domingo, 26 de mayo de 2013

Solo agradecerte los servicios prestados...




Han concluido nuestro días de viaje
Solo agradecerte los servicios prestados
llenaría tantas hojas que formarían un olmo,
en primavera, de experiencias compartidas.
Te adquirí con el dinero que me legó mi padre al morir.
Fuiste la materialización de su herencia
y me serviste tan bien que despedirme
es tan difícil que diría imposible porque
nos llevamos mutuamente en el corazón,
y ese viaje nunca se olvida.
Cada día amanecíamos juntos hacia el trabajo,
caminando hacia la salida del Sol,
cargados con la cartera de libros y ordenador.
Vestido de "romano" encaraba el día laboral
con una sonrisa gracias a ti.
Era menos penoso el cambio de la cama muelle
al trabajo agotador de la enseñanza,
cuando no eres considerado sino un estorbo
allá donde vas a dar un servicio.
¡Cómo pasa el tiempo!
Tiempo "interesante", tan interesante tiempo
en el que lo mejor de muchos días era
el viaje de ida y el de vuelta.
Quince y quince, hasta y desde el Km 44,
todos los días que el tiempo no lo impidiera.
Esos otros días me envolvían en es-radio,
pero la realidad era tan triste que me arrugaba el ánimo
y llegaba sin coger el pulso al día,
hasta que cargando la pesada cartera,
escaleras arriba hasta el departamento y la clase
sin un Cirineo que me ayudara a  subir al Golgotta.
Mi corazón empezaba entonces a coger su ritmo
y añoraba el día anterior o deseaba el siguiente
para hacer la ruta contigo respirando la mañana
en casi cada estación del año.
Más de la mitad del curso amanecíamos juntos:
el Sol, tu y yo.

Una vez en casa o en días no lectivos,
hacer recados; ir a por el pan; de bancos;
a la Farmacia; o cuando Sara era pequeña,
llevarla a clase piano, sin el temor de no poder aparcar;
hacer pequeños viajes con mi mujer,
hablando por el intercomunicador, 
moviéndonos por Madrid en moto,
 ha sido sencillamente maravilloso.

La inauguré yendo a la Ciudad Encantada
y nos hemos despedido yendo a Guadalajara
para presentar los papeles de mi jubilación.

Esa tarde la dejé en el concesionario definitivamente.

Sólo quería agradecértelo,
de todo corazón.

© GatoFénix 




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