jueves, 5 de diciembre de 2013

Cosas y más cosas: todos, cosas.





Los pequeños duendes que mueven las cosas
nos miran perplejos cada momento.
Una y otra vez queremos no ver,
según ellos, 
porque ven que no admitimos
la evolución de las cosas.
Se admiran de nuestra sorpresa,
"que parecemos tontos", 
dicen entre ellos.
Y puede que tengan razón porque
no debería ser tan dificil entender;
pero lo es ¿no es cierto?
Nos aferramos a lo de siempre,
una y otra vez, y el miedo
suele ganar la batalla.
Estos pequeños duendes de las cosas
nos pasan desapercibidos porque
no estamos en lo que estamos.
Así, y no sólo por eso, 
andamos de sorpresa en sorpresa.
Igual quemamos el cordero al horno
que dejamos babosa una tortilla.
No estamos a lo que estamos;
no atendemos al mágico movimiento
mimoso de las cosas.
Nos pasa de niños, de jóvenes, de maduros y de ancianos.
Miles de años de historia,
desde Atapuerca ¡mira tú!
y los hombres ya desnudos, ya con pieles o seda
no cambiamos, por lo que yo conozco,
que es poca cosa.
Andamos perdidos, más o menos
en la prisa, el sueño, la vagancia,
los sueños, las ideologías, las lecturas,
la tablet, la tele y todo eso que es occidente
donde estamos.
Verdaderamente los comprenderíamos,
si los vieramos reirse, porque 
debemos dar pena. Mucha pena.

Esto puede que no sea verdad,
no lo tomes en serio, pero yo
trataré de vivir
como si fuera cierto.

© GatoFénix

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