausencia
hacia poniente sobre la mar,
en etílica botella de náufrago
enormemente naufragado
por la vida marinada
por la marejada de los otros.
Y sólo tú en tus venidas caprichosas,
de cuando en vez,
me hacen ver que estoy vivo
o viviendo un sueño confundido en ti y contigo,
en ese instante

cuando eres más hermosa que la mar.
Aquella que nos trae y nos lleva,
a todos,
por donde Dios quiere.




©  GatoFénix

No hay comentarios: