domingo, 21 de abril de 2013

Josep Boch ha partido





Josep Boch ha partido en la barca de Caronte
de forma inesperada.
Hace unos días le hablé por teléfono.
Tampoco sabía que fuera a ser la última,
aunque, en una media sonrisa que él me regaló
al hablarle del caos de Más, como cuando estuvo en mi casa,
sospeché lo peor.

Hoy, lleno de tristeza, ando borrando sus números de teléfono.
Ya no hablaremos más, ni por la línea, ni en persona...
lamento no haberlo visitado cuando me invitó porque...
ya no podrá ser.

Le deseo un feliz retorno a la casa del Padre.
Le deseo un abrazo de feliz encuentro.
Le deseo lo mejor que pueda imaginar
y que aún lo supere.
Le deseo, verdaderamente, que alcance
la paz y el descanso eterno.

Todavía se llenan mis ojos de lágrimas por tu muerte.
Te recuerdo como un pequeño cartaginés despistado.
La vida te sorprendió, en cada momento;
y ahora veo, que tambien la muerte.

Ahora en el viaje definitivo;
el viaje más largo que podamos imaginar,
vacío del mundo y sus fruslerías, espero
que al menos te hayan dejado una moneda,
bajo la lengua, para abonar el peaje a Caronte
y no tengas que vagar, como así ha sido tu vida,
otros cien años en este laberinto sin Fortuna.

Pedí por tí cada día hasta el último y espero,
que Dios haya sido contigo misericordioso.
Que los ángeles te custodien y Azrael te guíe
por la buena senda, y prosigas tu ascensión
en esta rueda interminable de lo incomprensible.

T'estim Josep

© GatoFénix

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