lunes, 28 de octubre de 2013

El otoño enmarañado


El otoño enmarañado cae del cielo;
se empieza a descolgar entre las hojas
de las copas de los árboles y escurre
su amarillo verdoso hasta el sombrerillo
de unas setas, a veces venenosas, de cuento.

Unido a esta estación, en cuerpo y alma,
transito transido de confusión y desconcierto.
Este otoño tiene unos frutos amargos y agusanados.
La setas de cardo estan preñadas de "sapos": no llueve - dicen.
- "hace excesivo calor"
Un calor tal vez consecuencia de la indignación,
tal vez de la impotencia, tal vez del "hace años que lo dije".
Un calor sofocante como cuando te obligan
a abrazar a quien que se ha burlado de ti; 
una explosión de incultura;
una consecuencia de la maldad que anidó en nuestro cuerpo
allá por los tiempos de Felipe II y que dio la cara con Felipe González
reeditando, una y otra vez, en cada legislatura desde cuando digo
la ignominia, el cinismo, la maldad y la avaricia
de unos pastores-gañanes descorazonadores y diabólicos.

Es mi primer otoño recluido sin la tiza en las manos;
un otoño triste donde los haya porque es el último o el primero
según se mire, pero incrédulo de la primavera.
No escribo porque, si hablando se balbucea cuando quisieras morder,
escribiendo, los dedos no obedecen y disparatarían
palabras/verdades políticamente incorrectas o...
nada como en mi caso.

No llueve porque estamos hartos de llorar nuestro infortunio.
No llueve porque hasta las nubes se han convertido en piedra
y nos han caído encima.
Ayer, 27 O, el Sol brilló en las lágrimas, en Colón y en nuestras casas.
Los santos laicos de la progresía lobbygay nos han dejado
sin sentido en la vida.
Esta mafia en las instituciones de opereta presenta
cobardes terroristas
como gudaris ejemplares de una sociedad tridentina.

Llevan años forrando el puente de la historia,
ese que nos une con nuestras raíces,
con labores de punto hechos a mano, punto del revés,
con ovillos de lana de cabos teñidos con sangre inocente
trenzados, de mentiras, odios y fanatismo.

La proverbial maldad de los dirigentes, unidos todos en el mal,
han conseguido aborregar, someter, humillar, desorientar,
tensionar, separar, enfrentar, dividir esta gran nación, España,
para mantenerse intocables desde la construcción
de un corpus legislativo de bellacos*
cuyo fin es mantener la pirámide medieval, territorios taifas incluidos,
a todos los impresentables, en lo más alto,
de forma intemporal e inamovible.

© GatoFénix



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