lunes, 27 de mayo de 2013

Rubor estacional







Al salir de nosotros mismos y envolvernos 
en un viaje en moto, sentimos a nuestro alrededor
que todo va como Dios manda,
en el mejor sentido de la palabra.
Mi K100 RS Style de diciembre del 87
me trae otra primavera más, a sus años.
Los dos vamos para adelante,
nos conservamos bien,
nos cuidamos mutuamente y somos
como viejos amigos que han coincidido
felizmente en un espacio y un tiempo,
y que no nos entenderíamos el uno sin el otro.
Parecen locuras, pero la vida de un motero
tiene ese puntillo de ingenuidad.
Otra vez juntos rodeados de amapolas.
Ellas son el rubor estacional del campo.
Parece un idilio de una tierra enamorada
agardeciendo al Sol su vida prestada
y a las nubes cielo su agua.
A cambio,
 tenemos esto que disfrutan nuestros ojos
y no hay alquimista ni farsante demiurgo 
que pueda igualar.

© GatoFénix 



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